Ucrania: Yanukóvich resiste acorralado en una crisis que se eterniza

El presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich, resiste acorralado en una crisis política que se eterniza y en la que tiene todas las de perder ante una oposición dueña de la capital y cada vez más crecida por el apoyo occidental y las concesiones que ya ha arrancado a las autoridades.
Manifestantes se enfrentan a la policía durante una protesta en el centro de Kiev (Ucrania) el 22 de enero de 2014. EFE/Archivo/Zurab KurtsikidzeManifestantes se enfrentan a la policía durante una protesta en el centro de Kiev (Ucrania) el 22 de enero de 2014. EFE/Archivo/Zurab Kurtsikidze

Borís Klimenko

Cuando Yanukóvich renunció temporalmente a la firma del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE) el pasado noviembre, díficilmente  pudo prever las consecuencias. La oposición europeísta se lanzó a las calles de Kiev y se hizo con la plaza de la Independencia, conocida ya mundialmente como el Maidán. Los intentos  de desalojarla por la fuerza fueron como apagar un incendio con gasolina.

Rusia rebajó en un tercio el precio del gas y aprobó un crédito de 15.000 millones de dólares. El  gesto de Moscú fue interpretado por la oposición como una prueba de que Yanukóvich se había vendido al oro del Kremlin.

El 16 de enero, la Rada Suprema (Parlamento) dominada por la mayoría oficialista, aprobó leyes que restringían fuertemente las libertades civiles. Tres días después miles de manifestantes se enfrentaron contra efectivos de la policía que custodiaban la sede del Gobierno.  Los enfrentamientos degeneraron en violentos choques que duraron cuatro días y se cobraron seis muertos y cientos de heridos.

En medio de crecientes presiones internacionales, Yanukóvich y los líderes opositores iniciaron un proceso de negociaciones. El 28 de enero dimitió el primer ministro, Nikolái Azárov.  Las fuerzas opositoras consiguieron que el Parlamento revocase las leyes restrictivas y la amnistía para los manifestantes detenidos. Además demandan elecciones anticipadas y que se restituya la Constitución de 2004, para recuperar el sistema presidencial-parlamentario y en esta partida, a Yanukóvich ya no le quedan ases que jugar.

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