Seis claves sobre la selección del próximo secretario de la ONU

El presidente Franklin Delano Roosevelt, definió la figura del secretario general de Naciones Unidas como lo más parecido a un "moderador mundial".
Fachada de la sede de la ONU en Ginebra (Suiza). EFE/Archivo/Laurent GillieronFachada de la sede de la ONU en Ginebra (Suiza). EFE/Archivo/Laurent Gillieron

Jesús R. Martín

La propia Carta de San Francisco describe el cargo como su “más alto funcionario administrativo”. Y el noruego Trygve Lie, el primero en desempeñar esas responsabilidades a partir de 1946, no dudó en calificar su puesto como el trabajo más difícil del mundo. Una idea compartida por todos y cada uno de sus siete sucesores.

Al hilo de un mundo cada vez más complejo, todos los secretarios generales en la historia de Naciones Unidas han desempeñado sus responsabilidades dentro de un abanico institucional que abarca desde el gris burocrático hasta un más o menos visible activismo.

En cualquier caso, esta privilegiada posición es también la más codiciada entre todas las vacantes generadas por la plétora de organizaciones intergubernamentales que operan en el mundo. Y aunque tradicionalmente el proceso de selección ha sido tan opaco como reñido, a pesar de seguir una tácita pauta de rotación regional, Naciones Unidas está haciendo un esfuerzo de transparencia para designar al sucesor de Ban Ki-moon.

En un proceso sin precedentes, los nueve aspirantes confirmados han empezado a someterse en Nueva York a lo más parecido a una pública y exhaustiva entrevista de trabajo ante los representantes de la Asamblea General. Con cuestiones que abarcan desde la democratización de la organización a los abusos en operaciones de paz pasando por conflictos bélicos sin solución a la vista.

Sin olvidar la posibilidad de que por primera vez en sus siete décadas de historia, una mujer se convierta en secretaria general de Naciones Unidas.

1. The Contenders

La lista de aspirantes confirmados, dominada por candidaturas del Este de Europa, está compuesta por cinco hombres y cuatro mujeres:

– La búlgara Irina Bokova, 63, que en 2009 se convirtió en la primera mujer al frente de la dirección general de la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Anteriormente fue embajadora en Francia y Mónaco. Además del búlgaro, maneja el inglés, francés, ruso y español.

– Helen Clark, 66, ex primera ministra de Nueva Zelanda, puesto de responsabilidad política que ocupó durante tres mandatos consecutivos. En la actualidad dirige el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se la considera como una de las mujeres, junto a la búlgara Bokova, con más posibilidades en este proceso de selección.

– Natalia Gherman, 47, ministra de Asuntos Exteriores de Moldavia y embajadora en múltiples capitales europeas. Su padre Mircea Snegur, fue el primer presidente de Moldavia tras el colapso de la Unión Soviética. Dentro de la ONU, Gherman ha enfatizado la agenda del desarrollo, con un énfasis especial en derechos humanos e igualdad de género.

– El portugués António Guterres, 66, que entre 2005 y 2015 ocupó el puesto de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Una experiencia que en estos momentos se considera una destacada cualificación. En su etapa como político socialista en Portugal desempeñó la presidencia del gobierno entre 1996 y 2002.

– Vuk Jeremic, 40, ex ministro de Asuntos Exteriores de Serbia y antiguo presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas. En su campaña ha indicado su disposición a elegir una mujer con más experiencia en la ONU como su “número dos”, lo cual ha inspirado comentarios sobre la conveniencia de que él fuera el segundo de esa hipotética mujer mucho más cualificada.

– Srgjan Kerim, 67, ex ministro de Asuntos Exteriores de Macedonia, además de haber servido como embajador en diferentes países y también Naciones Unidas. Ha presidido la Asamblea General de la ONU entre 2007 y 2008, destacando la reforma de la organización como su principal en caso de ser elegido.

– Igor Luksic, 39, ex primer ministro de Montenegro y ex ministro de Defensa. El actual titular de Exteriores montenegrino es uno de los aspirantes más jóvenes y el último en confirmar sus aspiraciones. Su activismo a favor de la OTAN y Occidente no le hacen un candidato aceptable para Rusia pero insiste en que parte de sus credenciales es su procedencia de un país multiétnico y multicultural.

– Vesna Pusic, 63, ex ministra de Asuntos Exteriores de Croacia y viceprimera ministra. En 1979 impulsó la primera organización feminista de Yugoslavia, durante la guerra civil organizó foros cívicos en busca de una solución negociada al conflicto de los Balcanes y después pilotó el ingreso de su país en la Unión Europea.

– Danilo Turk, 64, ex presidente de Eslovenia, considerado como uno de los padres fundadores de su país tras el violento final de Yugoslavia. Sirvió durante los años 90 como embajador ante Naciones Unidas y ocupó un alto puesto político en la organización durante la etapa de Kofi Annan. Ha colaborado con Amnistía Internacional en casos de violaciones de derechos humanos.

2. Los tapados

La lista oficial está acompañada por toda clase especulaciones sobre candidaturas todavía no formalizadas.

La opción más rutilante, pero considerada también la más improbable, sería Angela Merkel. Su nombre ha circulado durante los últimos meses -coincidiendo con el aumento de su impopularidad en casa por la gestión de la crisis de refugiados- pero no parece tener mucho sentido que la poderosa canciller de Alemania se postule a un cargo que en realidad dispone de muy limitadas atribuciones.

Como dicen los chascarrillos diplomáticos en Nueva York, Merkel como sucesora de Ban Ki-moon al frente de la ONU sería mucho más general que secretaria.

3. Quién decide
Como novedad, este año se ha introducido en este proceso de selección una cierta transparencia. En contra de la tradición de clientelismo a puerta cerrada, los aspirantes declarados en estas “primarias” se están enfrentando a lo más parecido a una pública y exhaustiva entrevista de trabajo ante la Asamblea General de la ONU.

4. La hora de una mujer

Hasta la fecha, el principal puesto en la plantilla de Naciones Unidas ha estado monopolizado por hombres: Trygve Lie (Noruega), Dag Hammarskjöld (Suecia), U Thant (Birmania), Kurt Waldheim (Austria), Javier Pérez de Cuéllar (Perú), Boutros Boutros-Ghali (Egipto), Kofi A. Annan (Ghana), y Ban Ki-moon (Corea del Sur).

A tenor de los chascarrillos que provienen del East River, hasta ahora los principales requisitos para ser secretario general de la ONU han sido tener testículos y un nombre difícil de pronunciar.

Sin embargo, toda esta tradición masculina se encuentra cuestionada más que nunca y las expectativas se han multiplicado esta vez a favor de elegir una mujer.

5. Atribuciones del cargo

6. Retos

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