Seis claves para entender los resultados de las elecciones europeas

Las elecciones celebradas entre el 22 y el 25 de mayo para cubrir los 751 escaños del Parlamento Europeo han servido para confirmar una vez más las grandes tendencias que se vienen acuñando en el esfuerzo político colectivo de los 28 Estados miembros de la UE.
Una bandera de la Unión Europea ondea en el edificio del Reichstag en Berlín, Alemania. EFE/Archivo/RAINER JENSENUna bandera de la Unión Europea ondea en el edificio del Reichstag en Berlín, Alemania. EFE/Archivo/RAINER JENSEN

Jesús R. Martín 

En esta particular dinámica electoral destaca el hecho de que los partidos de gobierno, por regla general, no suelen ganar en los comicios europeos. Además, la abstención tiende a ser tan significativa -que combinada con un sistema de recuento de votos por circunscripción única– suele ofrecer resultados excepcionales que poco tienen que ver con la realidad electoral plasmada en los respectivos poderes legislativos de cada país.

Los votantes que participan en las elecciones europeas, en general, tampoco se resisten a la tentación de experimentar con opciones políticas de muy limitada viabilidad, o incluso abiertamente hostiles a la propia Unión Europea.

En esta ocasión, las opciones políticas más “experimentales”, que en general comparten un discurso populista, se han nutrido de las frustraciones y falta de confianza alentadas por la crisis económica y social iniciada en 2008. El desafecto con respecto a Bruselas, la globalización y, en general, el mundo del siglo XXI se ha traducido en la movilización de millones de votos.

Y de los dos grandes pilares políticos -los conservadores y los socialdemócratas- que sostienen el consenso político requerido para hacer funcionar la Unión Europea, el centro-izquierda es en esta vez el que ha sufrido un mayor desgaste.Con una sangría de respaldo popular que ha terminado por beneficiar tanto a opciones de izquierda radical como incluso a opciones de derecha extrema.

1.Gran Bretaña

Los británicos, como ironiza “The Economist”, han demostrado en estos comicios que son un país realmente muy europeo. Al otorgar un rotundo éxito electoral al UK Independence Party (UKIP) se han alineado con sus vecinos continentales en países como Francia, Dinamarca e Italia bajo la bandera del euroescepticismo.

El partido UKIP, que busca romper los vínculos actuales de Londres con la Unión Europea, se ha convertido en la fuerza política más votada en Gran Bretaña, pese a no tener representación en el Parlamento de Westminster.De los partidos tradicionales, los liberal-demócratas pese a su entusiasmo hacia Bruselas han terminado como los grandes perdedores, al pasar de 11 escaños a 1 en el Parlamento Europeo.

Su líder Nick Clegg debería haber respondido como Alfredo Pérez Rubalcaba en España pero a pesar de presiones para un cambio de líder, los liberales no disponen de un candidato alternativo a la vista.

En términos de expectativas, el Partido Laborista que partía como ganador en las encuestas también ha sufrido una significativa derrota, quedando a tres puntos de UKIP y con cuatro escaños menos en el Parlamento Europeo.

Los conservadores, por su parte, anticipaban una significativa derrota, pero al final han conseguido 19 escaños, siete menos que los conseguidos en los comicios de 2009. Un resultado pobre, que confirma la tendencia de que los partidos de gobierno no suelen ganar en elecciones europeos, pero que supera sus catastróficas expectativas.

En cuanto a la victoria del aislacionismo de UKIP, calificada por su líder Nigel Farage como el evento político más extraordinario de los últimos cien años, se interpreta como una consecuencia de una fragmentación contagiosa de los votantes de centro-izquierda que en el pasado han otorgado mayorías de gobierno a partidos socialdemócratas.

Con un perfil de votante desencantado -blanco, de cierta edad, clase trabajadora postindustrial, marginado en términos económicos y culturales- que se está pasando en bloque a la derecha euroescéptica.

2.- Francia

El resultado del Frente Nacional en Francia, a la cabeza con un 26 por ciento del voto, no por previsto ha dejado de suponer un shock para los partidos tradicionales de derecha e izquierda.

El centro-derecha de UMP, que presumía de ser el principal partido de la oposición con buenos resultados en las últimas municipales, ha quedado en segundo lugar con un 21 por ciento del voto popular.

Además se ha materializado una profunda humillación para los socialistas, que con un 14 por ciento han obtenido los peores resultados de su historia compitiendo en elecciones europeas. Con el lastre de un presidente como François Hollande, el ocupante del Eliseo más impopular en toda la saga de la V República, con un calamitoso índice de respaldo a su gestión de tan solo el 18 por ciento.

Presumiendo de liderar el primer partido político de Francia, a pesar de disponer de tan solo 2 escaños en la Asamblea Nacional, Marine Le Pen ha empezado por exigir la convocatoria de elecciones anticipadas.

En comparación a las europeas de 2009, el Frente Nacional ha conseguido cuadruplicar su respaldo electoral y una formidable tribuna para su agenda contra la inmigración, el euro, el status quo político y la tecnocracia de Bruselas. Además de debilitar visiblemente la legitimidad de Francia en la Unión Europea.

3. Alemania

El país más grande y con mayor protagonismo de la Unión Europea ha optado por evitar terremotos políticos en estas elecciones europeas, con tan solo un 1 por ciento de sufragios para los neonazis del NPD.

Los principales derrotados, como en Gran Bretaña, serían los liberarles del FDP, que de un 11 por ciento del voto en 2009 han pasado a un 3,4 por ciento.

Los democratacristianos de Merkel han sido los ganadores nominales pero su capacidad de sumar votos también se ha visto mermada, al pasar de un 37,9 por ciento hace cinco años a un 35,3 por ciento en esta ocasión. Buena parte de ese retroceso se ha concentrado en Bavaria, donde la campaña ha servido para evidenciar tensiones internas sobre el papel de Berlín en la Unión Europea.

El principal ganador sería Alternativa para Alemania, lo más parecido a un partido euroescéptico creado hace un año y liderado por un profesor de Economía, Bernd Lucke. Con un mensaje en contra del euro pero no necesariamente en contra de la UE, este grupo ha obtenido un 7 por ciento de los votos emitidos este fin de semana.

Los socialdemócratas del SPD, en coalición de gobierno con Merkel, han obtenido también un positivo avance con el 27,3 por ciento de los votos frente al 20,8 por ciento de hace cinco años.
Y de hecho, Martin Schulz se resiste a abandonar por completo sus esperanzas de convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea.

4. Italia

A pesar de que el “status quo” político no suele salir beneficiado de unas elecciones europeas, el gobierno de centro-izquierda encabezado por Matteo Renzi ha ganado un 41 por ciento del voto italiano. Un resultado que el Partido Demócrata, desde posiciones moderadas y europeístas, se ha encargado de presentar como muro de contención contra el populismo que campa por sus respetos tanto en Italia como en otros países europeos.

En cualquier caso, esta victoria se considera como un espaldarazo para el profundo programa de reformas económicos y políticas promovido por Renzi.

En el terreno de las expectativas no cumplidas, el gran derrotado ha sido el M5S encabezado por el cómico anti-sistema Beppe Grillo. A pesar de que las encuestas previas a los comicios daban un empate del PD con el Movimiento Cinco Estrellas, Grillo se ha quedado al final a una distancia de un 20 por ciento de sufragios con respecto a Renzi.

Aún así, con una quinta parte del voto popular, M5S se mantiene como una de las fuerzas no tradicionales con mayor fuerza en Europa, solo superada por el Frente Nacional en Francia y Syriza en Grecia.

Y los esfuerzos de Renzi por transformar la convulsa política italiana en un estable sistema bipartidista están todavía por verse aunque su partido haya conseguido la representación más numerosa (31 escaños) en la nueva legislatura del Parlamento Europeo.

5. El resto

La dispersión de votos se ha contagiado a otros países europeos pero no siempre en la misma dirección. En Austria ha salido beneficiado el partido verde Grünen, mientras que en Grecia la fuerza triunfante ha sido la izquierda más radical de Syriza, liderada por Alexis Tsipras.

Aunque en el caso particular griego, esa victoria no tenga el calado suficiente como para desbancar del gobierno a los conservadores de Samaras aliados con los socialistas del Pasok. En otros países también han encontrado su sitio fuerzas políticas monotemáticas, como por ejemplo el Partido de la Iniciativa Feminista de Suecia.

En Dinamarca, el ultranacionalista y xenófobo Partido Popular Danés ha ganado con más del 23 por ciento del voto. Con todo, de los 751 escaños del Parlamento Europeo, al final 521 estarán ocupados por diputados europeístas.

6. La diferencia entre votos y resultados

Se suponía que estas elecciones europeas serían las primeras, desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, con un mayor protagonismo democrático para el Parlamento Europeo. Con la pionera oportunidad de que los electores, de forma indirecta, pudieran eligir al sucesor de José Manuel Barroso como presidente de la Comisión Europea.

Sin embargo, los resultados finales han multiplicado los pulsos de poder y alentado cuestiones sobre la viabilidad del conservador Jean-Claude Juncker, candidato principal del Partido Popular Europeo, el más votado en estos comicios.

El primer ministro británico, David Cameron, el húngaro Viktor Orban y el sueco Fredrik Reinfeldt se oponen al luxemburgués, que por ahora mantendría el respaldo de Merkel y Rajoy.

Entre especulaciones sobre una figura de consenso que permita atender más a cálculos políticos que aritméticos, España también tendría problemas para optar a destacados puestos en Europa por los limitados resultados obtenidos por el Partido Popular al haber perdido 2,5 millones de votos con respecto a las anteriores elecciones del 2009.

Casi como despedida al frente del Ejecutivo de la UE, José Manuel Barroso ha emitido un mensaje pidiendo “un debate verdaderamente democrático” para atender las preocupaciones de “todos aquellos que votaron en protesta o no votaron” en estas elecciones europeas.

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