Unió (UDC), “punto final” a 85 años de historia

Unió Democràtica de Catalunya (UDC) no ha logrado recuperarse de la dramática situación económica a la que se vio abocada al perder la representación parlamentaria tras su separación de CDC y la ruptura de la federación de CiU, y ha puesto "punto y final" a más de 85 años de trayectoria política.
La sombra del líder de Unió, Josep Antóni Durán i Lleida, durante su intervención en el Consell Nacional, en el Comité de Gobierno de Unió DemoLa sombra del líder de Unió, Josep Antóni Durán i Lleida, durante su intervención en el Consell Nacional, en el Comité de Gobierno de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), en enero de 2016. EFE/Archivo/Quique García

 

Unió, fundado en 1931  es uno de los partidos más antiguos de España y, desde la coalición y posterior federación de CiU, participó en la gobernabilidad de Cataluña y España, aunque ese peso histórico no ha sido suficiente para resistir los embates de un proceso soberanista que, en pocos años, ha cambiado el mapa electoral en Cataluña.

Unió Democràtica de Catalunya se fundó el 7 de noviembre de 1931, en plena República, a través de un manifiesto catalanista y de inspiración cristiana publicado en el periódico El Matí.

Un año más tarde se adhirieron Miquel Coll Alentorn, uno de los referentes de la formación, y otro hombre insignia, Manuel Carrasco Formiguera, conseller y diputado en el Congreso republicano que fue ejecutado en la Guerra Civil por el bando franquista, aunque también le persiguieron anarquistas y comunistas por ser democristiano.

La mayoría de los dirigentes que sobrevivieron a la Guerra Civil se exiliaron y el partido pasó a la clandestinidad hasta la Transición democrática.

En las elecciones generales de 1977 se presentó en coalición con Unió del Centre i la Democràcia Cristiana de Catalunya (UC-DCC) y el Centre Català, y obtuvo dos diputados.

En 1979, Unió formó con Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) la coalición Convergència i Unió (CiU), luego transformada en una federación que, hasta su desaparición en 2015, permitió a los democristianos ganar elecciones y obtener altas cuotas de poder.

Así, en este periodo fueron presidentes del Parlament los democristianos Miquel Coll Alentorn, Joaquim Xicoy, Joan Rigol y Núria de Gispert.

Aunque el dirigente que acumuló más poder en las últimas décadas fue Josep Antoni Duran Lleida, quien, además de presidir el partido entre 1987 y 2016, ejerció a lo largo de su trayectoria como conseller, eurodiputado, miembro del Parlamento catalán y portavoz en el Congreso.

Pero la influencia de Unió empezó a decaer cuando se divorció de CDC tras numerosas crisis de federación, que se agudizaron con el avance del proceso soberanista y la deriva independentista de los convergentes.

En junio de 2015, tras un ultimátum de Convergència a Unió para que se definiera sobre si se sumaba a una candidatura independentista para los comicios del 27S, la formación respondió retirando a sus consellers Joana Ortega, Ramon Espadaler y Josep Maria Pelegrí del Govern de Artur Mas y, acto seguido, la federación se rompió.

Fue el inicio del final de Unió, que fracasó en solitario en las catalanas del 27S y las generales del 20D de 2015 al no obtener ni un diputado, lo que propició la marcha de Duran, que dejó la batuta de la última etapa del partido en manos del secretario general, Ramon Espadaler.

Duran se hartó de insistir en una tercera vía entre el independentismo y el statu quo, pero el mensaje no caló suficientemente como para traducirse en escaños en los comicios.

La pérdida de representación parlamentaria, la elevada deuda y la reducción de ingresos obligó a la formación a acogerse al concurso de acreedores el pasado septiembre, declarando una deuda de 22,5 millones de euros y unos activos de sólo 5.9 millones de euros.

Para tratar de no perder su legado político, Unió se desvinculó de su fundación, el Instituto de Estudios Humanísticos Miquel Coll i Alentorn (INEHCA), con lo que garantizó su supervivencia para que sirviera de plataforma de un posible nuevo partido.

Es lo único que quedará de Unió, historia aparte, cuando termine el proceso de liquidación iniciado el viernes pasado por el juzgado mercantil número 4 de Barcelona. EFE

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