¿Qué es y para qué sirve el Defensor del Pueblo?

"Te escuchamos, ¿en qué podemos ayudarte?, pon tu queja" es la invitación al ciudadano del Defensor del Pueblo desde su página web, ya que precisamente es la institución que tiene como principal objetivo investigar las quejas ciudadanas sobre actuaciones presuntamente irregulares de la Administración pública.
Detalle del edificio que alberga al Defensor del Pueblo en Madrid. EFE/ArchivoDetalle del edificio que alberga al Defensor del Pueblo en Madrid. EFE/Archivo

– ¿Cómo se elige al Defensor del Pueblo?
Desde su creación en 1982, la persona que lo preside es elegida por el Congreso y el Senado por una mayoría de tres quintos.
Su mandato dura cinco años y no recibe órdenes ni instrucciones de ninguna autoridad -según se destaca en la web del Defensor del Pueblo-, desempeñando sus funciones con independencia e imparcialidad, con autonomía y según su criterio.
Además, goza de inviolabilidad e inmunidad en el ejercicio de su cargo.

– ¿Quién puede dirigirse al Defensor del Pueblo?
Cualquier ciudadano puede acudir al Defensor y solicitar su intervención, que es gratuita, para que investigue cualquier actuación de la Administración pública o sus agentes, presuntamente irregular. La institución también puede intervenir de oficio en casos que lleguen a su conocimiento aunque no se haya presentado queja sobre ellos.
Pueden presentar quejas, de manera individual o colectiva, cualquier ciudadano, español o extranjero, independientemente de su edad o de su situación legal en España.
Residir fuera de España, estar incapacitado legalmente o estar internado en un centro penitenciario o de reclusión tampoco son impedimentos para dirigirse al Defensor del Pueblo.
También puede presentar una queja una asociación o cualquier otra persona jurídica.

– ¿Cuándo no puede intervenir el Defensor del Pueblo?
No puede actuar si no ha existido intervención de las administraciones públicas, si se trata de conflictos entre particulares o con empresas privadas que no sean agentes de la Administración.
Tampoco si ha transcurrido más de un año desde el momento en que se haya tenido conocimiento de los hechos objeto de la queja o si se trata de quejas anónimas, si no se especifican los motivos concretos de la queja, si se aprecia mala fe o en aquellas cuya tramitación pueda acarrear perjuicios a legítimos derechos de terceros. EFE

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