Un PSOE renovado trata de recuperar su pulso vital

El nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, tiene por delante un trabajo titánico para recuperar el pulso vital de un partido al borde del abismo, abatido electoral y anímicamente, y su primera tarea será cerrar las heridas internas si no quiere convertirse en otro secretario general interino.
Pedro Sánchez, diputado y miembro del comité electoral del PSOE y candidato a la secretaría general de su partido. EFE/Sergio BarrenecheaPedro Sánchez, diputado y miembro del comité electoral del PSOE y candidato a la secretaría general de su partido. EFE/Sergio Barrenechea

Eva Santos

El triunfo de Pedro Sánchez, que ha arrasado en Andalucía, deja muchas dudas en el aire pero tranquiliza a no pocos dirigentes territoriales, que contemplaban con temor una victoria de Eduardo Madina que llevara al PSOE a una radicalidad a la izquierda intentando frenar el avance de IU y Podemos.
Son aquellos que están convencidos de que el verdadero granero de votos del PSOE está en el centro y no en los márgenes. Los mismos, también, que intentaron promover al principio una candidatura unitaria en torno a la andaluza Susana Díaz.
Frente a ellos, se sitúan quienes alertan desde hace tiempo de que los socialistas están perdiendo parte de su esencia y de sus valores, que consideran que deben estar más a la izquierda, como antes de que el Gobierno de Zapatero aprobara el decreto de mayo de 2010, que muchos sitúan como el origen del desamor con los votantes progresistas.
Sánchez se ha defendido de quienes le acusan de estar bajo el paraguas de Díaz y ha insistido toda la campaña en que él era el auténtico candidato de las bases, que era mucho menos conocido que Madina, que no formaba parte del “aparato” y que partía con desventaja.
Nadie duda de que el poder de Susana Díaz hoy por hoy en el PSOE es inmenso. Una dirección federal enfrentada a la lideresa y al principal granero de votos socialista sería un escenario muy perjudicial para los intereses electorales del partido.
Pedro Sánchez tendrá oportunidad ahora de demostrar la autonomía y dejar claro que no está bajo la tutela de Díaz ni de ningún otro.
Ha ganado casi con un 50 por ciento de los votos de los más de 125.000 militantes que han participado en esta consulta histórica, en la que las bases han podido por primera vez elegir a su nuevo líder, que será confirmado por el congreso federal de finales de mes.
El hecho de que hubiera tres candidatos -junto a Sánchez y Madina competía José Antonio Pérez Tapias– ha permitido dispersar el voto ya que de haber habido sólo dos aspirantes el resultado estaría mucho más ajustado y la división del partido en dos hubiera sido más evidente.
De este modo, todo ha quedado más disperso, según el análisis que hacen diversas fuentes socialistas, que creen que así será más fácil cerrar “heridas” y no como pasó en el congreso federal de 2012, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba ganó por sólo 22 votos a Carme Chacón.
Se piensa que Izquierda Socialista, la corriente interna a la que ha representado Tapias, exija su cuota en la nueva Ejecutiva y en el Comité Federal.
Los tres candidatos se habían presentado a esta competición enarbolando la bandera del socialismo, pero Pérez Tapias era el único que se distinguía en temas como la consulta catalana, el referéndum entre monarquía y república o el artículo 135 de la Constitución.
Ahora, el PSOE está casi en coma, y en la cabeza de muchos ronda la imagen de la desintegración exprés de la UCD o, incluso, la más reciente del Pasok, que ha pasado de tener un tercio de los votos y de gobernar en Grecia a ser prácticamente irrelevante. EFE

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