Seis claves para entender los resultados de las elecciones municipales en Francia

Francia, a través de su sistema de ballotage con segunda vuelta electoral, ha elegido este domingo a los alcaldes y concejales de sus 36.000 ayuntamientos.
Urna en los comicios presidenciales de Francia en 2012. En las elecciones municipales de 2014 la abstención ha alcanzado un histórico 38,5%. EFE/EFEUrna en los comicios presidenciales de Francia en 2012. En las elecciones municipales de 2014 la abstención ha alcanzado un histórico 38,5%. EFE/EFE/Archivo/YOAN VALAT

Jesús R. Martín

Los resultados indican que el centro-derecha ha ganado de manera decisiva, la extrema derecha ha protagonizado un avance trascendental y hasta la abstención (superior a un 38 por ciento) se ha convertido en una opción casi más atractiva para los votantes franceses que los socialistas lastrados en esta ocasión por un frontal rechazo a la gestión del presidente François Hollande.

Dentro de la tendencia al fracaso electoral que en Europa están cosechando los políticos y partidos que no ofrecen soluciones efectivas para la crisis, al actual ocupante del Eliseo se le reprocha, sobre todo, su incapacidad para formular un necesario plan que haga posible la recuperación económica de Francia.

1. La “ola azul”

Con diferencia, el gran beneficiario de la alta tasa de abstención y las frustraciones acumuladas por el electorado francés ha sido el centro-derecha liderado por la UMP (Union pour un Mouvement Populaire), el partido de Sarkozy que ahora dirige Jean-François Copé.

Los conservadores han sumado un 46 por ciento del voto, comparado con el 40 por ciento logrado por socialistas, verdes y otras partidos de izquierda. Resultados que en la realidad de los gobiernos municipales de Francia significa 572 alcaldías para la derecha tradicional en municipios con más de 10.000 habitantes, frente a los 349 que controlará la izquierda. Esto significa un vuelco completo con respecto a los resultados de las anteriores elecciones municipales celebradas en 2008.

2.- La “débâcle” socialista

En total, los socialistas se han quedado en Francia sin el control de 155 gobiernos en grandes municipios, que en su mayor parte van a ser gestionados a partir de ahora por la oposición de centro-derecha. Entre las derrotas más destacadas figura la alcaldía de Toulouse, considerada una plaza segura para el partido de Hollande. 

Estas derrotas encadenadas han llegado hasta Roubaix y Tourcoing, dos localidades industriales del norte con merecida fama de bastiones electorales para la izquierda. El retroceso socialista también ha llegado hasta poblaciones históricas como Amiens, Caen, Tours, Reims y Limoges, esta última gobernada por la izquierda desde 1912.

En la región de París, municipios como Villejuif, gobernados por los comunistas desde la Segunda Guerra Mundial, se han sumado a este giro político. El premio de consolación para los socialistas ha sido la elección de la gaditana Anne Hidalgo como primer alcaldesa de París, aunque la UMP ha triunfado en buena parte de los municipios que rodean a la capital.

3. El trampolín para el Frente Nacional

El populismo del Frente Nacional también ha cosechado importantes beneficios en estas elecciones municipales. La formación liderada por Marine Le Pen ha sumado una docena de alcaldías al ayuntamiento de Hénin-Beaumont, que ganó directamente en la primera ronda de votaciones celebrada el 24 de marzo.

Entre esos municipios figuran Fréjus, Béziers (donde ha triunfado Robert Ménard, fundador de Reporteros Sin Fronteras) y Villers-Cotterets, junto a una cadena de pequeños pueblos y un gran suburbio de Marsella. Aunque estos éxitos, fruto de un 7 por ciento del voto, no han llegado hasta el ayuntamiento de Perpiñán o Forbach, donde se presentaba el número dos del Frente Nacional, Florian Philippot.

A pesar de todo, el partido fundado por Jean-Marie Le Pen, el padre de Marine, ha obtenido un resultado sin precedentes, con más de un millar de concejales electos. Lo que se considera como una base política sustancial para mayores márgenes de victoria en futuras citas con las urnas, empezando por los comicios al Parlamento Europeo convocados para mayo con sondeos que presentan al Frente Nacional empatado con la UMP y más de un 20 por ciento de intención de voto en circunscripción única. Y la posibilidad de que Marie Le Pen llegue a competir en la segunda ronda presidencial de 2017.

4. En caso de duda, cambio de gobierno

Para la moderna presidencia de Francia, la respuesta casi obligada ante una calamidad política como la sufrida por los socialistas es un cambio de gobierno.

De forma sumaria, el primer ministro Jean-Marc Ayrault ha sido relevado por el hasta ahora ministro del Interior, Manuel Valls. Una decisión no carente de riesgos ya que este político de origen barcelonés, con sus propias ambiciones presidenciales y altos índices de popularidad, es un socialista poco ortodoxo que no cuenta con la confianza de los sectores más a la izquierda en la coalición de gobierno.

Con todo, la formación de un nuevo gobierno con “pesos pesados” socialistas tiene su dosis peculiar de morbo con el nombramiento como ministra de Ecología de  Ségolène Royal, antigua compañera sentimental de Hollande y madre de sus cuatros hijos.

La candidata socialista, que lidera la región de Poitou-Charentes, ha indicado que los resultados municipales son “una advertencia muy seria que debe ser tomada muy en serio“. A su juicio, “los franceses no han visto los resultados de los esfuerzos que les han sido requeridos”.

5. Un problema llamado Hollande

Desde la reforma constitucional del 2000, los mandatos presidenciales en Francia se han visto reducidos de siete a cinco años. Elegido en mayo del 2012, François Hollande ya intentó sucederse a sí mismo en enero con un abandono de sus posiciones más de izquierda. El respaldo popular a su gestión es el más bajo de cualquier presidente moderno de Francia a estas alturas de su mandato. Según el sondeo elaborado por TNS Sofres en marzo, su popularidad se sitúa en un abismal 17 por ciento.

En otro sondeo, que un diario francés declinó publicar, un 56 por ciento de los franceses considera que incluso Dominique Strauss-Kahn, el libertino responsable del Fondo Monetario Internacional, habría desempeñado mejor la presidencia que Hollande.

Al explicar el resultado de las elecciones municipales, el diario “Le Mondeha recalcado que el presidente socialista “está pagando un precio brutal, pero lógico, por un inicio fallido de su mandato, no respaldado por un proyecto claro y claramente explicado”. Según este análisis: “La única salida responsable que le espera a François Hollande es implementar y después amplificar reformas que aseguren la recuperación económica. Con independencia del equipo de gobierno con que se rodee”.

6. Es la economía, “stupide”

En algunas de las plazas donde la extrema derecha ha triunfado, la tasa de paro se encuentra cercana al 20 por ciento. A nivel nacional en Francia, pese a un cierto repunte de crecimiento económico a finales de 2013, la tasa de paro se sitúa en un creciente 11 por ciento, la cifra más alta en 15 años y justo por debajo del 12 por ciento de media europea.

A pesar del aumento de la presión fiscal hasta niveles considerados como confiscatorios para las rentas más altas, Francia no ha sido capaz de cumplir con su objetivo de déficit. Los números rojos para el 2013 fueron un 4,3 por ciento del PIB, en lugar del 4,1 por ciento previsto. Y aunque el déficit para 2015 debería quedar reducido a tan solo un 3 por ciento, Hollande está impulsando un limitado Pacto de Responsabilidad para rebajar los impuestos sobre el trabajo con el fin de estimular la creación de empleo.

Para financiar estos incentivos y cuadrar sus presupuestos a largo plazo, el gobierno de Francia deberá concretar a la Comisión Europea, antes del 15 de abril, un paquete de recortes presupuestarios por valor de 50.000 millones de euros entre 2015 y 2017. De hecho, la Comisión Europea ya ha enfilado las finanzas públicas francesas insistiendo en “acciones decisivas” para solventar sus debilidades económicas, especialmente dolorosas en comparación con Alemania. Por ejemplo, el llamado “castigo a los ricos”, estaría disuadiendo a todo tipo de negocios. Según datos de Naciones Unidas, la inversión extranjera directa en Francia retrocedió el año pasado un 77 por ciento.

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