Seis claves para entender las elecciones generales en la India

El líder del partido Bharatiya Janata Party y ministro jefe de Gujrat, Narendra Modi, en un discurso en Calcuta. EFE/ArchivoPiyal AdhikaryEl líder del partido Bharatiya Janata Party y ministro jefe de Gujrat, Narendra Modi, en un discurso en Calcuta. EFE/ArchivoPiyal Adhikary

Javier R. Martín

Para hacerse una idea de la magnitud de este ejercicio democrático, con respecto a las últimas elecciones parlamentarias celebradas hace cinco años, el censo de personas en edad de votar de la India se ha visto incrementado en cien millones, cifra superior a todos los habitantes de Filipinas.

Esta proliferación de votantes -dentro de una población total de 1.300 millones- se refleja también en el número astronómico de 370 partidos que se disputan el voto con un intenso debate político marcado por tendencias de urbanización, mayores ingresos económicos y prevalencia del voto joven.

Los comicios se celebran de forma gradual y los resultados finales no se conocerán a partir del 16 mayo pero todo apunta a un significativo cambio político para este otro gigante asiático que pronto acumulará una quinta parte de toda la población mundial en edad de trabajar.

1. Proceso

Esta superlativa votación, con un censo equivalente a toda la población combinada de Estados Unidos y Europa, se realiza con ayuda de máquinas electrónicas. Todo dentro de un calendario que por razones logísticas y de seguridad abarca nueve fases consecutivas en el plazo de seis semanas, hasta el recuento supervisado por la Comisión Electoral de la India, el 16 de mayo próximo.

En estos comicios, que implican la organización de 930.000 colegios electorales, se reparten un total de 543 escaños de la Cámara Baja o Lok Sabha (literalmente Casa del Pueblo).

Cada una de las circunscripciones electorales con escaño, al estilo del parlamentarismo británico, representan aproximadamente a un millón y medio de votantes. Cualquier partido ganador, o coalición de partidos, requiere el respaldo de un mínimo de 272 parlamentarios para poder formar un gobierno de mayoría.

2. Los grandes elefantes

El histórico Partido del Congreso en el poder -liderado tentativamente por Rahul Gandhi, el último eslabón en la cuarta generación de la dinastía Nehru-Gadhi- se enfrenta al reto planteado por los nacionalistas hindús del BJP (Partido Bharatiya Janata).

Junto a esta pugna bipartidista, destaca una nueva fuerza anticorrupción, el AAP o Partido del Hombre Común, encabezado por Arvind Kejriwal. Desde su desembarco el año pasado en el Estado de Delhi, el AAP se está haciendo un hueco en la política de la mayor democracia del mundo.Simbólicamente, Kejriwal lanzó su partido Aam Aadmi el 2 de octubre de 2012, fecha del 143 cumpleaños de Mahatma Gandhi.

En general, y pese a sus problemas de infraestructura envejecida y vertebración social, la India se considera como un país al borde de la inminente grandeza en virtud de su dinámica economía emergente, su ingente población y otros factores de poder como su arsenal nuclear.

3. La sucesión de Singh

El actual primer ministro Manmohan Singh ya ha anunciado su intención de no continuar en el puesto.

Los sondeos dan una clara ventaja a Narendra Modi, el candidato del principal partido opositor BJP. El problema es que la India tiene un abultado historial de poca fiabilidad en sus encuestas electorales. Modi, una figura política polarizante, cuenta con reconocidas credenciales en gestión económica desde 2001 como ministro principal del estado occidental de Gujarat.

Sin embargo, sus rivales le reprochan pasividad durante los disturbios anti-musulmanes registrados en 2002, que costaron la vida a un millar de personas. Algo que el candidato niega a pesar de que Estados Unidos le llegó a sancionar con la denegación del visado.En sus mítines de campaña, retransmitidos en tiempo real por teléfono móvil, los seguidores de Modi aparecen luciendo máscaras con su retrato.

Su imagen también puede verse en tazas de papel utilizadas en puestos callejeros de té. Cuenta con el respaldo de la influyente organización Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), fundada en los años veinte con el objetivo de convertir a la India en una nación hindú. El candidato a primer ministro del BJP es un brillante orador, efectivo organizador político y a veces tiene detalles de autócrata.

4. La campaña de Facebook

La economía es la principal clave de estas superlativas elecciones en el segundo país más populoso del mundo después de China.

El secular Partido del Congreso, que ha gobernado durante 54 de los últimos 67 años, está asumiendo a su pesar buena parte del malestar del electorado por una ralentización en el crecimiento económico de la India, el desempleo y unas altas tasas de inflación.

La fuerza política dominante desde el final del Raj británico en 1947 también se ha visto afectada por grandes escándalos y toda la polémica sobre la seguridad personal de las mujeres.

La comunicación política de este año ha estado también dominada por la personalidad y el modo personal de presentar su discurso de los principales líderes, lo cual está acercando este ejercicio electoral de la India al arquetipo del sistema presidencial de Estados Unidos.

Sobre todo para conectar con los votantes jóvenes y nativos digitales -en un país donde la edad media es de 26,7 años- todos los partidos están realizando un uso intensivo de las redes sociales y análisis de “big data” (el análisis y procesamiento de información masiva).

En este fenómeno relativamente nuevo en la política de la India, los candidatos están participando en foros de Google+, se prestan a entrevistas organizadas por Facebook y utilizan constantemente WhatsApp para alimentar sus campañas.

Según un informe publicado por la Asociación de Internet y Móviles de la India y la Fundación del Conocimiento, los usuarios de Facebook van a tener “una tremenda influencia” sobre qué políticos ocuparán por lo menos 160 de los 543 escaños electos de la Cámara Baja.

En la actualidad, la India compagina millones de analfabetos sin acceso a Internet con 93 millones de usuarios de Facebook y 33 millones de cuentas en Twitter.

5. Sobredosis de corrupción

La mayor amenaza a la democracia de la India son sus graves problemas de corrupción, que han hecho perder la confianza de muchos en la élite política.  Además de fomentar el nacimiento con fuerza del nuevo partido AAP al hilo de escándalos por abuso en la administración de fondos públicos como la organización de los Juegos de la Commonwealth de 2010 o el encarcelamiento de Laloo Prasad Yadav, ministro de infraestructura ferroviaria.

Este bajo listón ético queda reflejado en la opaca financiación de los partidos políticos. De los 800 millones de dólares para gastos electorales recaudados por las seis principales formaciones políticas de la India, 600 millones (es decir el 75 por ciento) proceden de donantes no identificados.

El número de cargos electos en el punto de la mira de la Justicia resulta también superlativo. Entre todos los parlamentarios que se sientan en los escaños de la Lok Sabha, 162 se encuentran imputados por diversos delitos. Y de ese grupo con problemas judiciales pendientes, sobre más de 75 pesan gravísimas acusaciones criminales como asesinato o secuestro.

6.- Lo nuevo

Por primera vez en esta elección general -la número 16 desde la independencia de la India en 1947- los votantes tendrán la posibilidad en las máquinas electrónicas de votación de expresar claramente sus frustraciones a través de la opción de “ninguno” de los candidatos en liza.

También por primera vez, en la tecnología electoral de la India se incluirá el código Braille para ayudar a ciudadanos con problemas de visión.

Otra llamativa novedad de estas elecciones es que los votantes transexuales, que antes tenían la obligación de registrarse como varones o mujeres para votar, podrán participar ahora declarándose dentro de la categoría de “tercer sexo”.

Si finalmente se materializa una victoria del Partido Bharatiya Janata, un previsible gobierno de coalición presidido por Narendra Modi necesitará la ayuda de una serie de partidos regionales, que pueden llegar a acumular más o menos la mitad del voto nacional y que gobiernan en muchas partes de la India. Ese respaldo será crucial dentro de un sistema federal compuesto por 28 Estados y siete territorios.

Los índices de participación en estas citas con las urnas de la India suelen oscilar, como en otras democracias occidentales, entre el 60 y el 70 por ciento. Aunque tampoco se anticipan problemas de violencia como es casi la norma en los vecinos Pakistán, Bangladesh, Sri Lanza, Nepal y las Maldivas.

 

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Publicado en: Reportajes

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