CHILE GOBIERNO

Sebastián Piñera cumple cien días en La Moneda con su coalición crispada

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, cumple este 19 de junio 100 días de su segundo mandato arropado por una sólida aprobación y con la economía viento en popa, pero con la coalición que lo llevó al Gobierno crispada por disensos sobre el desempeño del Ejecutivo.
Sebastián Piñera cumple cien días al frente de la Presidencia de Chile. EFE/J. AlvesSebastián Piñera cumple cien días al frente de la Presidencia de Chile. EFE/J. Alves

por Nelson Sandoval Díaz

Para convencer al electorado, Piñera matizó el conservadurismo de Chile Vamos, la coalición que lo apoya, introduciendo en su programa políticas de contenido social más propias de la centroizquierda, además de guiños a temas sensibles como la despenalización del aborto, el matrimonio homosexual, la adopción homoparental o la lucha feminista por la igualdad de género.

En ese contexto comenzó a flaquear la unidad de la coalición con sectores que disienten, principalmente en Renovación Nacional (RN), partido entre cuyos fundadores está el propio Piñera, que congeló su militancia cuando asumió su primer Gobierno, en 2010, y hasta ahora no ha vuelto a sus filas.

Primero fueron unos diputados evangélicos de RN quienes amenazaron con abandonar la coalición si se permitía a los transexuales legalizar su nueva identidad tras cambiar de sexo.

Después, el senador Francisco Chahuán afirmó que había que “sacar a patadas” a la ministra de Cultura, Alejandra Pérez, por ineficiente en medio de críticas que apuntaban a errores “no forzados” en el proceso de instalación del Gobierno.

Vacantes y dimisiones

Los dardos apuntaban a los numerosos cargos aún vacantes y dimisiones prematuras por errores en las designaciones, y la llamada “sequía legislativa”, con muchos y publicitados anuncios pero con escasos proyectos de ley enviados al Congreso.

“Al Gobierno se le han caído treinta ‘seremis’ (secretarios regionales ministeriales)”, dijo Chahuán, que pese a sus exabruptos recibió el apoyo del partido en sus críticas.

Sebastián Piñera se defendió asegurando que “los Gobiernos regionales encabezados por sus intendentes han asumido su misión, su tarea, su responsabilidad, con lealtad, con vocación, con compromiso y lo más importante, con eficacia”.

En esa línea, el mandatario envió un mensaje general: “Dejemos atrás las pequeñeces, las rencillas que no conducen a ninguna parte y comprendamos que es mucho más lo que nos une que lo que nos divide”.

No obstante, abrió un nuevo frente cuando públicamente apoyó una idea del izquierdista Frente Amplio para rebajar las remuneraciones parlamentarias, por considerarlas excesivas.

Desde el oficialismo le dijeron que el recorte debería alcanzar también a ministros y otros altos cargos, en el marco de un plan de austeridad del gasto fiscal impulsado por el Ejecutivo.

Muchos recuerdan que en su primera administración (2010-2014) Piñera tuvo también constantes roces con Renovación Nacional, lo que aparentemente fue la razón para que ahora haya optado por un círculo de colaboradores más afines a la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), el otro gran partido de la coalición.

Corregir errores

El presidente de RN, Mario Desbordes, ha salido a poner paños fríos a las discordias junto a una autocrítica al señalar que la agenda del Gobierno “probablemente se ha desviado hacia errores no forzados nuestros o a polémicas”.

“Lo que tenemos que hacer es concentrar todo nuestro esfuerzo en comunicar mejor las cosas positivas que estamos haciendo, porque son muchas”, manifestó.

Desbordes ha planteado la celebración de un gran cónclave que permita a la coalición corregir los errores y reconstruir la unidad, en la perspectiva estratégica de que la derecha pueda ganar un segundo Gobierno consecutivo en 2021.

Para la oposición de centroizquierda, que tampoco ha logrado rearmarse tras la derrota electoral pese a tener mayoría parlamentaria, los primeros cien días de la administración de Sebastián Piñera han sido de “mucho ruido y pocas nueces”, con la “sequía legislativa” y los disensos en las filas oficialistas como principales hitos.

“No hay ningún proyecto relevante que se esté discutiendo en el Congreso que haya sido presentado por el Gobierno, lo que da cuenta de un desinterés por resolver adecuadamente los problemas”, apostilló el senador socialista Álvaro Elizalde.

La también socialista Maya Fernández, presidenta de la Cámara de Diputados, afirmó en tanto que “la casa de la democracia es el Congreso”.

“Es ahí donde se hacen los grandes acuerdos, donde están todas las fuerzas políticas elegidas democráticamente. Es donde se tienen que lograr los acuerdos, el debate, el diálogo”, añadió.

La Moneda se sumó a la autocrítica a través de la portavoz Cecilia Pérez, quien admitió que “todos podemos hacerlo mejor y ese es el mandato del Presidente Sebastián Piñera: reconocer que muchas cosas, en conjunto y conversándolas, las podemos abordar de una forma distinta”. EFE