Torra, nuevo presidente catalán interino y sin carné político

El Parlament ha investido hoy, en segunda votación y por mayoría simple, a Quim Torra como presidente de la Generalitat, gracias a los 66 votos a favor de JxCat y ERC y las cuatro abstenciones de la CUP, 199 días después de la destitución del Govern de Carles Puigdemont.
El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, saluda a los miembros de su partido tars ser elegido por mayoría simple en la segunda sesión del El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, saluda a los miembros de su partido tars ser elegido por mayoría simple en la segunda sesión del debate de investidura que se ha celebrado hoy en el Parlament de Cataluña. EFE

 

Àlex Cubero 

 

Primer presidente catalán sin carné de partido y con un polémico poso intelectual a sus espaldas, el editor y activista Quim Torra ha sido investido este 14 de mayo, como 131 presidente de la Generalitat, aunque a priori sólo para una etapa “provisional”, previa a poder investir de nuevo a Carles Puigdemont. 
Ungido por el propio Puigdemont desde Berlín para ser un sucesor de carácter interino, Torra es un abogado, escritor y editor que trabajó durante dos décadas en el sector privado, lideró Òmnium Cultural de forma breve y que presentó una demanda contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Joaquim Torra i Pla, nacido el 28 de diciembre de 1962 en Blanes (Girona), concurrió en las elecciones del 21 de diciembre como número 11 por Barcelona de la candidatura de Junts per Catalunya, justo tras Elsa Artadi, quizá su futura mano derecha en el Govern.
De máxima confianza del expresidente catalán y parte del núcleo duro de JxCat, Torra fue además uno de los primeros dirigentes en visitar a Puigdemont en la prisión alemana de Neumünster después de haber sido detenido, acompañado de otros dirigentes del PDeCAT.
Los comicios del pasado diciembre fueron los primeros en los que se presentó dentro de una candidatura política, aunque Torra nunca ha tenido carné de partido, algo inédito para un presidente catalán.
No en vano, su trayectoria en el mundo de la política empezó a fraguarse en movimientos sociales y desde el activismo, como cuando en 2011 fue nombrado presidente de la asociación independentista Soberanía y Justicia y fue elegido además como miembro del consejo permanente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC).
Ese mismo año presentó junto al abogado Jordi Cortada una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) contra la sentencia del Tribunal Constitucional que recortaba el Estatuto catalán, pero fue rechazada al año siguiente.
Con Xavier Trias en la alcaldía de Barcelona fue nombrado director en 2012 del Born Centre Cultural, desde la que pilotó la museización del antiguo mercado, ahora convertido en uno de los símbolos del independentismo al albergar restos arqueológicos posteriores a la Guerra de Sucesión de 1714.
Entonces ya era vicepresidente de Òmnium Cultural, pero fue en 2015 cuando fue designado presidente de la entidad soberanista, de forma interina, en sustitución de una Muriel Casals que entraba en el Parlament ese año como diputada por Junts pel Sí.
Lideró Òmnium entre julio y diciembre, cuando pasó el testigo como presidente de la entidad a Jordi Cuixart, ahora en prisión preventiva por su implicación en el proceso independentista; posteriormente fue nombrado director del Centro de Estudios de Temas Contemporáneos de la Generalitat de Cataluña.
Mucho antes, en el inicio de su trayectoria profesional, también trabajó durante veinte años en el sector privado -algo poco habitual en un político de primer nivel-, lo que le llevó a vivir en Suiza.
Su experiencia en la multinacional aseguradora Winterthur, de la que salió tras una larga trayectoria a consecuencia de la compra por parte de Axa, quedó recogida en “Ganivetades suïsses” (Cuchilladas suizas), un libro donde reflexiona irónicamente sobre el mundo de la gran empresa y la globalización, pero en el que también desliza opiniones sobre su visión de Cataluña.
En un apunte en 2006, en pleno tripartito de Pasqual Maragall, Torra afirmaba: “Primer día en Wanderberg -nombre ficticio de la multinacional y la ciudad en la que acababa de ser expatriado- La familia queda atrás, los amigos quedan atrás, Barcelona queda atrás. Excepto el país, que no quedó atrás porque ya lo está”.
Quienes le conocen destacan que es riguroso en el trabajo, con sentido del humor y con la familia -está casado y tiene dos hijas y un hijo- como punto de referencia. “Es un buen tipo”, resumen.
Gran aficionado a la cultura y a la lectura, decidió emprender en Cataluña su faceta de escritor y editor. Fundó la editorial A Contra Vent Editors y ha escrito varios libros, como “Viaje involuntario a la Cataluña imposible”, por el que recibió el premio Carles Rahola.

Pese a no militar en ningún partido, Torra sí se sumó a Reagrupament, escisión de ERC nacida en 2009, que ahora es una asociación que participó en el congreso fundacional del PDeCAT.

En 2016, también publicó “Los últimos 100 metros. La hoja de ruta para ganar la República Catalana”, libro sobre el Procés que abordaba “retos como ampliar aún más la base independentista”.
Un reto empañado por un polémico poso intelectual que ha sido censurado por la oposición al salir a la luz mensajes de Twitter, actos a los que asistió o artículos periodísticos sobre los españoles, los catalanes no independentistas o el castellano, que han sido tildados de “xenófobos” o “supremacistas”, y de los que él mismo, en su discurso de investidura, ha dicho estar “arrepentido”. EFE

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Publicado en: Protagonistas