Riesgos y amenazas a la seguridad en España

La preocupación por la seguridad, en un sentido amplio, ha emergido con fuerza a lo largo de las dos últimas décadas. Las sociedades en general se sienten cada vez más volátiles, sometidas a incertidumbres, e inmersas en la complejidad evolucionando en escenarios muy ambiguos.
En la universidad alemana de Ruhr-Bochum perfeccionan los sistemas de seguridad de los electrodomésticos y otros aparatos conectados a Internet en elEn la universidad alemana de Ruhr-Bochum perfeccionan los sistemas de seguridad de los electrodomésticos y otros aparatos conectados a Internet en el ámbito doméstico. Foto: Ruhr-Universitaet-Bochum, Schirdewahn

 

Óscar Jaime Jiménez

 

En los estados también se han desarrollado crecientes niveles de alarma que poseen una dimensión más objetiva. La complejidad de las Administraciones; la presencia de ciudadanías cada vez más exigentes; los cambios políticos y socioeconómicos globales y las transformaciones tecnológicas aceleradas, están obligando a los Estados a disponer de estrategias de respuesta frente a los riesgos y amenazas que pueden ser considerados más probables por cada sociedad.
Muchos países han dispuesto históricamente de estas planificaciones, pero la peculiaridad de las actuales respuestas radica en que la complejidad de los riesgos y amenazas y su probable elevado impacto, impulsa a prestar atención a unas renovadas estrategias de seguridad nacional cuyo objetivo principal es prever dichos desafíos y ofrecer respuestas organizativas y de recursos con eficacia y rapidez.
Algunos países tienen una larga tradición en este tipo de planificación, pero otros como España se han incorporado relativamente tarde a esta sensibilidad. No es ajena a esta nueva actitud la circunstancia de que España tienen planteados numerosos desafíos a distintos niveles que se entrecruzan, los cuales hay que visibilizar correctamente para ofrecer las respuestas más adecuadas.
Hasta el momento se han realizado diversos estudios y definido estrategias gubernamentales que inciden en las vulnerabilidades y en sus respuestas desde diferentes perspectivas, destacando para el caso español la Fundación Alternativas con su Informe España 2020; la Estrategia Española de Seguridad y la Estrategia Nacional de Seguridad, ambas publicadas en 2010 y 2013, respectivamente.
Los enfoques y prioridades que se establecen son distintos, pero en cualquier caso existen riesgos y amenazas sensibles que son resaltados por todos los análisis. Por lo general, si bien se subrayan algunos muy concretos, se ha introducido el concepto de potenciador, condicionante estructural o driver que constituye el elemento que influye o contribuye a generar riesgo y amenazas y que tiene una dimensión transversal.
Uno de los más significativos en el caso español es el cambio climático cuyo impacto tendrá consecuencias relevantes potenciando riesgos y amenazas múltiples. La elevación general de las temperaturas generará unos efectos muy relevantes sobre la ecología y el sistema productivo, con importantes, y no del todo previstos impactos políticos y demográficos.
La invasión de especies foráneas ya está contribuyendo al deterioro de la fauna y flora locales con la consiguiente pérdida de biodiversidad. La creciente desertificación está provocando la merma de terrenos de cultivo y un incremento de esfuerzo económico para mantener otros en explotación.
Por otro lado, la influencia del cambio climático en África está ya generando un elevado número de refugiados medioambientales que previsiblemente se irán desplazando hacia el norte con la intención de cruzar el Mediterráneo lo que incrementará la presión migratoria de forma significativa con el consiguiente aumento de las tensiones sociales y políticas en el sur de Europa.
Finalmente, el posible deterioro de las condiciones socioeconómicas en Marruecos como consecuencia de dichas migraciones y de los propios problemas internos derivados del cambio climático, puede generar una inestabilidad estructural relevante que provoque importantes tensiones con España, siendo la situación particularmente delicada por la existencia de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla en el norte de África.
Otros factores como la pobreza situada en el continente africano e impulsada por el cambio climático está muy presente como potenciador directo de riesgo de inestabilidad sociopolítica.
Asimismo, en España, la creciente desigualdad acreditada por numerosos informes contribuye a deteriorar los niveles de vida y a favorecer la disminución de la clase media, añadiendo riesgos en términos de inestabilidad sociopolítica, contribuyendo a promover la desafección política de la ciudadanía y generando asimismo espacios para organizaciones políticas populistas.
Por su parte, los extremismos ideológicos también presentes en algunos estudios como riesgos destacados, no serían en sí mismos un factor particularmente relevante si no estuvieran impulsados por un contexto de crisis económica, social y política susceptibles de fomentar posturas radicales de carácter racista, intolerante y antidemocrático, instrumentalizando sentimientos y manipulando a ciudadanos angustiados en momentos críticos.
Asimismo, España es particularmente vulnerable a los desequilibrios demográficos en el espacio y en la edad. La concentración de la población en las ciudades y en las zonas costeras, está generando preocupantes asimetrías en la ocupación del territorio, lo que, unido a un acelerado envejecimiento de la población, contribuye a potenciar un problema muy grave a largo plazo y del que se puede afirmar que los poderes públicos asumen que no tiene solución. Prueba de ello es la ausencia histórica de estrategias definidas para combatir este proceso.
En la actualidad el Estado ha abandonado este flanco por la imposibilidad para reconducir la situación. La principal consecuencia es que se tendrá que incidir en las políticas migratorias, para suplir la mano de obra, lo que sin duda puede generar otros problemas que ya se perciben en algunas sociedades europeas. EFE

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Publicado en: Reportajes

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