Por una Unión más fuerte, más unida y más democrática

El año 2017 ha marcado un hito en la Unión Europea. Ha sido un año en el que hemos celebrado el 60º aniversario de los Tratados de Roma y en el que hemos podido comprobar cuánto ha cambiado esta en el transcurso de los seis últimos decenios: nuestra Unión es ahora más grande, más fuerte y más diversa que en 1957.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en una imagen del pasado mes septiembre. EFE/Archivo/VALDA KALNINAEl presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en una imagen del pasado mes septiembre. EFE/Archivo/VALDA KALNINA

Por Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea

 

También ha sido un año en el que hemos reafirmado nuestros objetivos de forma colectiva y aquello en lo que creemos. Los valores y aspiraciones sobre los que se construyó nuestra Unión siguen ocupando el lugar central de la Europa de hoy. Libertad, democracia, igualdad y respeto de la dignidad humana: es lo que nos une y nos protege.

En su esencia nuestra Unión sigue siendo una comunidad de Derecho, como solía decir de forma tan elocuente Walter Hallstein, uno de mis predecesores. Considero el Estado de Derecho como la mejor herramienta para defender nuestras libertades y proteger a los más vulnerables en nuestras sociedades. Se trata de nuestros auténticos cimientos y por ello no puedo apoyar a aquellos que violan de forma flagrante la Constitución y no respetan las decisiones de los tribunales constitucionales. En esto consiste formar parte de nuestra Unión, parte de una democracia.

Hemos recorrido un largo camino en los últimos años. Nos encontramos ahora en el quinto año de una recuperación económica que llega a cada uno de los Estados miembros. Nuestra economía ha crecido más deprisa que la de los Estados Unidos en los dos últimos años. El empleo se encuentra en un nivel máximo, y el desempleo es el más bajo de los últimos nueve años. Además, gracias a nuestro Plan de Inversiones para Europa, ya hemos propiciado nuevas inversiones por valor de más de 225.000 millones de euros, que representan más de 300 000 empleos.

El viento ha vuelto a soplar realmente a favor en Europa. Y en 2017 hemos intentado aprovechar al máximo los vientos favorables, configurando nuestro futuro y estableciendo la plataforma de una nueva Europa. Por esta razón, en el marco de los preparativos para las celebraciones de Roma presenté un Libro Blanco sobre el futuro de Europa en el que describí cinco posibles escenarios de evolución para la Europa de los 27.

De este modo se inició un debate que se ha extendido a los 27 países, con miles de participantes en más de 275 diálogos con los ciudadanos, y millones de participantes en línea. Solo en los dos últimos meses de este año hemos mantenido diálogos en Sevilla, Valencia, Bilbao y Córdoba. Si se quiere que Europa avance como una unidad, habrá que escuchar cada voz y abordar con determinación cada cuestión.

Si en 2017 los esfuerzos se concentraron en crear la plataforma necesaria, 2018 será el año para la acción. Teniendo esto en consideración, en septiembre presenté mi visión para una Unión más fuerte, más democrática y más unida. Deseo una Unión de iguales, una Unión que se centre en las cosas más importantes, una Unión que ofrezca esperanza y estabilidad para los que se encuentran fuera de ella y equidad y oportunidades para todos.

Por esta razón, también establezco una clara hoja de ruta sobre la forma en que podemos alcanzar esa meta antes de que los 27 líderes europeos se reúnan en la Cumbre especial de Sibiu (Rumanía) el 9 de mayo de 2019. Ya hemos dado el primer paso en la Cumbre Social celebrada en Gotemburgo, en la que proclamamos el pilar europeo de derechos sociales para cumplir nuestra promesa de hace 60 años de luchar en pro de la igualdad y la mejora de los niveles de vida y de trabajo.

Con este mismo espíritu, justo el mes pasado presentamos propuestas significativas para reforzar nuestra Unión Económica y Monetaria. Nuestras propuestas, que van desde un nuevo Fondo Monetario Europeo hasta una línea presupuestaria específica para la zona del euro, pasando por la creación de la figura del ministro europeo de Economía y Hacienda, se consideran un medio para alcanzar objetivos. Guardan relación con la creación de empleo y el reforzamiento del crecimiento y la inversión, con la lucha por la equidad social y con la recompensa para aquellos que trabajan duro con objeto de llegar a fin de mes o construir un mejor futuro para sus hijos. El euro es la moneda de la UE, que ya utilizan cada día 340 millones de personas en 19 países. Una zona del euro fuerte es algo bueno para ellos y también para el futuro de la UE en su conjunto.

Sin embargo, al dar cada uno de los próximos pasos en la preparación de la Cumbre de Sibiu hemos de garantizar que Europa se mantenga unida. La unidad es nuestra divisa a nivel mundial y será crucial para construir la Unión más fuerte y más democrática que todos queremos.

No debemos dejar que nos distraigan los acontecimientos que se producen en nuestro entorno, como tampoco debemos ceder ante las fuerzas nacionalistas que pretenden dividirnos o agrandar las fisuras existentes. Este año nos ha demostrado que Europa es algo más que un mero mercado único, una moneda única o un conjunto de instituciones y tratados. Somos más fuertes juntos, unidos en la diversidad. Esta es la Europa por la que lucharemos en 2018.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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