Sortu otorga un nuevo papel a los presos de ETA, ligado a la independencia

Sortu pretende otorgar a los presos de ETA un nuevo papel en su renovada estrategia -que se debate actualmente en el proceso Abian-, que apuesta por construir la independencia del País Vasco de manera paralela y sin esperar a que se resuelvan las cuestiones derivadas de las décadas de violencia.
Manifestación en enero de 2015 en la localidad guipuzcoana de Arrasate, para pedir la libertad de los presos de ETA enfermos y el fin de la dispersiManifestación en enero de 2015 en la localidad guipuzcoana de Arrasate, para pedir la libertad de los presos de ETA enfermos y el fin de la dispersión. EFE/Archivo/ADRIÁN RUIZ DE HIERRO

Las coordenadas principales de esta nueva “caracterización” del colectivo de presos de ETA las ofreció ayer el histórico dirigente de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria, en una conferencia en Pamplona cuyo contenido integro ha difundido hoy Sortu.

El principal mensaje se dirigió al denominado EPPK al que dejó claro que “la salida de los presos no va a venir de la mano de un acuerdo alcanzado en torno a una mesa”, sino que sólo será posible “desde el desarrollo de la legislación”. “Es necesario prepararse para ese escenario”, alertó.

Sortu destierra la posibilidad de una solución global y acordada políticamente para los presos de ETA, a los que advierte de que “el ámbito jurídico y penitenciario es una vía que habrá que utilizar” pero, eso sí, “rechazando siempre el arrepentimiento y la delación”.

Etxeberria aseguró que “el colectivo de presos vascos debería dar el paso de actuar con audacia también en el ámbito jurídico”, pero no se refería a mostrar arrepentimiento ni a colaborar en el esclarecimiento de crímenes de ETA, ya que estos requisitos no son de aplicación ordinaria, sino que sólo se plantean, a su juicio, en el caso de los reclusos de la organización terrorista.

Aunque Sortu fomentará los acuerdos políticos que “favorezcan” la reintegración de los presos en la sociedad, insiste en que éste se “realizará por medios de cauces legales y con una aplicación individualizada”, para lo que propone poner en marcha un plan de “excarcelación condicional anticipada“.

A partir de dejar claro que la futura excarcelación de los reclusos no llegará de un acuerdo político, Sortu plantea al EPPK que “aborde una reflexión sobre la adecuación que necesitaría su caracterización”, ya que su labor actual como “frente de cárceles” es propia “de otra época política”.

“El EPPK era uno de los principales exponentes de una estrategia ya superada, y ahora el colectivo de presos necesita otra caracterización, pues así lo exigen el cambio de estrategia y el nuevo tiempo político”, explica Sortu.

El histórico dirigente abertzale sostiene que el colectivo de presos no ha pasado de ser el símbolo y exponente del ‘frente de cárceles’ de otra época a ser el exponente del proceso político independentista”, por lo que “no se ha adecuado a la nueva realidad de ser una consecuencia del conflicto político”.

Esta nueva “caracterización” implica superar el papel de frente de lucha en un conflicto a admitir su condición de “consecuencia” de dicho conflicto. “Dado que en el nuevo tiempo político el colectivo de presos vascos ha pasado a ser una consecuencia del conflicto, debería hacer su aportación en el terreno de la resolución, contribuyendo a la vía de las soluciones”, emplaza Sortu.

Etxeberria acuña un nuevo término para referirse a los reclusos como “presos independentistas” y les anima a “hacer su aportación política al proceso independentista”, dentro de una nueva estrategia en la que la construcción de un Estado independiente y la resolución de aspectos relacionados con las cárceles, las víctimas y el desarme discurren paralelamente y se “entrelazan”.

En su conferencia, Etxeberria desveló también cuestiones previas al anuncio del fin de la violencia de ETA, al asegurar que el Gobierno del PSOE, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, había dado el visto bueno a un documento elaborado por los mediadores internacionales, al que también la organización terrorista había otorgado su “beneplácito”.

En dicho documento, de 16 puntos, se planteaba la excarcelación de los presos gravemente enfermos, la mejora de las condiciones de vida de los reclusos y el “traslado escalonado” de los internos a cárceles del País Vasco, además de acordar el establecimiento de una delegación de ETA en un país europeo para concretar estos asuntos con el Gobierno.

Etxeberria denunció que, tras las elecciones, el Gobierno del PP decidió no cumplir esta “hoja de ruta” y Sortu pretende ahora que el próximo ejecutivo “cumpla los compromisos adquiridos en 2011 por el Gobierno de entonces” porque “el compromiso del Gobierno del PSOE era un compromiso de Estado”. EFE

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Publicado en: Análisis