Venezuela, cuatro meses después ni protestas ni diálogo

Venezuela cumple cuatro meses del inicio de las protestas antigubernamentales con el fragor reivindicativo aplacado y con el diálogo abierto por el presidente, Nicolás Maduro, y la oposición congelado, un enfriamiento que sin embargo no cierra el puente tendido entre ambos bandos.
Manifestación opositora en contra del gobierno de Nicolás Maduro en Caracas (Venezuela) el pasado 10 de mayo de 2014. EFE/Archivo/MIGUEL GUTIÉRREZManifestación opositora en contra del gobierno de Nicolás Maduro en Caracas (Venezuela) el pasado 10 de mayo de 2014. EFE/Archivo/MIGUEL GUTIÉRREZ

José Luis Paniagua

Con las “guarimbas” -barricadas y disturbios callejeros- en proceso de extinción y la situación económica monopolizando las preocupaciones del Gobierno, el Ejecutivo y la Mesa de la Unidad (MUD), principal plataforma opositora, no han vuelto a conversar desde hace un mes.

La oposición optó el 13 de mayo por no seguir adelante con las reuniones emprendidas un mes antes ante lo que consideró falta de “gestos” por parte del Gobierno y el incumplimiento en la práctica de los pasos que se habían ido dando durante las conversaciones.

Maduro volvió a acusar a la MUD de haber dado “una patada” al diálogo que pretendía aplacar la crisis política, e insistió en sus llamadas a regresar a la mesa, que, subrayó, no es de “negociaciones”.

Cuatro meses después de comenzar, las protestas arrojan un balance oficial de 42 muertos, más de 800 heridos y casi 3.000 detenidos (de los que menos 200 permanecen encarcelados), que han dejado cientos de causas judiciales abiertas, así como al dirigente opositor Leopoldo López y a otras figuras del antichavismo presos.

Las protestas, sin embargo, han ido amainando.

El Gobierno ha sido capaz de lidiar con la crisis y de paso adoptó medidas económicas como el establecimiento de un tipo de cambio -el tercero oficial- un 800 % más devaluado que el oficial básico, en un momento en que la atención estaba fijada en la situación política.

En frente, la oposición fue capaz de llevar las protestas antigubernamentales a la calle. Sin embargo, también dejaron una fractura interna entre dos sectores claramente diferenciados: los que rechazan la protesta violenta en la calle y exigen un cambio de rumbo del Gobierno, como es el grueso de la MUD, y quienes piden la salida de Maduro, encabezados por el partido de López, Voluntad Popular, y políticos como María Corina Machado.

El aspecto en el que más avanzó el diálogo fue en el económico, con el Gobierno sentándose en la mesa con sectores empresariales a los que habitualmente acusa de conspirar contra él.

Muchos se preguntan si la actual parálisis del diálogo político es el preludio de su final definitivo. La respuesta parece negativa.

Para John Magdaleno, profesor del Instituto de Estudios Superiores de la Administración (IESA)el proceso podría ser reactivado con la toma de decisiones asociadas a “nuevas medidas de ajuste que pudieran generar resultados adversos al Gobierno”.

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