Seis claves para seguir la situación de Ucrania

Tras acumular casi un centenar de muertos en la Plaza de la Independencia de Kiev, la situación política en Ucrania está cambiando a marchas aceleradas. Incluso más allá de todo lo acordado con la mediación internacional realizada por los ministros de Exteriores de Polonia, Alemania y Francia. En una sobredosis de oportunidades y peligros, desde el 22 de febrero el régimen de Yanukóvich ha sido sumariamente desmantelado.
Los líderes opositores ucranianos Vitaliy Klitschko (c), Oleh Tyahnybok (d), Arseniy Yatsenyuk (2d) saludan en la plaza Maidán durante la celebraciLos líderes opositores ucranianos Vitaliy Klitschko (c), Oleh Tyahnybok (d), Arseniy Yatsenyuk (2d) saludan en la plaza Maidán durante la celebración de la navidad ortodoxa, el 6 de enero de 2014.EFE/Archivo/SERGEY DOLZHENKO

Jesús R. Martín

Un gobierno interino está empezando a funcionar con el compromiso de celebrar elecciones presidenciales para el próximo 25 de mayo. Sin embargo, nadie se atreve a festejar un final feliz para esta nueva revolución ucraniana. Se han multiplicado las posibilidades de escisión entre las provincias del suroeste, en la órbita de Rusia, y el resto del país con aspiraciones europeas.

Las finanzas públicas de Ucrania se encuentran al borde del abismo. Y, sobre todo, queda pendiente cuál va a ser la respuesta de Moscú, distraído temporalmente por la ambiciosa operación de prestigio internacional de los Juegos de Sochi. Para el Kremlin, lo que está ocurriendo en Ucrania no tiene legitimidad alguna y afecta directamente a sus intereses geoestratégicos.

1. Yanukóvich

El depuesto presidente Víktor Yanukóvich, acusado de haber ordenado la muerte de un centenar de opositores, se encuentra en paradero desconocido. La última vez que se le ha visto fue en la zona de Balaklava, Crimea, donde se encuentra basada la flota rusa del Mar Negro.

El ex presidente, con todo su opulento y corrupto estilo de vida en evidencia, se habría fugado con cuantiosos fondos públicos, después de haberse declarado víctima de un golpe de Estado y calificar a la oposición de vándalos. Contra él y medio centenar de sus altos cargos se han dictado órdenes de búsqueda y captura. En este esfuerzo de persecución, se especula con que Andréi Kliúyev, jefe de gabinete y hombre de confianza de Yanukóvich, podría haber resultado herido de bala.

El Parlamento de Ucrania se ha pronunciado a favor de que el ex presidente sea entregado al Tribunal Penal Internacional de La Haya para ser juzgado por el asesinato en masa de civiles

 2. La respuesta de Rusia

El Kremlin, que ya ha llamado a consultas a su embajador en Kiev, considera que lo ocurrido en Ucrania es un “motín armado” que cuenta con el aberrante respaldo de de países occidentales. Todos los análisis coinciden en que habrá represalias aunque también se cree que Moscú se tomará su tiempo.

Para empezar, Rusia podría imponer el máximo coste económico posible. Ya se ha empezado a barajar la posibilidad de una subida de aranceles para las cuantiosas exportaciones ucranianas destinadas al mercado ruso. Otra opción es acabar con la línea de crédito por valor de 11.000 millones de euros facilitada por Putin en diciembre como recompensa al régimen de Yanukóvich por haber renegado de un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Otra opción podría ser acabar con el descuento del 30% facilitado en diciembre a las importaciones de gas ruso. Ucrania llevaba pagando desde 2009 un precio de 400 dólares por mil metros cúbicos, reducido a 268,50 dólares como incentivo a su distanciamiento de la UE.

Moscú también ha empezado a denunciar la aplicación de métodos terroristas contra las zonas rusas del sur y del este de Ucrania con 7,5 millones de habitantes. Excusa similar a la utilizada en 2008 para atacar a la república de Georgia.

La administración Obama ha advertido a Rusia sobre las graves consecuencias de una intervención militar en Ucrania y la necesidad de respetar los cambios políticos en curso. Aunque según ha reiterado el primer ministro ruso Dimitri Medvedev, “si uno considera a la gente con Kalashnikov y máscaras negras deambulando por Kiev como el gobierno, será para nosotros muy difícil trabajar con ese gobierno”.

 3. Gobierno provisional

La formación de un gobierno provisional se ha visto retrasada a pesar de las exigencias de eligir cuanto antes “una coalición de fe nacional”. Líderes opositores como el boxeador Vitali Klitschko, con sus propias aspiraciones presidenciales, han argumentado que ante la desesperada situación en Ucrania no hay tiempo para perder.

Las funciones de presidente interino y de “speaker” de la Rada Suprema han sido asumidas por Alexánder Turchínov, cercano aliado de la antigua primer ministra Yulia Timoshenko y uno de los principales líderes de su partido Batkivshina (Patria). La colaboración política entre los dos, procedentes de la misma zona industrial y prorusa, se remonta a mediados de los años noventa.

El presidente interino tiene experiencia gubernamental al haber dirigido los servicios de seguridad de Ucrania, el SBU. Es profesor de ciencias económicas, aunque tiene formación como metalúrgico, y ha ejercido como responsable de la primera agencia independiente de noticias en Ucrania. Además de ser un devoto baptista, es un prolífico escritor de novelas.

4. El retorno de Timoshenko

La archirrival de Yanukóvich, con su recobrada libertad, aspira también a reanudar su carrera política iniciada con la Revolución Naranja de 2004. Tras meses de resistencia y tres elecciones, Víktor Yushenko se convirtió en presidente de Ucrania y Yulia Timoshenko en primera ministra, con un consiguiente cambio de política exterior orientada hacia la Unión Europea y la OTAN. Aunque graves problemas económicos y la dependencia energética de Rusia impidieron que esos cambios prosperasen.

En 2010, Víktor Yanukóvich se convirtió en presidente, revirtiendo hacia Rusia la orientación occidental de sus antecesores. Aunque la condena por abuso de poder de Timoshenko en 2011 está considerada como una venganza personal de Yanukóvich, la líder opositora también está considerada por algunos sectores en Ucrania como parte de su corrupta y desacreditada élite política. Sin embargo su dramático discurso este fin de semana en la Plaza de la Independencia tras dos años y medio de encarcelamiento confirman que dispone todavía de una fuerza relevante para saltar a la primera fila de la política ucraniana.

Entre los vertiginosos cambios de estos días, Ucrania ha restaurado su constitución del 2004, que otorga mayor margen de poder al Ejecutivo y al Legislativo que al presidente. Por eso se considera que una posible resolución a la crisis de legitimidad democrática en Ucrania podría pasar mucho más por las anticipadas elecciones parlamentarias previstas para el verano y no tanto por las elecciones presidenciales de mayo.

5. Crítica situación financiera

El ministerio de Finanzas de Ucrania se ha apresurado a calcular que necesita al menos 25.500 millones de euros para sobrevivir los dos próximos años y poder pagar salarios, pensiones y vencimientos de su deuda. Durante esta crisis, la agencia de calificación Standard & Poor’s ha devaluado el crédito ucraniano a la categoría triple C, con perspectiva negativa. Mientras que la moneda de Ucrania, la grivna, está alcanzado nuevos mínimos de cotización frente al dólar.

Ante el previsible agotamiento del “bailout” de 11.000 millones de euros facilitado por Moscú tras desembolsar una quinta parte, se han iniciado conversaciones para un paquete de ayuda financiera en el que podrían participar la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, China y Canadá. Con presiones para que se produzca un desembolso más rápido que el correspondiente a un programa formal de asistencia del Fondo Monetario Internacional. Aunque el FMI ya tiene una mala experiencia con Ucrania por el flagrante incumpliendo de las políticas y reformas acordadas a cambio de un anterior paquete de ayuda financiera.

6. Peligro de escisión y escalada armada

El presidente interino Alexánder Turchínov se ha sumado a las multiplicadas voces que advierten sobre los peligros de secesionismo en Ucrania, donde las provincias de habla rusa mantienen una cerrada oposición a las nuevas autoridades de Kiev. Como telón de fondo se recuerda el cúmulo de buenas intenciones que no impidieron la tragedia de los Balcanes en los años noventa.

A pesar de las divisiones demostradas por las fuerzas policiales, los militares ucranianos se han comprometido por el momento a permanecer tan unidos como neutrales. Esta semana, el general Philip Breedlove, comandante supremo aliado de la OTAN, ha mantenido una conversación telefónica con el jefe del Estado Mayor de Rusia, general Valery Gerasimov, sobre la situación en Ucrania. Según ha declarado Susan Rice, asesora de seguridad nacional de la Casa Blanca, “no le interesa ni Ucrania, ni a Rusia, ni a Europa ni a Estados Unidos ver como ese país se quiebra; no le interesa a nadie ver el retorno de la violencia y una escalada de la situación”.

 

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