Sánchez solo negociará un pacto con Podemos si antes renuncia al referéndum

El Comité Federal del PSOE aprobó ayer por una amplia mayoría una resolución que permitirá al secretario general, Pedro Sánchez, intentar formar gobierno con Podemos y otros partidos de izquierda si garantizan la unidad de España y renuncian a un referéndum de autodeterminación en Cataluña.
El candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE, Pedro Sánchez. EFE/Archivo/Jorge Zapata.
El candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE, Pedro Sánchez. EFE/Archivo/Jorge Zapata.

Después de que Sánchez y los barones consensuaran el texto en la víspera, cuando parecía lejano el acuerdo, el Comité Federal lo refrendó al término de una maratoniana reunión de seis horas que, aunque tenía como único punto el de los pactos, ha estado también marcada por la delicada situación del partido y del liderazgo de Sánchez.

La resolución deja claro que el PSOE no apoyará la investidura de Mariano Rajoy, ni de ningún otro candidato del PP, y que solo en el caso de que los populares no consigan una mayoría, será cuando Sánchez tratará de fraguar un consenso para llegar a la Moncloa.

No obstante, en su intervención ante el Comité Federal, el candidato socialista se comprometió a no intentar formar gobierno “a cualquier precio” y a no negociar ningún acuerdo que ponga en peligro la integridad territorial de España. 

La secretaria general del PSOE-M, Sara Hernández, aseguró que le corresponde al PP, como fuerza más votada, intentar formar gobierno, pero ha agregado que si no lo consigue, “la agenda social y del programa de gobierno del PSOE” deben ser la línea roja para negociar una alternativa de izquierda.

La presidenta andaluza, Susana Díaz, se felicitó del mandato dado a Sánchez para poder negociar con Podemos.

“Antes de sentarnos a negociar, tiene que renunciar Pablo Iglesias a su referéndum vinculante en Cataluña. Ha quedado claro”, ha dicho tajante Díaz a los periodistas al término de la reunión.

Si Rajoy es incapaz de ser reelegido presidente, Sánchez ha reivindicado su “legítima responsabilidad” de buscar una nueva mayoría “progresista y de izquierdas” para conformar un gobierno “firme y estable”. “No vamos a buscar ni cordones sanitarios, ni líneas rojas, ni trincheras, ni atalayas”, ha prometido el secretario general.

Sánchez ha remarcado que no lo hará “a cualquier precio”, sino desde el diálogo, defendiendo el interés de España y tendiendo “la mano abierta a derecha e izquierda, a nuevos y a clásicos”.

Pese al ‘permiso’ concedido a Sánchez para poder negociar con Podemos si Rajoy no es investido, diversos dirigentes han mostrado sus recelos de que el PSOE, con tan solo 90 diputados, pueda gobernar sosteniéndose en varios partidos.

El más expresivo ha sido el presidente de Castilla-la Mancha, Emiliano García-Page, quien entre que haya nuevas elecciones o que Sánchez sea presidente, se ha inclinado por la primera hipótesis.
PSOE (90) y Podemos (69) suman 159 escaños, por lo que para llegar al listón de la mayoría absoluta (176), necesitaría el respaldo de otros partidos, como IU, PNV y ERC.

Consciente del malestar de muchas federaciones por el mal resultado de las elecciones, Sánchez ha hecho autocrítica al admitir que el PSOE no puede conformarse con quedar segundo.

“No lo logramos y asumo toda la responsabilidad”, ha confesado el secretario general.

Sin embargo, en caso de otros comicios, Sánchez ha anunciado ante los barones que su aspiración es repetir como candidato y que pugnará en unas primarias si se presentara otro rival.

El Comité Federal ha dejado en el aire la decisión sobre la fecha del congreso ordinario previsto para finales de febrero o comienzos de marzo, en el que los socialistas deberán dilucidar la continuidad de Sánchez como secretario general.

Las federaciones de Asturias, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Canarias han defendido en la reunión que el congreso sea “cuando toca”, lo que también apoya Susana Díaz, si bien no lo ha expresado en su intervención ante los cargos del partido.

Sánchez les ha replicado que convocará el cónclave “cuando lo crea conveniente la dirección federal de acuerdo al interés general y al contexto político”.

En este misma línea, Sara Hernández ha hecho un llamamiento a la “unidad de los socialistas” y ha apostado por aplazar el proceso congresual, ya que, a su modo de ver, los ciudadanos están esperando del PSOE “respuestas” y no que se dediquen a “hablar de lo interno”. EFE