El voto útil y la ley electoral penalizan a Ciudadanos

Ciudadanos puede quejarse con fundamento de ser el partido más perjudicado por el sistema electoral porque el pasado domingo perdió una quinta parte de los escaños que tenía pese a que cayó menos de un punto respecto a diciembre.
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE/Archivo/ZipiEl presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE/Archivo/Zipi

 

Carlos Moral

 

Además de la Ley D’Hont, Ciudadanos sufrió las consecuencias de la polarización de la campaña, con la llamada del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, a agrupar en torno al PP “el voto moderado, responsable y sensato” para “parar a los extremistas”, en referencia a la posibilidad de un gobierno encabezado por Podemos.
El partido que preside Albert Rivera, que recibió 350.000 votos menos que hace seis meses, se queda con 32 diputados, 8 menos de los que tenía, mientras el PP sumó 700.000 sufragios y 14 escaños más que el 20-D, con lo que los populares afianzan su hegemonía en el centro derecha español y parecen abortar el despegue de Ciudadanos.
Entre los principales partidos, Ciudadanos fue desde el primer momento el que más claramente se pronunció en contra de la repetición de las elecciones de diciembre. Sin embargo, las urnas no recompensan su voluntad de acuerdo y su empeño en formar gobierno.
La proyección política que Rivera obtuvo con su protagonismo en las negociaciones y que trató de consolidar con su visita preelectoral a Venezuela, tampoco parece haber tenido repercusión y, por contra, es posible que parte de sus votantes, muchos procedentes del PP, vieran con recelo el acuerdo que Ciudadanos firmó con el PSOE para la investidura de Pedro Sánchez.
En cualquier caso, los 32 escaños de Ciudadanos pueden ser determinantes. Salvo que el PSOE se abstenga, las opciones del PP pasan por lograr el apoyo de Ciudadanos, en cualquier caso deseable para los populares.
Tras las elecciones, Rivera ha repetido lo que afirma desde hace meses: que con el presidente del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, al frente de un nuevo Ejecutivo, su formación estará “en la oposición”.
Pero vistos los resultados electorales y si los populares aceptan sus demandas más importantes es posible que el líder de Ciudadanos termine flexibilizando su postura, porque en caso de fracasar de nuevo la formación de gobierno su partido podría cargar con la pesada carga de ser responsable de unos terceros comicios.
En definitiva, las votaciones del 26 de junio han frenado la progresión del partido naranja. Ya ha conseguido mucho más de lo que hicieron otros con similar empeño -el caso más reciente fue UPyD-, pero queda la duda de si realmente podrá crecer en una coyuntura menos favorable hasta convertirse en una alternativa de gobierno. EFE

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Publicado en: Análisis