Seis claves para entender la figura de Alexander Dugin, el ideólogo de Putin

Alexander Dugin, considerado el ideólogo de cabecera del presidente ruso, Vladimir Putin, es una personalidad fundamental para intentar explicar el desconcertante retorno de Rusia a su historia más beligerante contra Occidente.
  • 12. Seguidores del partido comunista ruso durante la celebración del Día Internacional del Trabajo en Moscú (Rusia), el 1 de mayo del 2013. EFE/Arc12. Seguidores del partido comunista ruso durante la celebración del Día Internacional del Trabajo en Moscú (Rusia), el 1 de mayo del 2013. EFE/Archivo/Sergei Chirikov
  • Cubierta de "La cuarta teoría política" de Alexander Dugin. Ediciones Nueva República, Barcelona, 2013.
  • El presidente ruso, Vladímir Putin (2d) une las manos del primer ministro de Crimea, Serguéi Axiónov, del presidente del Parlamento de Crimea, Vladimir Konstantinov, y del jefe de la administración de Sebastópol, Alexei Chaliy en marzo de 2014. EFE/Archivo/Ekaterina Shtukina
  • 12. Seguidores del partido comunista ruso durante la celebración del Día Internacional del Trabajo en Moscú (Rusia), el 1 de mayo del 2013. EFE/Arc

Jesús R. Martín 

Los tradicionalistas planteamientos de este peculiar intelectual ruso tienen una evidente correlación con la “gran estrategia” asumida por el Kremlin a la hora de restaurar el poder del Estado dentro de Rusia y el poder de Rusia dentro de los territorios de la antigua Unión Soviética.

Dugin -con una mezcla explosiva de nazismo, bolchevismo y misticismo- se presenta como la voz cantante en Rusia de un movimiento radical que incentiva desde el autoritarismo al expansionismo pasando por el más delirante antiamericanismo.

Lo que en la práctica se está traduciendo por parte de Moscú en un renovado empeño por jugar en la escena internacional de acuerdo a sus propias reglas en detrimento de otros.

1. El neo-eurasianismo

Alexander Dugin es la problemática estrella del llamado neo-eurasianismo. Este movimiento radical aspira a que Rusia resucite y multiplique su imperio, abarcando desde Manchuria hasta el Índico, desde Vladivostok hasta Lisboa.

Su alarde de ambición internacional aspira a aglutinar de nuevo bajo los designios de Moscú a todas las repúblicas ex soviéticas, a los países del antiguo bloque socialista y a establecer un protectorado sobre los miembros de la Unión Europea. Estos planteamientos se solapan con las creencias de Vladimir Putin, quien considera la ruptura de la Unión Soviética como la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX. 

Para Dugin, el eurasianismo constituye la llamada Cuarta Teoría Política (después del liberalismo, marxismo y fascismo) y una de sus obras “Los fundamentos de la geopolítica” está considerada una referencia del movimiento.

2.- Un nuevo Rasputín

Los críticos de Dugin le catalogan como un nuevo Rasputín, entre comparaciones con el monje ruso famoso por su influencia en los últimos días de la dinastía Romanov. Con una larga barba y expresión melancólica, su aspecto recuerda a esa fértil tradición de personajes heterodoxos eslavos.

A pesar de sus cuestionables credenciales académicas, durante el régimen de Putin se ha convertido en profesor de la Universidad Estatal de Moscú y director de un centro de estudios sobre su “revolución conservadora”. Ejerce como tertu-catedrático, habitual en programas de la televisión rusa y fundador del portal cultural Arctogeya, especializado entre otras cosas en promocionar sus libros.

En 2005 organizó la Unión Juvenil Eurasia de Rusia, cuyos militantes vienen participando en la desestabilización de Ucrania. Dentro de su activismo político a derecha e izquierda, Dugin ha respaldado tanto al Partido Comunista de Guenadi Ziuganov como a los neozaristas de Pamyat y a los neofascistas de Edvard Limonov.

3. Inquietantes admiraciones

Dugin considera que el principal ejemplo de revolución conservadora fue la República Social de Saló, reencarnación del régimen de Mussolini en el norte de Italia patrocinada por Hitler entre 1943 y 1945.

También ha llegado a expresar su admiración por las SS, entramado militar, policial, carcelario, político y de seguridad en la Alemania nazi. Además de declararse particularmente admirador del grupo Ahnenerbe, que dentro de las SS y liderado por Herman Wirth se dedicaba a investigar la llamada “herencia ancestral alemana”. 

En particular, Alexander Dugin aprecia los proyectos desarrollados para una Europa conquistada por los nazis, incluido un unificador sistema feudal basado en regiones étnicas separadas y explotadas por la raza superior alemana.

Cabe recordar que el grupo Ahnenerbe -considerado por Dugin como “un oasis intelectual dentro del Tercer Reich”- fue responsable de todos los experimentos con seres humanos perpetrados en los campos de concentración de Auschwitz y Dachau.

4. Nuevas y viejas ideas

Los planteamientos de Dugin sobre la excepcionalidad de Rusia, según explica un detallado perfil publicado en el último número de la revista “Foreign Affairs”, tienen sus antecedentes en las ideas manejadas por exiliados rusos de la revolución de Lenin que intentaron presentar una alternativa ideológica tanto al bolchevismo como a la decadencia de Occidente.

Este grupo consideraba que la enormidad de Rusia obliga a sus líderes a pensar en términos imperiales. Y rechazaban frontalmente cualquier forma de democracia, economía abierta, gobierno local o libertad secular. Estos intelectuales también consideraban a la revolución soviética como una “transición” necesaria para modernizar un país que volvería a ser nacionalista, tradicionalista y confesional.

Firmemente creían en que los rusos no son europeos, y que junto a sus vecinos -cristianos ortodoxos y musulmanes- forman Eurasia, un espacio alternativo entre Europa y Asia.  Entre otras cuestiones, el dogma del eurasianismo considera que Pedro el Grande, modernizador de Rusia en el siglo XVIII, fue un enemigo y un traidor por inspirarse en Europa. 

Por el contrario, se considera como un modelo favorable para Rusia el dominio tártaro-mongol de los siglos XIII al XV, con las lecciones imperiales de Genghis Khan sobre la necesidad de construir un Estado fuerte, centralizado y un sistema social piramidal de sumisión y control.

5. Ucrania

En sus manifestaciones, Alexander Dugin ha dado casi por descontada la anexión de Crimea, al haber formado parte de Rusia hasta su cesión a Ucrania en 1954 rubricada por Nikita Jruschov.

En cuanto a las tensiones en el este y sur de Ucrania, Dugin insiste con un reiterado tono guerracivilista en la creación de un par de repúblicas independientes y en la traición de todos aquellos políticos locales que participen en el nuevo proceso de transición democrática iniciada en Kiev.

De hecho, en 2007, este hijo de un agente del KGB ya fue expulsado de Ucrania por hacer campaña entre los rusos a favor de la secesión. A su juicio, las disputadas regiones ucranianas “dan la bienvenida a Rusia, la esperan y rezan por su llegada”.

Y de hecho, las encuestas indican que un 65 por ciento de los rusos creen que tanto Crimea como las regiones en conflicto de Ucrania son “esencialmente territorio de Rusia” y que el Kremlin tiene el derecho a utilizar la fuerza militar para defender a poblaciones prorrusas.

6. El enemigo

Estados Unidos y el liberalismo son identificados por Dugin como el gran enemigo del excepcionalismo ruso, al representar “procesos de degradación y degeneración”. El ideólogo del Kremlin considera que Estados Unidos y Rusia son los centros de dos bloques enfrentados para siempre, con independencia de cuestiones políticas o comerciales.

Por eso, la misión del movimiento eurasiático es luchar contra la “hegemonía liberal”, la modernidad y el poder de Estados Unidos, convencido de que Rusia debe embarcarse primero en una revolución conservadora para que el bien ruso triunfe eventualmente sobre el mal americano.

En su opinión, Rusia también debe entablar una alianza estratégica con Irán, Turquía y países árabes de Oriente Próximo, ya que son pueblos con un modelo social más solidario que el capitalismo y la globalización propios del bastardo mundo anglosajón.

A su juicio, una razonable alternativa de gobierno para Rusia es la “dictadura de la nueva élite”, cuyo modelo de inspiración histórica sería el Zar Iván IV, más conocido como Iván el Terrible por su policía secreta, represión en masa y ejecuciones públicas

 

imagen

imagen