Se ha abierto una brecha: las instituciones públicas no respaldan la indignación de la ciudadanía

Luis Seguí Sentagne decía que “la ley siempre va detrás de la realidad social”. Nada ha cambiado.
Amalia Fernández Doyague, presidenta de Themis.Amalia Fernández Doyague, presidenta de Themis.

Amalia Fernández Doyague, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis

 

La ciudadanía ha salido a las calles para apoyar a su hermana, expresando de forma clara su indignación ante una sentencia que no ha visto ni la violencia ni la intimidación en la actuación de cinco hombres, algunos de ellos pertenecientes a los Cuerpos de Seguridad del Estado, que ven a una mujer sola por la calle, en estado de embriaguez, y que deciden que será ella con quien van a ejecutar el plan preconcebido de violar a una mujer entre todos, para lo que habían venido realizando actos preparatorios:

“Llevamos burundanga, tengo reinoles, tiraditas de precio. Para las violaciones”.

“Hay que empezar a buscar cloroformo, los reinoles, las cuerdas…..para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos” (madrugada del 7 de julio 2016).

“Quillo en verdad follarnos a una buena gorda entre los cinco en San Fermín sería apoteósico. Prefiero follarnos a una gorda entre cinco que a un pepino de tía yo sólo.”

“Yo llevo la pistola, no quiero mamoneos, cuando estemos borrachos se saca la pistola. Como me vea acorralado le meto un tiro en la rodilla al que sea. Jajaja”.

La sentencia evidencia que la denunciante fue únicamente libre para entablar una conversación con Ángel Boza, pero que perdió su libertad en el momento en que fue dirigida por éste y su amigo (el que entró a un portal engañando a una vecina del bloque) a un lugar angosto (2,73 cm de largo por 1,02 cm de ancho) con una sola salida que estaba bloqueada por cinco hombres.

La víctima sintió angustia, angustia incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y, en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga.

En los 19 minutos que transcurrieron, desde que la hicieron entrar en el lugar descrito, hasta que los acusados fueron abandonando el mismo, esta mujer fue penetrada bucalmente por los cinco procesados; vaginalmente por Alfonso Jesús Cabezuelo y José Ángel Prenda, éste último en dos ocasiones, al igual que Jesús Escudero Domínguez, quien la penetró una tercera vez por vía anal, llegando a eyacular los dos últimos y sin que ninguno utilizara preservativo.

Mientras, Antonio Manuel Guerrero estaba grabando con su teléfono móvil seis vídeos con una duración total de 59 segundos e hizo dos fotografías; y Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena grabó del mismo modo un vídeo con una duración de 39 segundos. Robándole el móvil antes de irse.

Estos hechos declarados, probados en el fallo, se describen detallada y morbosamente en 237 páginas que conforman el voto particular de la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra. De los 371 folios de la sentencia, 237 corresponden al voto particular de uno de los Magistrados, el cual aporta una visión subjetiva en la que juzga la actitud de la víctima en relación a los dos minutos visionados de los vídeos de los condenados por “abuso sexual”, que no engloban ni un tercio del tiempo que duraron los hechos.

Esta sentencia y el voto particular nos han hecho salir a la calle, porque nosotras y nosotros creemos a nuestra hermana, porque hemos sentido el miedo y la intimidación que ella describe y porque sabemos que nos violarán mientras sigamos justificando este tipo de actuaciones, veamos estas violaciones como hechos puntuales y se siga cuestionando a la víctima.

Tampoco podemos olvidarnos de otros pronunciamientos dictados en la última década; sirva como ejemplo la juzgadora que preguntó a la víctima de una violación si había cerrado bien las piernas; o la sentencia que absolvió al acusado de violación porque la víctima mostró pasividad al no exteriorizar de forma clara su falta de consentimiento; o aquella que revocaba la sentencia por agresión sexual y condenaba por abuso al acusado porque sujetar la cabeza de la incapaz durante una felación, sin más datos, “no puede equipararse a la violencia típica del delito de agresión sexual, y el decirle que no contara lo ocurrido porque era un secreto entre los dos, tampoco puede equipararse a la intimidación típica del delito.”

¿Ha sido preocupante y excesiva la respuesta feminista contra este fallo? La Comision Europea ha recordado a España que el artículo 36 del Convenio de Estambul indica que el sexo sin consentimiento es violación. También la coordinadora ejecutiva de ONU Mujeres para el acoso sexual, Purna Sen, ha advertido que sentencias como la dictada en nuestro país por el caso de “La Manada” subestiman la gravedad del delito y suponen un incumplimiento de las “obligaciones claras” que existen para que se respeten los derechos de las mujeres.

Aún en esta situación, no podemos olvidar que estamos en un Estado de Derecho en el que la víctima, a través de su letrado y el resto de acusaciones, podrán recurrir una decisión que consideran injusta, y que nuestro Tribunal Supremo, atendiendo a su propia jurisprudencia, puede estimar que en los hechos que resultan probados en la sentencia concurrieron violencia e intimidación.

Y respecto a la actuación de la sociedad, no podemos olvidar que la Justicia emana del pueblo y se administra por los Juezas/jueces y Magistradas/magistrados, que integran el Poder Judicial, y que esta sociedad reclama la reinterpretación del artículo y, por ello, que hay violencia desde el mismo momento en que no existe un consentimiento expreso . “SI NO DICE SI TAMBIEN ES NO”.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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