Seis claves para entender el pulso de Gran Bretaña con la Unión Europea

Henry Kissinger, en su "World Order", recién publicado en español, explica algunas de las contradicciones que lastran al proyecto de la Unión Europea, enganchada "entre un pasado que intenta superar y un futuro que todavía no ha definido".
 Vista de la bandera británica (izq), y la bandera de la Unión Europea (d). EFE/Archivo/Andy Rain
Vista de la bandera británica (izq), y la bandera de la Unión Europea (d). EFE/Archivo/Andy Rain

Jesús R. Martín

A su juicio, la misma Europa que diseñó el sistema de Westfalia -convirtiendo a los Estados en los protagonistas de un contagioso orden mundial- se ha embarcado en un proceso sin precedentes de soberanía compartida. 

Y la misma Europa que inventó el concepto de balance de poder, ha optado por limitar el elemento de poder de sus instituciones, incluida una impotente degradación de sus capacidades militares.

Dentro de una “policrisis” que cuestiona de forma simultánea a múltiples pilares de la construcción europea, el Reino Unido ha convocado un referéndum sobre la cuestión “Brexit” tras haber logrado una serie de concesiones por parte de sus socios.

Si el 23 de junio se imponen las fuerzas del excepcionalismo y los sectores más nacionalistas que alimentan su euroescepticismo insular, Gran Bretaña se convertirá en el primer país en abandonar la Unión Europea. 

Un escenario que plantea, con independencia de su resultado final, una sobredosis de incertidumbre, precisamente por los esfuerzos por superar ese desfase entre pasado y futuro del que habla Kissinger.

1.- Question Time 

El primer ministro ha convocado para el jueves 23 de junio un referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea. La pregunta, redactada por la Comisión Electoral y aceptada por el Parlamento de Londres, es bastante directa: “¿Debe el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea o abandonarla?”.

Con dos opciones de respuesta: “Permanecer como miembro de la Unión Europea” o “Abandonar la Unión Europea”.

En el referéndum podrán participar ciudadanos británicos, irlandeses y de la Commonwealth mayores de 18 años y residentes en el Reino Unido, además de los ciudadanos británicos residentes en el extranjero durante un periodo inferior a 15 años.

A diferencia de unas elecciones generales, los miembros de la Cámara de los Lores y los gibraltareños también podrán votar. Los ciudadanos de países de la Unión Europea residentes en el Reino Unido -con excepción de Irlanda, Malta y Chipre- no podrán participar en esta consulta.

En 1975, Gran Bretaña ya celebró un referéndum sobre su incorporación a lo que entonces se conocía como el Mercado Común, con un resultado de 62,7 por ciento a favor.

2.- Promesa electoral 

En un discurso pronunciado en enero de 2013, en la sede londinense de la compañía Bloomberg, el primer ministro David Cameron expresó sus ambiciones para reformular el estatus de Gran Bretaña dentro de la Unión Europea.

Un momento que coincidió con el ímpetu de la derecha “hardcore” (más dura) canalizada a través del UK Independence Party, la profunda crisis financiera de la eurozona y la creciente bronca de los elementos más euroescépticos en las filas de los Tories.

Como pieza central de aquel discurso, Cameron prometió que, de ser reelegido como primer ministro en 2015, convocaría un referéndum In-Out para dirimir el recalcitrante dilema europeo de Gran Bretaña.

A cambio de hacer campaña a favor de la permanencia británica, Cameron insistió en que su país debía conseguir una serie de excepciones dentro del principio general de crear una unión cada vez más estrecha, que en última instancia ha guiado el proyecto europeo desde su génesis en los años cincuenta.

De lograr la repatriación de una serie de competencias y responsabilidades, Cameron se comprometió a hacer campaña a favor de la permanencia británica “con todo mi corazón y alma”.

En mayo de 2015, en contra de todos los pronósticos electorales, los conservadores ganaron una clara mayoría parlamentaria. Y al volver a Downing Street como líder de un gobierno monocolor, y tras haber superado la prueba de fuego de Escocia, Cameron se reiteró en su promesa de convocar un referéndum para finales de 2017.

Al final, la consulta ha quedado fijada en este año para aprovechar la relativa luna de miel política de Cameron y anticiparse a una serie de “distracciones” como el congreso del Partido Conservador previsto para octubre o las elecciones que el año que viene celebrarán Francia y Alemania.

3.- Las concesiones de Bruselas 

Para acomodar las demandas planteadas por el gobierno de Gran Bretaña, los socios de la Unión Europea han formulado lo más parecido a un periodo de transición para retroceder en uno de los pilares fundamentales del mercado interior.

Aunque no está nada claro como esas concesiones terminarán en el Parlamento Europeo o en el Tribunal de Justicia, Cameron ha conseguido un acuerdo que entrará en efecto cuando Gran Bretaña se pronuncie a favor de permanecer en la Unión Europea:

– Subvenciones por hijos: Los pagos a los hijos no residentes en Gran Bretaña de trabajadores inmigrantes serán recalculados para reflejar el coste de vida en sus países de origen.

– Subsidios sociales. Gran Bretaña podrá limitar los subsidios sociales que reciben los trabajadores procedentes de la Unión Europea durante los primeros cuatro años de su relocalización. Este llamado “freno de emergencia” podrá ser aplicado en caso de niveles “excepcionales” de inmigración intracomunitaria pero debe dejar de aplicarse sin excepción al cabo de un plazo de siete años.

– Eurozona. Gran Bretaña puede mantener la libra sin temor a ser discriminada por sus socios de la Unión Europea. Cualquier aportación británica a los rescates de la Eurozona será íntegramente devuelta.

Protección para la City. La industria financiera de Gran Bretaña podrá obviar las regulaciones de la Eurozona.

– Soberanía. Compromiso explicito de que el Reino Unido no formará parte de una unión cada vez más estrecha con sus socios europeos. Excepción que deberá ser incorporada en un cambio de tratado.

– “Tarjeta Roja”. Será más fácil para los gobiernos de la Unión Europea bloquear legislación. Si un 55 por ciento de los parlamentos nacionales de la Unión se opone a un proyecto legislativo común, se forzará una revisión.

– Competitividad. Compromiso para que todos los miembros e instituciones de la Unión Europea “hagan todos los esfuerzos para implementar por completo y fortalecer el mercado interno”, con medidas concretas para lograr mejores regulaciones y menos burocracia.

– Libre movimiento de personas. Posibilidad de rechazar el derecho de libre movimiento para los ciudadanos de la Unión Europea que contraigan matrimonio con ciudadanos extracomunitarios. Nuevos poderes para denegar la entrada en Gran Bretaña de personas consideradas como un riesgo de seguridad, aunque no tengan antecedentes penales.

4.- Insuficiente

El principio de acuerdo con la Unión Europea logrado por Cameron tras intensas negociaciones ha sido calificado como insuficiente por sus críticos.

5.- Polarización

Al arrancar la inefable campaña a favor o en contra de “Brexit”, las encuestas de intención de voto coinciden más o menos en que el electorado británico se encuentra dividido en dos mitades equivalentes, quizá con una ligera ventaja a favor de la permanencia en la Unión Europea.

6.- La sucesión de Cameron

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