El soberanismo del PNV, dos pasos hacia delante y uno hacia atrás

El PNV, con motivo de la celebración del Aberri Eguna (Día de la Patria vasca), anunció que planteará un "nuevo estatus político" para Euskadi y el lehendakari, Íñigo Urkullu, afirmó que "Madrid tiene dos alternativas": decir que "no" y "dilatar el problema" o "aceptar que España no es una".
El lehendakari vasco, Iñigo Urkullu.EFE/Archivo/Alfredo AldaiEl lehendakari vasco, Iñigo Urkullu.EFE/Archivo/Alfredo Aldai

Miguel Garrido

Diálogo, negociación, acuerdo y ratificación. Estos son los pilares sobre los que el PNV quiere construir su futuro. Se trata, según Urkullu, de un modelo confederal en el que se respeten los derechos históricos del pueblo vasco. Es decir, un Estado que englobaría junto a Euskadi y Navarra a las provincias vasco francesas (Iparralde). 

El PNV considera que el modelo que propugnan no pasa por el federalismo del PSOE ni por el independentismo de los nacionalistas catalanes o la propia izquierda abertzale.

La apuesta de Urkullu aboga por una mayor presencia del País Vasco en los órganos de decisión de la Unión Europea, así como por lograr, como también pretende Cataluña, ser un miembro más de Europa, un camino lento que han recorrido países como Croacia, argumentan.

El lehendakari instó a los líderes de los partidos mayoritarios, PP y PSOE, Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, a reconocer que “España no es una, que la época de una, grande y libre quedó atrás, y que es hora de aceptar que Euskadi es la patria de los vascos para empezar a “dialogar, negociar, acordar y ratificar”. 

Al igual que le ocurre a CiU en Cataluña, con la presión que ejercen los republicanos de ERC para dar un paso adelante y declarar de forma unilateral la independencia, al PNV las críticas le llegan por su planteamiento conciliador desde la izquierda abertzale y los sindicatos nacionalistas -ELA, antes muy próximo al PNV, y LAB-, que pretenden llevar a las calles su apuesta soberanista.

Para ello, ya han marcado el 8 de junio como fecha para realizar una cadena humana -entre Pamplona y Durango- similar a la que se produjo en Cataluña con enorme éxito.

En cualquier caso, el PNV prefiere moverse con cautela debido al status fiscal del País Vasco, algo que la UE no contempla con demasiada simpatía al ser partidaria de una mayor unificación fiscal, por lo que en sus cálculos cualquier movimiento hacia al soberanismo no puede acarrear la pérdida de “soberanía fiscal”.

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