Trump saborea su primera gran victoria gracias a su reforma fiscal

La aprobación por parte del Senado de la reforma fiscal ha permitido al presidente Donald Trump sumar su primera gran victoria después de casi un año ocupando la Casa Blanca, en el que hasta el momento no había podido cumplir ninguna de sus grandes promesas electorales.
El presidente estadounidense durante un acto en la Casa Blanca. EFE/ArchivoEl presidente estadounidense durante un acto en la Casa Blanca. EFE/Archivo

Pese a contar con una mayoría en las dos Cámaras del Congreso, en sus primeros meses en la presidencia el mandatario había recibido una auténtica lección de aquello que en los años ochenta se dio en llamar “Realpolitik” que le llevó a descubrir que no basta con ganar las elecciones para poder gobernar.
Por este motivo, no es de extrañar que Trump, que a primera hora de hoy agradeció a sus correligionarios por su “compromiso”, no tardara en atribuirse el mérito de que la reforma fiscal haya pasado este penúltimo obstáculo, antes de que sea unificada con la versión de la Cámara de Representantes, y pueda ser vetada.
El único voto en contra de la bancada republicana, emitido por el senador Bob Corker, y de todos los legisladores de la oposición no fueron suficientes para tumbar una rebaja impositiva que ha llegado a ser calificada por la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de “traición” a la clase media.
La posibilidad de que el proyecto pudiera no salir adelante hacía temer al Partido Republicano que se pudiera repetir la situación ocurrida el pasado verano, cuando Trump no fue capaz de aunar el apoyo necesario entre sus propios compañeros de partido para derogar la ley sanitaria conocida como Obamacare.
Durante la campaña electoral del año pasado, el ahora presidente había atacado con vehemencia dicha ley sanitaria, por considerar que privaba a los estadounidenses de su libertad de elección y se comprometió a acabar con ella tan pronto ocupara el Despacho Oval.
Sin embargo, Trump descubrió a base de sucesivas derrotas en el Congreso, que la otrora impopular ley impulsada por el expresidente Barack Obama (2009-2017) había ganado en los últimos años el suficiente apoyo como para que numerosos legisladores republicanos se mostraran contrarios a su derogación por miedo a tener que pagar en un futuro un elevado precio electoral.

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