del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle. EFE/Archivo/Ernesto Mastrascusadel Gobierno colombiano, Humberto de la Calle. EFE/Archivo/Ernesto Mastrascusa

Jaime Ortega Carrascal

El Gobierno colombiano y las FARC han cerrado un año de negociaciones de paz durante el cual alcanzaron dos acuerdos preliminares que han alimentado la esperanza de que el país pueda terminar medio siglo de conflicto armado.

Los diálogos de paz en La Habana comenzaron el 19 de noviembre de 2012 pero no fue hasta mediados de este año cuando produjeron los primeros resultados, que han servido para disminuir el escepticismo de la mayoría de la población ante este proceso que si llega a buen puerto, pondrá a prueba la solidez de la democracia colombiana.

El jefe de los negociadores del Gobierno, el exvicepresidente Humberto de la Calle, ha afirmado en la capital cubana, al concluir el último ciclo de diálogos del año, que los resultados de las conversaciones con las FARC “son importantes y esperanzadores” y muestran que “es posible” pensar en el fin del conflicto.

El primer avance fue el preacuerdo sobre tierras y desarrollo rural, anunciado el pasado 25 de mayo y que reviste la mayor importancia puesto que la cuestión agraria siempre ha sido una de las banderas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una guerrilla de origen campesino.

Igual de trascendental es el segundo preacuerdo, alcanzado el 6 de noviembre, referente a la participación política, con la idea de que las FARC “cambien las balas por los votos”, como ha dicho el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

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