Tormenta en el AVE del desierto

El consorcio español-saudí Al Shoula, que se encarga de la construcción del AVE entre Medina y La Meca, el contrato más ambicioso y de mayor valor logrado por empresas españolas en el extranjero, se encuentra en jaque por un nuevo obstáculo: la arena.
Dos camellos junto a las obras de construcción de la línea de tren de alta velocidad entre las ciudades saudíes de La Meca y Medina. EFE/Archivo/ChDos camellos junto a las obras de construcción de la línea de tren de alta velocidad entre las ciudades saudíes de La Meca y Medina. EFE/Archivo/Chema Moya

María García Santos 

El ministro de Transportes saudí, Abdullah bin Abdulrahman Al Muqbel, ha exigido en una carta al consorcio español una solución rápida a este problema y ha amenazado con rescindir el contrato si no se cumplen con las exigencias de su Gobierno. Pero de momento no parece haber un remedio definitivo y, en cualquier caso, conllevará sobrecostes para el proyecto. 

El AVE atravesará llanuras arenosas, sin apenas dunas, pero algunos de los tramos de este tren pasan por zonas donde la arena es especialmente abundante y el viento la lanza contra la vía. A pesar de que se han llevado a cabo algunas mejoras para controlar la arena, estas no son suficientes y se sigue retirando arena de las vías cada noche.

La primera medida contra la arena consiste en tender la vía sobre placas de hormigón, más caras pero más fáciles de mantener, en lugar de hacerlo sobre balasto, ya que la arena se cuela entre las piedras que lo conforman y lo hacen demasiado rígido.

Asimismo, el consorcio presentó la opción de construir un muro de alrededor de cinco metros de alto a barlovento. También se dispondrá de diques que frenen la velocidad del viento, seguidos de unas grandes zanjas para que se acumule ahí la arena y poder retirarla con maquinaria.

Sin embargo, estas son soluciones teóricas, y no comercialmente comprobadas, y existen dudas de su utilidad, ya que es fácil intuir que después de acumularse la arena acabará por superar estos obstáculos.

Los técnicos de INECO, consultora pública, han llevado a cabo un estudio sobre los tramos en los que se acumula la arena. Dicho informe concluyó que el muro a barlovento puede ser insuficiente y que incluso los vientos menores pueden generar problemas.

Además, han calculado que en algunos tramos se pueden acumular hasta 15 toneladas de arena por cada metro de vía.

Mientras que desde el Ministerio de Fomento se asegura que todo va a buen ritmo, las críticas acerca de la gestión del proyecto van en aumento.

Algunas fuentes procedentes del consorcio aseguran que debería haberse hecho un estudio comprensivo de presencia y movimiento de arena desde La Meca hasta Medina. De esta forma, se podría haber elegido el tipo de vía adecuada para cada sección.

Las empresas COPASA e IMANTHIA, encargadas de parte de la construcción y del mantenimiento de las vías, enviaron una carta de queja al consejero delegado del consorcio para poner de manifiesto la falta de responsabilidad en la ejecución del proyecto.

Estas dos constructoras sostienen que se han empezado las obras por el tejado, sin haber hecho un análisis en detalle del terreno.

Una de las preocupaciones de COPASA e IMANTHIA es la incorrecta distribución de las vías placa. Su principal inquietud es que se haya construido vía en placa donde no es necesaria y viceversa, y que, al final, haya menos vía placa de la pactada con Arabia Saudí.

Por si fuera poco, ambas empresas se niegan a pagar los sobrecostes que se puedan generar por esta incorrecta distribución de las vías.

Otro quebradero de cabeza son los plazos y los costes. El cliente saudí reconsideró los términos del contrato para establecer la apertura anticipada de un tramo del AVE (entre 2016 y 2017).

Aparte de las costosas estaciones, el tendido de vías se ha terminado con bastante retraso por un conglomerado franco-chino-saudí.

El consejero delegado del consorcio ha intentado convencer a los miembros de aumentar los recursos del fondo de riesgo, pero según fuentes cercanas al proyecto, OHL está impidiendo cualquier movimiento en protesta por la gestión del consorcio.

La entrega antes de tiempo de la primera estación en la ciudad de “King Abdullah Economic City” va a suponer un enorme desembolso para Adif- encargada del mantenimiento de las estaciones.

Para gestionar esta apertura deberá aumentar el presupuesto, pero Al Shoula se ha quedado sin fondos. Las empresas españolas sostienen que deben ser los saudíes los que pongan el dinero, pues han sido sus exigencias las que han generado el actual sobrecoste.

El problema es que Riad no se encuentra en su mejor momento económico por los efectos de la caída de los precios del crudo, lo que limita los fondos disponibles para este proyecto y mantienen a los saudíes ocupados en otros asuntos.

Si bien es cierto que una obra de tal envergadura conlleva una serie de riesgos y dificultades, parece ser que las complicaciones se multiplican para el consorcio español.

Lo que está claro es que las altas temperaturas, el viento y la arena están entorpeciendo no sólo la obra, sino las relaciones entre las partes que intervienen en el proyecto. Sin una propuesta concreta a la invasión de las vías por la arena y sin un cumplimiento más estricto de los plazos, el ambicioso contrato podría acabar atascado. EFE 

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Publicado en: Análisis