Tres investigadores de microscopía biomolecular ganan el Nobel de Química

El suizo Jacques Dubochet, el germano-estadounidense Joachim Frank y el británico Richard Henderson fueron galardonados con el Premio Nobel de Química por desarrollar la "criomicroscopía electrónica para la determinación estructural en alta resolución de biomoléculas en una solución", anunció la Real Academia Sueca de las Ciencias.

 El científico suizo Jacques Dubochet, uno de los tres ganadores del Premio Nobel de Química, este 4 de octubre de 2017. EFE/Jean-Christophe Bott El científico suizo Jacques Dubochet, uno de los tres ganadores del Premio Nobel de Química, este 4 de octubre de 2017. EFE/Jean-Christophe Bott

 

Los galardonados, explicó el jurado, han desarrollado la “criomicroscopía electrónica”, una técnica que permite observar en alta resolución biomoléculas, un “método que ha llevado la bioquímica a una nueva era”.
“Los investigadores pueden ahora congelar biomoléculas” y “visualizar procesos que no habían visto nunca antes, algo decisivo para el entendimiento básico de la química de la vida y el desarrollo de medicinas”, argumenta el fallo.
Durante mucho tiempo se creyó que los microscopios electrónicos solo eran adecuados para analizar materia muerta, porque su potente haz de electrones destruye el material biológico.
El Premio Nobel de Química es uno de los galardones instituidos en su testamento por el magnate sueco e inventor de la dinamita, Alfred Nobel (1833-1896), junto con los de Física, Medicina, Literatura y el Nobel de la Paz. Lo sotorga la Real Academia de Ciencias de Suecia, fundada en 1793 por una sociedad dedicada a la promoción de las ciencias naturales y de las matemáticas.
El de Química se concedió por primera vez en 1901, después de que el Rey Oskar II de Suecia promulgara los estatutos de la Fundación Nobel, y el galardonado en aquella ocasión fue el holandés Jacobus Van’t Hoff.
Desde entonces ha sido otorgado todos los años, excepto en 1916, 1917, 1919, 1924, 1933, 1940, 1941 y 1942.

El británico Richard Henderson, el germano-estadounidense Joachim Frank y el suizo Jacques Dubochet han desarrollado a lo largo de casi tres décadas esa nueva ventana a las mínimas unidades de la vida, la denominada “criomicroscopía electrónica”, rompiendo todas las barreras que hasta entonces lo impedían.
Henderson nació en 1945 en Edimburgo (Escocia) y, tras estudiar Físicas en la universidad de su ciudad natal, saltó a la biología molecular, ámbito en el que se doctoraría en 1969, indica su perfil en la página web en el Laboratorio de la Biología Molecular de Cambridge.
A continuación entró como investigador en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, institución en la que continúa su labor docente e investigadora.
Su gran aportación fue en 1990, cuando Henderson logró generar una imagen tridimensional de una proteína con resolución atómica gracias a un microscopio electrónico, evidenciando el potencial de esta nueva tecnología.
A lo largo de su trayectoria ha obtenido varios reconocimientos por sus logros, como el Ernst-Ruska (1980), el Rosenstiel (1991), el Louis Jeantet (1993) y el Gregori Aminoff de Cristalografía (1999).
Además ha sido nombrado miembro honorífico de la Sociedad Biofísica Británica (2003), científico distinguido de la sociedad Americana de Microscopía (2005) y doctor Honoris Causa por la Universidad de Edimburgo (2008).

Frank, nació en 1940, en plena II Guerra Mundial, en la ciudad alemana de Siegen, en el Land de Renania del Norte-Westfalia, territorio que quedó bajo tutela de los estadounidenses tras la derrota del nazismo.
Ya en la infancia empezó a interesarse por la técnica aplicada a la química y tras completar los estudios secundarios ingresó en la Universidad de Friburgo, en el sur de Alemania, para doctorarse luego en la de Múnich.
Ya como postdoctorado se incorporó en el Instituto de Tecnología de California, posteriormente al Instituto Max Plank de Bioquímica, de nuevo en Alemania, y en 1973 pasó a ejercer en la Universidad de Cambridge, para saltar por último a la de Columbia, en Nueva York.
La Academia Sueca destaca en su argumentación del Nobel que consiguió generalizar las aplicaciones de la nueva tecnología microscopía biomolecular y desarrolló un método para procesar las imágenes en dos dimensiones y transformarlas en 3D.

Dubochet (Aigle, en la Suiza francófona, 1942) , en el Laboratorio de Biología Molecular Europeo (EMBL) de Heidelberg (Alemania) desarrolló su curiosidad científica desde niño como una forma para enfrentar sus temores.
Dubochet, según ese perfil, le tenía miedo a la oscuridad y un día, viendo como el sol se ocultaba en el horizonte, se fue a la biblioteca pública a buscar libros que le explicarán lo que estaba pasando. “Tenía que enfrentar mis miedos con el conocimiento”, explicó Dubochet, en frase citada por el EMBL cuando le concedió, en 2015, el Premio Lennart Philippson.
El EMBL fue además el lugar de trabajo de Dubochet antes de ser nombrado profesor en la Universidad de Lausana.
Dubochet estudió Ingeniería y Físicas, y luego biología molecular y biofísica, campo en el que se doctoró en 1973.  EFE

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