Seis claves sobre la renovada amenaza del terrorismo yihadista contra Europa

La investigación del atentado yihadista perpetrado el mes pasado en Bruselas ha servido para acrecentar las preocupaciones que comparten fuerzas policiales y servicios de inteligencia sobre el alcance de la red terrorista desplegada en Europa por el autodenominado Estado Islámico (EI).
Vista de las medidas de seguridad en las inmediaciones del aeropuerto de Zaventem, cerca de Bruselas, Bélgica el 4 de abril de 2016. EFE/Archivo/LaurVista de las medidas de seguridad en las inmediaciones del aeropuerto de Zaventem, cerca de Bruselas, Bélgica el 4 de abril de 2016. EFE/Archivo/Laurie Dieffembacq

Jesús R. Martín

El detalle, entre otros, de que los responsables del ataque contra la capital belga barajaron inicialmente la opción de lanzar una segunda ofensiva terrorista en París ha reforzado la sospecha de que esta nueva amenaza yihadista dispone de múltiples grupos en el Viejo Continente, con capacidad para orquestar adicionales ataques en serie en cualquier momento.

Aunque el verdadero calado de las operaciones del EI en Europa está todavía por descubrir, la hipótesis que cobra más fuerza es que se trata de una red mucho mayor de lo que se pensaba inicialmente, con una estructura bastante elaborada y compartimentalizada.

Si los atentados de París y Bruselas sirven de pauta, esta amenaza estaría utilizando una combinación de redes delictivas locales con yihadistas muy duros a los que no siempre se les asigna el mismo papel.

Esta red, con acceso a armas y explosivos letales, no se limitaría a países europeos francófonos, con la sospecha reiterada sobre la existencia de múltiples células integradas por decenas de individuos. En la lista prioritaria para la ofensiva europea del EI destacarían Alemania, Gran Bretaña e Italia, pero sin descartarse otros posibles objetivos.

1.- Números que no cuadran

En el balance provisional de individuos conectados con los atentados de París y Bruselas, los números no cuadran. En total, las pesquisas han identificado a al menos 36 sospechosos con diferentes niveles de implicación.

De todos ellos, 13 han muerto y la mayoría de los restantes han sido identificados y detenidos en medio docena de países, con un pequeño grupo que ha conseguido recobrar la libertad pero sometidos a estrictos controles como presentarse en comisaria cada día. El resto habría huido o se encontraría en paradero desconocido.

El problema es que ese desglose es incompleto. Una buena parte de los participantes en la conectada ofensiva terrorista de París-Bruselas fueron reclutados por el clérigo Khalid Zerkani, en el distrito bruselense de Molenbeek.

Ese líder integrista, juzgado dos veces en Bélgica y condenado a doce años de cárcel, habría sido tan discreto como efectivo a la hora de reclutar voluntarios para unirse a las filas del Estado Islámico.

En total, se le imputan unos sesenta “fichajes” con el agravante de que las autoridades han perdido completamente el rastro de una décima parte. Y sin noción detallada sobre la proporción dentro de la red Zerkani entre personajes secundarios o yihadistas con destacadas responsabilidades.

2.- Organización

Una prioridad de las investigaciones en curso se centra en determinar exactamente cómo funcionan y se organizan las células desplegadas por el Estado Islámico en Europa. De hecho, el diagnóstico de responsables de la lucha antiterrorista estaría cambiando desde los atentados de Bruselas.

Antes se creía que el Estado Islámico había desarrollado durante varios años una red de facilitators, encargados de adquirir armas, alquilar coches y reservar alojamiento para comandos terroristas originalmente entrenados en Irak o Siria.

Ahora, el análisis se centra en un modelo de células compartimentalizadas y autosuficientes, integradas por individuos capaces de realizar diferentes funciones.

Un ejemplo de este nuevo y peligroso perfil “multitarea” sería Mohamed Abrini, el confeso tercer hombre del ataque contra el aeropuerto de Bruselas.

El terrorista del sombrero, según las autoridades belgas, fue el responsable logístico de la ofensiva terrorista perpetrada el pasado noviembre en París. Y sin embargo, en los ataques de Bruselas asumió el papel de terrorista-suicida, aunque no lograse detonar su carga explosiva.

Para ser capaz de orquestar elaborados ataques en serie como los realizados en París y Bruselas con un total de 162 muertos y 753 heridos, se estima que el Estado Islámico ha realizado un significativo esfuerzo durante los últimos tres años.

Algunas informaciones, publicadas tras la detención de Abdeslam Salá, hablaron incluso de una amenaza paneuropea que cuenta con “cientos” de yihadistas. Con sospechas de que, más allá de Francia y Bélgica, este despliegue se ha concentrado en al menos otros dos países europeos.

3.- Operaciones 

Los responsables de la lucha contra esta renovada amenaza yihadista destacan el sofisticado nivel alcanzado por el Estado Islámico en su ofensiva europea. Un indicio especialmente preocupante sería la disciplina demostrada para mantener el secreto de sus operaciones.

En el caso de París, las autoridades francesas, a pesar de su experiencia y efectividad, fueron incapaces de anticipar la tragedia del 13 de noviembre. Esta misma carencia de información también se reprodujo en Bruselas a pesar de las alertas y temores a un ataque inminente.

Se supone que las tarjetas Sim extraídas de los “burners” (móviles de pre-pago utilizados una sola vez por terroristas) no han ofrecido hasta el momento evidencias en forma de mensajes de texto, correos electrónicos o chat-rooms.

La obvia conclusión es que esta nueva generación de yihadistas está utilizando otro tipo de canales encriptados para su comunicación electrónica.

La táctica de múltiples ataques en secuencia también se considera como prueba de la sofisticación de esta renovada amenaza terrorista, con limitados recursos económicos pero obsesionada en maximizar el impacto y número de víctimas atentando contra objetivos blandos.

En Gran Bretaña ha trascendido que la Policía de Londres y las fuerzas especiales del SAS trabajan en un escenario que implicaría hasta diez ataques en un mismo día.

4.- Explosivos

Otro factor de preocupación acrecentado por los atentados de París y Bruselas es que los terroristas del Estado Islámico en Europa dominan perfectamente la técnica para fabricar artefactos explosivos basada en la el triperóxido de triacetona (TATP), más conocido como la madre de Satán.

5.- Kalashnikovs 

6.- New normal

 

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