Una inteligencia artificial sometida a la ética y los derechos humanos

El debate internacional sobre la Gobernanza de Internet está reuniendo a miembros de la sociedad civil, las empresas y representantes de los gobiernos en encuentros que tienen lugar cada año en distintos puntos del mundo. La cita anual de IGF Global se está celebrando en París esta semana.
Jorge Pérez, coordinador del Foro de Gobernanza de Internet España (IGF Spain).Jorge Pérez, coordinador del Foro de Gobernanza de Internet España (IGF Spain).

Jorge Pérez, coordinador del Foro de Gobernanza de Internet España (IGF Spain)

 

Días antes, 29 y 30 de octubre, tuvimos oportunidad de organizar las jornadas anuales de IGF Spain, el capítulo español del Foro de Gobernanza de Internet, que precisamente está cumpliendo este año diez años.

Las jornadas se centraron en analizar y debatir sobre las enormes consecuencias que los avances tecnológicos están teniendo ya en todos los órdenes de nuestras vidas. En el centro del debate está la inteligencia artificial y el blockchain, fenómenos que anticipan un futuro inmediato disruptivo y evidencian la necesidad de ampliar más allá de Internet el espectro de los asuntos relativos a la gobernanza.

Cuando la cumbre mundial de la Sociedad de la Información (WSIS) decidió abrir el debate sobre la gobernanza de Internet, promovido por Naciones Unidas y la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el objetivo que se planteó fue el establecimiento de “principios, normas, reglas, procedimientos de adopción de decisiones y programas comunes” para configurar la evolución y utilización de Internet de común acuerdo entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil -representada por el mundo académico, los medios de comunicación, los investigadores, las fundaciones, los sindicatos y otras organizaciones e instituciones profesionales y grupos de interés-.

Hoy más que nunca, ante los avances tecnológicos y científicos convergentes, se hace imprescindible revisar el contrato social por el que han de regirse las investigaciones, los progresos conseguidos y los que vendrán.

Por ese motivo se hace también imprescindible el entendimiento entre ICANN, el organismo regulador de Internet en el mundo, e IGF. La necesidad de ese acuerdo se ha puesto también de manifiesto en la reunión anual celebrada este año por primera vez en Europa, en Barcelona.

Como señaló en la sesión inaugural de IGF Spain 2018 el secretario de Estado para el Avance Digital del Gobierno de España, Francisco Polo, es necesario estar bien atentos ante la proliferación de amenazas y peligros en Internet, espacio en el que debe primar la confianza, la igualdad y el conocimiento, conforme a sus principios y valores fundadores.

Internet es ya un ecosistema prioritario en nuestras relaciones personales, profesionales, comerciales, administrativas… y en este espacio digital se han ido reproduciendo algunos de los comportamientos tradicionales del mundo analógico que conocíamos. Conviven en Internet personas, organizaciones, instituciones y grupos que persiguen el sueño de crear un mundo mejor gracias a Internet, en la Red existe también el fraude, la mentira o el crimen. Internet es un espejo del mundo. El mundo, también el digital, ya sabemos que no es un lugar perfecto.

La capacidad demostrada por los algoritmos para manipular y orientar la opinión pública bajo los designios de sus malévolos creadores es solo una muestra del mal uso que se puede haber de la inteligencia artificial ya desde sus comienzos en Internet.

Ciberseguridad, protección de los menores, lucha contra el fraude y la mentira, y, sobre todo, la consolidación de un espacio de interacción basado en el respeto, la igualdad, la justicia, la participación y la verdad, entre otros valores fundamentales, son prioridades para los agentes sociales que conformamos el Foro de Gobernanza en Internet.

El futuro nos deparará conocimiento, más crecimiento y oportunidades sin exclusiones si, como se ha demandado de parte de la industria, el Gobierno y los representantes de la sociedad civil, nos fijamos objetivos compartidos y transparentes y trabajamos con el horizonte del bien común y el respeto a los derechos humanos como guías de acción férreas.

Lo que viene, lo que ya está viniendo, lejos de distopías ensombrecedoras, es maravillosamente ilusionante a la vista de los avances a los que asistimos. Pero solo si nos marcamos la humanidad como prioridad y nos guían el respeto a los derechos humanos, la ética y los valores tiene sentido el progreso tecnológico y científico.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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