XIX congreso del PP, el primero en el que las bases eligen su líder

El PP celebra este 20 y 21 de julio su XIX congreso nacional extraordinario pero el primero en el que los militantes participan de forma directa en la elección de su líder, aunque las bases no tendrán la última palabra y serán los compromisarios los que decidan en una segunda vuelta.
Madrid, 11/06/2018.- El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy junto a (de izda. a dcha.) Pablo Casado, María Dolores de Cospedal, Fernando MartíneMadrid, 11/06/2018.- El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy junto a (de izda. a dcha.) Pablo Casado, María Dolores de Cospedal, Fernando Martínez-Maíllo, Javier Arenas y Andrea Levy durante la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP. EFE/Archivo/Mariscal

 

Los dieciocho congresos celebrados hasta ahora contaron con un total de seis presidentes: cuatro en los nueve primeros convocados bajo el nombre de Alianza Popular (Federico Silva, Félix Pastor, Manuel Fraga y Antonio Hernández Mancha) y dos en los nueve últimos, ya como Partido Popular, (José María Aznar y Mariano Rajoy). 
Otra peculiaridad del XIX congreso, que la Junta Directiva del PP convocó tras la renuncia de Rajoy a la presidencia del partido y después del triunfo de la moción de censura que hizo jefe del Gobierno a Pedro Sánchez, es que compiten varios candidatos, algo qué sólo había ocurrido en el VIII congreso (1892) en el que concurrieron Antonio Hernández Mancha y Miguel Herrero de Miñón.
Y en este formato de segunda vuelta que esta semana estrena el PP, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado se disputan el liderazgo, después de que la primera ganará con una diferencia de 1.546 votos y los otros cuatro aspirantes (María Dolores de Cospedal, José Manuel García Margallo, José Ramón García-Hernández y Elio Cabanes) se quedaran en el camino. 

El sistema de doble vuelta surgió hace un año, en el XVIII Congreso (febrero de 2017), cónclave en el que se eliminó la palabra “militante”.

A partir de esa fecha, los populares serán “afiliados y simpatizantes”, pero no militantes, un término que se consideró muy manido por la izquierda y poco apropiado para el PP.
El XVIII Congreso revalidó el liderazgo de Rajoy con el apoyo del 95,65 por ciento de los compromisarios y mantuvo a Dolores de Cospedal, como secretaria general.
El liderazgo de Rajoy al frente del PP se inició trece años atrás, en el XV congreso (octubre de 2004), cuando sustituyó en el cargo a José María Aznar, que le propuso como sucesor.
Este congreso creó la figura de presidente de honor, que recayó en Aznar, y se aprobaron medidas para adaptar el partido a la nueva etapa de oposición.
Rajoy revalidó el cargo en el XVI congreso, en 2008, si bien en el decimosexto cónclave lo hizo con el respaldo del 84 por ciento de los compromisarios, el menor apoyo conseguido por un presidente desde la refundación del partido.
Esa merma de respaldos se debió a que algunos dirigentes cuestionaron el liderazgo de Rajoy, tras la derrota electoral de marzo de ese año.
Sin embargo, la consolidación llegó en el congreso XVII (febrero de 2012). En esa reunión, Rajoy recibió un apoyo masivo (97,5 por ciento), tras ganar las elecciones generales con mayoría absoluta.
La historia de los congresos del PP se remonta a 1977: en marzo de ese año, el partido, que entonces se llamaba Alianza Popular (AP), celebra el primer cónclave y nombra presidente a Federico Silva y secretario general a Manuel Fraga.
En esta época, los congresos tenían carácter anual y el segundo se celebra diez meses más tarde, en enero de 1978, en medio de fuertes tensiones internas. Félix Pastor es nombrado presidente y Fraga, reelegido secretario general.
Las disputas internas acaban con la dimisión de Pastor en noviembre y el nombramiento de Fraga como presidente interino y Jorge Verstrynge, secretario general, cargos que ratifica el tercer congreso (diciembre de 1979).
El IV congreso (febrero de 1981) se celebra bajo el lema “Soluciones para una década” y Pastor vuelve a la presidencia.
El V congreso (1982) reelige a Fraga y Verstrynge, que revalidan sus cargos en el sexto (1984), congreso este último en el que AP se configura como un partido democrático, liberal, conservador y reformista.
En el VII congreso (febrero de 1986), Fraga es reelegido y Verstrynge confirmado secretario general.
Al año siguiente (1987) AP celebra el VIII congreso con carácter extraordinario a causa de la dimisión de Fraga, y por primer vez en la historia del partido compiten dos candidaturas: la del presidente regional de Andalucía, Antonio Hernández Mancha, y la del vicepresidente ejecutivo, Miguel Herrero de Miñón. La candidatura de Hernández Mancha derrota a la segunda por 1.930 votos.
El IX congreso, que se reunió en enero de 1989, fue el último de los celebrados bajo el nombre de AP y supuso el regreso de Fraga a la presidencia y la salida de Hernández Mancha, ante las críticas a su gestión por parte de Aznar y Alberto Ruiz Gallardón.
En 1990, ya con el nombre de PP, el partido celebra el X congreso, en el que Aznar es proclamado presidente nacional por el 96 por ciento de los compromisarios.
Con este congreso, el PP pone punto final al proceso de refundación y aprueba su consolidación como fuerza política “independiente y moderada”.
El XI congreso (1993) fue considerado el de la unidad y la confirmación de Aznar como líder de una formación renovada en sus cuadros dirigentes y con diez mujeres en el comité político, el doble que en el anterior.
El XII congreso (enero de 1986) se celebra en Madrid a dos meses de las elecciones y se caracteriza por la euforia de un posible triunfo electoral, que finalmente se produjo.
Aznar, elegido presidente nacional seis años antes, tiene la vista puesta en la Moncloa y su intervención de clausura fue interpretada como el discurso de investidura de un presidente.
Y así el siguiente congreso, el XIII (enero de 1999) fue el primero con el partido ya en el Gobierno.
Se centró en el diálogo y la moderación para conseguir la colaboración de otras formaciones y hacer frente a los problemas del siglo XXI.
Aznar fue reelegido presidente y Javier Arenas, secretario general, tomando el relevo de Álvarez Cascos.
Ya en el XIV congreso, en 2002, la cuestión sucesoria fue el tema estrella y abrió el camino a la sucesión de Aznar, que reafirmó su decisión de no optar a la reelección ni ser el candidato a las elecciones generales de 2004. En ese congreso, Aznar es reelegido por quinta y última vez presidente del partido.
El relevo llegará en el siguiente congreso, en 2004, de la mano de Rajoy, que ocupará el cargo durante cuatro congresos consecutivos. EFE 

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