Urdangarin ingresa en la cárcel de Brieva (Ávila)

Iñaki Urdangarin, condenado por el Tribunal Supremo a cinco años y diez meses de cárcel por el caso Nóos, ha ingresado esta mañana en la cárcel abulense de Brieva.
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Urdangarin, que llegó anoche al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas procedente de Ginebra (Suiza), podía elegir el centro penitenciario para cumplir la condena como cualquier ciudadano que en el momento de ingresar se encuentre en libertad.
La prisión de Brieva, situada a 7 kilómetros de la ciudad de Ávila y en la que cumplió condena el exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán, era una de las cárceles que se barajaban para el ingreso de Urdangarin.
Cuñado de Felipe VI y yerno del rey Juan Carlos, Urdangarin dejó de pertenecer a la Familia Real, junto a su esposa, la infanta Cristina y su hermana Elena, cuando el actual monarca accedió al trono en junio de 2014.
Sin embargo, el parentesco que aún mantiene con don Felipe por su matrimonio con Cristina ha hecho que sea el primer pariente político directo del Rey que entre en la cárcel.
Nadie podía imaginar algo así cuando Urdangarín, por entonces uno de los jugadores más destacados de balonmano en España, contrajo matrimonio con la infanta Cristina el 4 de octubre de 1997 en Barcelona.
Nacido en la localidad guipuzcoana de Zumarraga el 15 de enero de 1968, y penúltimo de siete hijos de Juan María Urdangarin y Clara Liebaert, pasó su infancia y juventud en Barcelona, adonde su padre fue trasladado por su cargo de ingeniero industrial.
Tras un paréntesis de dos años en Vitoria, regresó a la capital catalana a los 18 años para estudiar Empresariales y compatibilizar su actividad con el balonmano.
En 2000, tres años después de casarse con Cristina, puso fin a su carrera deportiva y comenzó a preparar su paso al mundo laboral tras hacer un máster en administración de empresas por Esade.
Junto a Diego Torres, también condenado a prisión, Urdangarin fundó en 2004 el Instituto Nóos y de paso, la estructura societaria que les permitió obtener de manera irregular varios millones de euros de diversas administraciones públicas.
En junio de 2006, Urdangarín fue nombrado consejero de Telefónica Internacional, lo que sirvió de argumento, tres años después, para justificar su mudanza a Washington junto con la infanta y sus cuatro hijos Juan, Pablo, Miguel e Irene.
A finales de 2011, la Casa del Rey apartó a Urdangarin de las actividades oficiales de la Familia Real y, unos días más tarde, el juez Castro le citó como imputado.
Fue entonces cuando comenzaría el calvario judicial y social para los todavía duques de Palma, que se intensificó a raíz de la primera comparecencia de Urdangarin ante el juez, en febrero de 2012.
El posterior traslado del matrimonio a Ginebra, tras un breve paso por Barcelona una vez que se desvinculó de Telefónica, no aplacó la presión sobre Urdangarin, puesto que todos los indicios de la investigación apuntaban a que no podría eludir ni el juicio, ni la condena.
En junio de 2015, Felipe VI, ya en el trono, soltó una nueva amarra con su hermana al revocar el título de duquesa de Palma que ostentaba desde 1997 junto con su marido.
Fue el último gesto de rechazo del Rey por las consecuencias de la mancha causada por un caso que ha acabado con Urdangarín en prisión.

Publicado en: Análisis