Sánchez y el conflicto con el PSC ahondan la fractura

La reaparición del ex secretario general Pedro Sánchez, con reparto de acusaciones incluidas, y el contencioso abierto con los socialistas catalanes del PSC son los siguientes capítulos en la prolongada crisis del PSOE.
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta (i), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez . EFE/Archivo/Robin Townsend
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta (i), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez . EFE/Archivo/Robin Townsend

 

Carlos Moral

Sánchez espera hallar en la militancia el amparo que no encontró entre los dirigentes que el pasado 1 de octubre forzaron su salida de la Secretaría General y se postula para liderar de nuevo el partido, con el “no es no” a Rajoy como bandera.
Su primer paso ha sido dejar el escaño. Si lo mantenía, Sánchez se veía obligado a elegir entre abstenerse en la investidura o quebrar la disciplina de partido, dos malos puntos de partida para intentar recuperar el liderazgo porque implicaban traicionar su discurso o desobedecer a la organización que ha dirigido.
La renuncia al escaño también tiene consecuencias: Sánchez pierde una importante plataforma para proyectarse y, además, si fuera reelegido tendría que hacer la oposición desde fuera del Parlamento.
El ex secretario general se ha apresurado a lanzar su candidatura -recorrerá España y ha puesto en marcha una web para “recuperar” el partido- y reclama a la gestora que dirige el PSOE la convocatoria urgente del congreso federal y de las primarias para elegir líder.
Pero la gestión del tiempo ahora pertenece a los críticos con Sánchez, que estiman en no menos de seis meses el plazo necesario para coser las heridas y articular un nuevo proyecto. De paso, confían en que los apoyos entre la militancia que Sánchez movilizó al calor del no a Rajoy se vayan debilitando.
En su retorno, Sánchez presentó nuevos argumentos -necesidad de entenderse con Podemos, “España es una nación de naciones”…- que sus críticos han lanzado inmediatamente contra él, al considerar que contradicen su actuación cuando era secretario general y que le alejan del ideario del partido.
Además, Sánchez acusó a algunos medios y empresarios de dificultar un pacto entre PSOE y Podemos y deslizó críticas a los socialistas andaluces, al tiempo que animaba a Susana Díaz a dar un paso adelante si quiere liderar el partido.
La presidenta andaluza, al igual que los principales dirigentes de la gestora, ha evitado responder directamente, pero en declaraciones a la prensa trazó algunas líneas básicas de cómo ve el futuro del partido.
“No es momento de proyectos personalistas” sino de “redefinirse” como la formación “de las grandes mayorías”…”siempre como un proyecto autónomo de la derecha y autónomo también de Podemos”, señaló, y puso como ejemplo su gestión en Andalucía.
El nuevo envite de Sánchez por el liderazgo amenaza con profundizar la fractura en el PSOE, y ello cuando aún están lejos de cerrarse las heridas abiertas por la votación ante la investidura de Rajoy. Una de las mayores es la sufrida por la relación entre la dirección del PSOE y del PSC.
El PSOE y el PSC son partidos autónomos, pero mientras los socialistas catalanes tienen voz y voto en los órganos de decisión del PSOE, la dirección socialista no participa en los del PSC. Tras la negativa de los diputados del PSC a acatar la decisión del Comité Federal de abstenerse en la investidura de Rajoy, numerosas voces en el partido demandan un replanteamiento de la relación.
No es probable una ruptura, con previsibles efectos muy negativos para ambas formaciones, en particular para el PSOE, que ser vería obligado a crear su propia organización en Cataluña. Pero no puede descartarse un cambio en la naturaleza del nexo entre los dos partidos, que tendría consecuencias inmediatas en la relación de fuerzas en el PSOE.
El PSC cuenta con 18.000 afiliados, cuyas preferencias pueden resultar relevantes en unas primarias o en un congreso. En los últimos acontecimientos la dirección del PSC se ha alineado con Pedro Sánchez, así que la exclusión de los socialistas catalanes mermaría sus opciones.
A más largo plazo, un cambio en la relación entre los dos partidos tendría importantes derivadas para el PSOE. Los socialistas catalanes han sido uno de los tradicionales núcleos de poder en la organización, con lo que federación andaluza dispondría de un margen de maniobra aún mayor que el actual. EFE

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