Resultados electorales en Italia: ¿populismo o espejo de un malestar social?

Las elecciones del 4 de marzo nos han dejado una Italia dividida en dos. En el sur y las islas ha triunfado el Movimiento 5 Estrellas (M5S), mientras que en el norte se ha impuesto la coalición de centro-derecha.
El historiador y profesor Mattteo Re.El historiador y profesor Mattteo Re.

Matteo Re, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid

 

Quitando algunas presencias puntuales, el centro-izquierda ha desaparecido del mapa político italiano. La labor de transformación del partido realizada por su líder Matteo Renzi y la fragmentación interna que ha llevado a la creación de pequeñas formaciones escoradas cada cual más a la izquierda, han contribuido al desplome del Partido Democrático.

El análisis que podemos hacer ahora tendría que centrarse no tanto en el futuro más lejano del país, ya que formar un ejecutivo estable parece una quimera, sino más bien en el presente más inmediato. Hace falta analizar, por lo tanto, algunos datos interesantes (y quizá hasta curiosos) que nos ha dejado esta tanda electoral.

Para empezar, hay que destacar que la participación no ha sido tan baja como se preveía. El 73 % no es un dato del todo halagüeño, pero se sitúa en la media de los demás países europeos que celebraron sus elecciones políticas en los últimos dos años (Francia 77 y 74 %, Alemania 76 %, Inglaterra 68 %, España 69 y 66%) y por encima del 68 % registrado en el referéndum constitucional de diciembre de 2016.

Por otra parte, los augurios nefastos de que formaciones neofascistas lograrían entrar en el Parlamento se han despejado, dejando los partidos nostálgicos de Mussolini por debajo del 1 %. Los últimos días de la campaña electoral se centraron en el enfrentamiento entre fascismo y antifascismo, arrinconando los reales problemas del país, que poco tienen que ver con ese choque entre nostálgicos descafeinados.

Si acaso, habría que vincular las preocupaciones que se han visto reflejadas en el voto del domingo a dos de los puntos programáticos propuestos por los partidos considerados antisistema o populistas, pero de los más votados.

El Movimiento 5 Estrellas arrasó en el sur con su mensaje anticrisis centrado en la propuesta de una renta garantizada de ciudadanía, mientras que la Liga de Matteo Salvini ha cabalgado el descontento de una parte de la población hacia una inmigración cada vez más descontrolada.

Curioso es el caso de Macerata, un municipio del centro de Italia de apenas 40 mil habitantes, donde hace un mes se vivió el momento más tenso de toda la campaña electoral. Un hombre vinculado con la Liga disparó a un grupo de inmigrantes reunidos en una cafetería. Algunos de ellos resultaron malheridos, mientras que el autor del tiroteo fue, obviamente, detenido. Su justificación: vengar a una joven de dieciocho años matada y descuartizada unos días antes, supuestamente por unos inmigrantes (cuatro de ellos se encuentran en la cárcel).

A partir de ese momento, la campaña electoral se centró en la organización de marchas y manifestaciones antirracistas y antifascistas. En Macerata la Liga ha alcanzado el 21 % de los votos, un resultado enorme si lo comparamos con el 0,6% de 2013.

Por otra parte, el Movimiento 5 Estrellas se ha hecho fuerte en el sur gracias a su mensaje de regeneración de una clase política cada vez más corrupta y a la promesa de combatir la alta tasa de desempleo, que en Calabria, Sicilia y Campania llega al doble que en el resto del país, a través del aumento de las prestaciones sociales de carácter económico.

Por último, si Matteo Renzi sufre un enorme batacazo, sus eternos enemigos y excompañeros de partido, Massimo D’Alema y Pierluigi Bersani, no pueden dar muestras de felicidad. El primero quedó último en la confrontación uninominal en su tierra natal y el segundo fue rescatado in extremis gracias al recuento proporcional.

Malos tiempos para la izquierda italiana. Esperemos que, vistos los resultados, no haya que hablar también de malos tiempos para todo el país.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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