Trump coloca en los tribunales un número récord de jueces en su primer año

Durante su primer año en la Casa Blanca, Donald Trump ha conseguido colocar en el Tribunal Supremo al juez conservador Neil Gorsuch y ha batido dos récords, al nominar a 43 candidatos judiciales y lograr la confirmación en el Senado de 12 magistrados de los tribunales de apelaciones.
El presidente estadounidense Donald Trump, en una comparecencia en la Casa Blanca, en Washington, DC. EFE/Jim Lo ScalzoEl presidente estadounidense Donald Trump, en una comparecencia en la Casa Blanca, en Washington, DC. EFE/Jim Lo Scalzo

 

Beatriz Pascual Macías 

 

Aunque pueda parecer un tema menor, los jueces federales en EE.UU. tienen cargos vitalicios, por lo que el impacto de los nombramientos de Trump se perpetuará en el tiempo durante décadas y, al contrario que su reforma fiscal o medidas migratorias, no podrá ser derogado por el próximo presidente o un nuevo Congreso.

“El presidente Trump durante su primer año ha batido un récord histórico en el número de nombramientos de jueces federales. En EE.UU., un presidente ocupa su cargo por 4 u 8 años, pero los jueces federales ejercen esos cargos de por vida, hasta por un periodo de 50 años”, dijo a Efe Josh Blackman, profesor de Derecho de la Universidad del Sur de Texas.

EE.UU. tiene 13 tribunales de apelaciones, que se sitúan por debajo del Supremo y tienen muchas veces la última palabra en casos que afectan a la vida diaria de los 300 millones de estadounidenses.

Pocos casos llegan al Supremo, por eso los tribunales de apelaciones tienen tanta importancia. En 2015 y 2016, la máxima instancia judicial del país consideró 82 y 69 casos, respectivamente, mientras que las cortes de apelación evaluaron esos mismos años 52.000 y 58.000 litigios.

Nadie antes que Trump había logrado confirmar en su primer año de mandato a 12 jueces de apelaciones en el Senado, actualmente controlado por los republicanos y que tiene la última palabra en los nombramientos judiciales del presidente.

Tampoco nadie antes había conseguido nominar a 43 jueces federales, que ahora están a la espera de ser confirmados.

“El Gobierno está tratando las nominaciones judiciales como una alta prioridad”, dijo a Efe Ilya Shapiro, analista que trabaja para el Instituto Cato, un centro de estudios de ideología ultraliberal. 

Shapiro avisó que Trump podría llegar a nominar durante sus cuatro años de mandato a un “cuarto de la judicatura”, pues el sistema judicial federal tiene 870 puestos y, actualmente, hay abiertas 139 vacantes, mientras que 23 jueces ya han anunciado que se retirarán en los próximos meses.

Es posible que el mandatario tenga, además, la oportunidad de hacer más nombramientos en el Tribunal Supremo porque tres magistrados (dos progresistas y uno considerado central) ya superan los 78 años, la edad media con la que los miembros del alto tribunal han colgado la toga desde 1960.

Uno de los grandes logros de Trump es el nombramiento del juez conservador Neil Gorsuch, que sustituyó a Antonin Scalia, fallecido en febrero de 2016 y cuyo puesto estuvo vacante durante meses.

Para Shapiro, Trump no habría ganado las elecciones de noviembre de 2016 si no hubiera sido por la muerte de Scalia, al que el expresidente Barack Obama trató de reemplazar sin éxito y que impulsó a muchos conservadores, especialmente de la derecha cristiana, a acudir a las urnas y no quedarse en casa.

“Es importante para la base conservadora, en parte debido a ciertos problemas de guerra cultural como el aborto y las armas de fuego, y en parte porque las élites conservadoras pasan mucho tiempo hablando de jueces”, afirmó Shapiro.

Como prometió durante la campaña electoral, Trump ha elegido a jueces conservadores para ocupar todas las vacantes y ha llegado a delegar parte de ese proceso de selección en la “Federalist Society”, un grupo conservador que quiere que el sistema legal haga una lectura literal de la Constitución.

Durante los últimos meses, los republicanos confirmaron rápidamente todos los nombramientos, pero en diciembre comenzaron a expresar su desacuerdo con algunas nominaciones.

Eso provocó la retirada de Jeff Mateer, elegido para una corte de Texas y que había descrito a los niños transgénero como parte del “plan de Satán”; y también la salida de Brett Talley, nominado para un tribunal de Alabama que, en 2011, defendió unos comentarios del grupo racista Ku Klux Klan (KKK).

Sin embargo, uno de los momentos más sonados en el proceso de nominaciones judiciales llegó durante una audiencia en un comité celebrada en diciembre y en la que el senador republicano John Kennedy obligó a Matthew Petersen a admitir que no era capaz de responder a ninguna pregunta básica de Derecho.

El diario The New York Times llegó a describir esa audiencia como “la más penosa en la memoria reciente” del Senado.

La Casa Blanca y el Departamento de Justicia ya han expresado su deseo de continuar con el ritmo de nombramientos, una avalancha que los demócratas no pueden evitar al ser minoría en la Cámara Alta.

Las elecciones legislativas de noviembre próximo podrían cambiar ese escenario y, por ello, los analistas coinciden en que Trump incrementará este año sus nombramientos judiciales, en un intento por dejar una marca aún más visible en el sistema judicial y blindar lo que podría ser una parte esencial de su legado. EFE 

Etiquetado con: ,
Publicado en: Análisis