Suníes y chiíes, las dos principales sectas del islam

El enfrentamiento entre Arabia Saudí, de mayoría suní, e Irán, de mayoría chií, pone de manifiesto de nuevo las divisiones entre la dos principales sectas del islam.
Musulmanes rezan en una mezquita de Yakarta (Indonesia). EFE/Bagus IndahonoMusulmanes rezan en una mezquita de Yakarta (Indonesia). EFE/Bagus Indahono

La disputa abierta entre ambos estados por la decapitación del clérigo chií Nimr al Nimr en Arabia Saudí se suma a otros conflictos, como el de Siria, Irak, Bahréin o Yemen, en los que las diferencias entre chiíes y suníes prevalecen.

El Islam es la más joven de las tres religiones monoteístas del tronco común de Abraham, y está basada en las revelaciones, que a través del arcángel Gabriel, Dios hizo a Mahoma a partir del año 610.

Al morir Mahoma en el año 632 sin dejar sucesor, la mayoría de sus seguidores creyeron que su líder espiritual debía ser Abu Bakar, el suegro y compañero del profeta en las revelaciones del Corán.

Otro grupo consideró que su legítimo sucesor debía de ser alguien con lazos sanguíneos, como era el caso de Alí, primo y yerno de Mahoma al estar casado con su única hija, Fátima.

Estas discrepancias respecto a quién habría de sucederle originó la división del Islam en las dos grandes corrientes: sunníes (que constituyen el 85% de la población musulmana) y chiíes (el 15% restante).

A los defensores de los descendientes de Alí se les asociará con la rama chií del Islam y a los seguidores de la “Sunna” o costumbre basadas en la vida y obra de Mahoma con la rama sunní.

Ambos bandos protagonizarán a lo largo de los siglos sucesivas luchas por la primacía religiosa.

Los adeptos de la corriente sunní siguen fielmente el Corán y las enseñanzas de Mahoma.

Sostienen que la persona más cualificada es la que debe ser el líder o califa, el cual deberá actuar como protector de la fe, si bien no goza de ningún estatuto religioso especial. Para los sunníes, el Mesías del juicio final será Mahoma, mientras que para los chiies será Alí o uno de los suyos.

Dentro del sunnismo se encuentran los wahabíes que representan la más radical ortodoxia , los talibanes que aplican la ley islámica a través de una inflexible visión propia y los salafíes, cuyos objetivos se centran en la expansión del integrismo.

Para los chiíes, en cambio, no sólo el Corán y la sunna conforman textos religiosos, sino también las palabras y hechos de sus imanes, cuyo cometido abarca tanto lo religioso como lo político.

Aunque los chiíes mantienen que el imán no es un profeta, sí lo consideran alguien inspirado que actúa según los dictámenes divinos. Son mayoría en Irán donde en 1979 instauraron bajo el liderazgo del Imán Jomeini, una república islámica.EFE/Doc

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