Seis claves para entender la amenaza contagiosa del Ébola

El actual brote de Ébola se ha extendido por varios países africanos en su tipo más patógeno hasta la fecha y la falta de cura lo convierte en una peligrosa epidemia que ha disparado todas las alarmas
17. Funcionarios del servicio de Sanidad de Angola se preparan para desinfectar una zona durante el brote de ébola sufrido en el país en 2005. EFE/A17. Funcionarios del servicio de Sanidad de Angola se preparan para desinfectar una zona durante el brote de ébola sufrido en el país en 2005. EFE/Archivo/Francisco Fontes

Jesús R. Martín

La propia Organización Mundial de la Salud ha admitido que el actual brote de Ébola registrado en África Occidental es el desafío más grande al que se han enfrentado en toda su historia de lucha sanitaria sin fronteras. La ONG Médicos sin Fronteras habla directamente de una “epidemia sin precedentes”.

El contagioso y letal virus Ébola del tipo Zaire, el más patógeno de todas sus variedades, ha logrado esta vez extenderse por varios países con casos confirmados en Guinea y Liberia, junto a múltiples sospechas de contagios adicionales en Sierra Leona, Ghana y Mali.

Las últimas cifras oficiales contabilizan más de un centenar de fallecidos, la mayoría acumuladas en diversos puntos de Guinea separados por grandes distancias.Como novedad inquietante, al menos una veintena de casos se han localizado en la capital Conakry, lo que supone dificultades añadidas para aislar e identificar entre dos millones de habitantes a todas las personas que han estado en contacto con enfermos.

Las alarmas también se han disparado ante el hecho de que por primera vez, el virus se ha detectado mucho más allá de sus zonas originales, al este de Congo y en Uganda.

1.Un virus contumaz

Esta es la primera vez que se han detectado casos de Ébola en países del oeste del continente africano como Guinea. Durante las últimas décadas, el virus ha tenido sucesivos brotes sobre todo en zonas remotas de otros países como Sudán, Congo, Gabón y Uganda, a miles de kilómetros de distancia.

A pesar de un devastador índice de mortalidad, su contagio no es posible a través de vía aérea o contactos casuales. Su propagación requiere de un contacto directo con sangre, secreciones corporales, órganos y otros fluidos de un infectado, lo que en teoría debería facilitar su contención.

El problema es que en esta ocasión, la nueva ofensiva del Ébola tiene múltiples focos simultáneos, incluidos centros urbanos.

El sexo también es una fuente de contagio. Incluso aquellos pocos hombres que sobreviven a la enfermedad, su semen es capaz de trasmitir el virus hasta siete semanas después de su recuperación clínica.

En total, hay cinco especies diferentes de Ébola, que deben sus nombres a ríos cercanos a sus primeros brotes. Por su lugar y año de descubrimiento se conocen como Sudán y Zaire (1976), Reston (1989), Costa de Marfil (1994) y Bundibugyo (2007). Su letalidad oscila entre el 25 y el 90 por ciento de los contagiados.

2. Miedo y desinformación

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos clasifican el Ébola, junto al ántrax y la viruela, como agente de bioterrorismo de la Categoría A.

Un temor basado en el hecho de que los seres humanos carecen de inmunidad natural a sus letales efectos aunque existan otras enfermedades que se cobran muchísimas más vidas.

Desde que este virus fuera documentado por primera vez en 1976 -de forma simultánea en la zona de Nzara (Sudán) y Yambuku (República Democrática del Congo)- se le atribuyen aproximadamente 2.300 contagiados y 1.700 muertes.
Además de haber inspirado a Hollywood en 1995 la película “Outbreak”, el Ébola produce graves estigmas, miedos y desinformación.

En Guinea se han producido ataques a grupos de Médicos Sin Fronteras bajo la sospecha de que su trabajo estaba ayudando a la propagación del actual brote que comenzó hace dos meses.

En términos generales, su contagio se ve favorecido en buena parte porque los enfermos avergonzados por su condición intentan buscar ayuda lejos de sus lugares de residencia, aunque por lo general las víctimas se encuentran demasiado debilitadas como para poder viajar.

3. Sin vacuna ni tratamiento

La clave en la lucha contra el Ébola es evitar contagios en primer lugar. A pesar de las investigaciones en curso todavía no existe una vacuna disponible. Tampoco existen tratamientos efectivos o curas conocidas.

El origen natural del virus estaría en tres variedades de murciélagos de la fruta -‘Hypsignathus mostrosus’, ‘Epomops franqueti’ y ‘Myonycteris torquata’- pero también se presenta de forma accidental en animales salvajes como chimpancés, gorilas, puercoespín y antílopes de bosque.

Por eso, una advertencia habitual de las autoridades sanitarias es evita el consumo humano de la carne de todos estos animales. En el caso de Guinea, se sospecha que la región forestal del sureste del país habría sido el epicentro de este nuevo brote.Hasta la fecha, diversas vacunas han sido experimentadas sin éxito.

Una opción esperanzadora de tratamiento, iniciada en Canadá con el nombre de TKM-Ebola, ha entrado en la lista para su desarrollo acelerado en Estados Unidos. Con todo, cualquier resultado comercializable llevará su tiempo.

El problema de difícil solución en el frente farmacéutico es que el impacto del Ébola es tan limitado por el momento que no existen grandes incentivos económicos para el desarrollo de algún tipo de cura o vacuna.

Mientras tanto, solamente se pueden tratar los síntomas de los pacientes infectados y prevenir infecciones secundarias con ayuda de antibióticos, analgésicos, fármacos anticoagulantes y sueros intravenosos.

4. Efectos fulminantes

Este virus produce la llamada fiebre hemorrágica del Ébola, una enfermedad vírica aguda grave. Los síntomas de la infección son muchas veces poco específicos y, de hecho, pueden recordar a los de una gripe común.

El contagio en seres humanos del Ébola, que pertenece a la familia de los filovirus por su estructura filamentosa, empieza con dolores de garganta, ojos rojos, progresiva debilidad y erupciones cutáneas, seguido por fiebre, intenso dolores musculares y de cabeza.

Estos enfermos también sufren vómitos, diarreas y problemas tanto en las funciones renales como hepáticas. En algunos casos raros se produce sangrado espontáneo, tanto interno como externo.La muerte, que puede ocurrir en un plazo de 2 a 21 días, se produce por un fallo de múltiples órganos, hemorragias o shock.

5. Cuarentenas

La contención del Ébola requiere que profesionales identifiquen cuanto antes todos los casos posibles y apliquen estrictas e inmediatas cuarentenas. Esa es la única estrategia para reducir la alta tasa de mortalidad del virus.

Los profesionales sanitarios que trabajan con estos enfermos necesitan utilizar equipos de protección, de pies a cabeza, para no quedar expuestos. Incluida la utilización de guantes, mascarillas, gafas y trajes especiales.

Para declarar como controlado el actual brote en África Occidental, los especialistas internacionales requieren de un plazo de 42 días sin nuevos casos.

El diagnóstico fehaciente también exige de múltiples pruebas de laboratorio, lo que requiere su tiempo y obliga a trabajar en condiciones de máxima contención biológica.

Muchos especialistas consideran que el virus podría combatirse mejor con la ayuda de medidas básica de higiene y la estricta prohibición de consumir la carne de animales infectados.

6. Salto de continentes

La OMS, por el momento, ha declinado lanzar advertencias o limitaciones de viajes con destino a África Occidental.

El riesgo de contagio en la Unión Europea se considera bajo.En España, las autoridades sanitarias insisten en que no hay motivo para la alarma y que los protocolos de detección temprana funcionan.

Por precaución, la Dirección General de Salud Pública remitió hace dos semanas una circular a todas los puertos de España para aumentar los controles sobre buques procedentes de países afectados, o que hayan hecho escala en esas costas.

Inspecciones especiales se han empezado a realizar en un par de barcos procedentes de Liberia que en los últimos días han atracado en puertos de Asturias.

Otros gobiernos han adoptado medidas mucho más restrictivas como Arabia Saudí, país al que viajan cada año cientos de miles de musulmanes para visitar La Meca y que ha decidido no expedir visados a ciudadanos de Guinea.

Publicado en: Reportajes

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