Repsol zanja en una semana el conflicto por YPF

Repsol ha zanjado en una semana de vértigo el conflicto por la expropiación de YPF: en solo siete días se ha desprendido de su participación en la petrolera argentina y ha hecho caja con los bonos entregados por el Gobierno de Cristina Fernández a modo de compensación.
Madrid, 28.11.2013.- El presidente de Repsol, Antonio Brufau. EFE/Archivo/ZipiMadrid, 28.11.2013.- El presidente de Repsol, Antonio Brufau. EFE/Archivo/Zipi

María Pachón

La velocidad con la que se han cerrado los pagos contrasta con el largo y difícil periodo de casi dos años que necesitó la petrolera para acercar posiciones con el Gobierno argentino, después de que este nacionalizara en abril de 2012 el 51 % de las acciones de YPF, todas ellas de Repsol.
Desde entonces, ambas partes cruzaron acusaciones y demandas a todos los niveles hasta que, tras algún intento fallido de pacto, los gobiernos español, argentino y mexicano -este último implicado para defender los intereses de Pemex, accionista de la española- alcanzaron un preacuerdo marcadamente político de compensación en noviembre de 2013.
Este preacuerdo preveía el pago de 5.000 millones de dólares (unos 3.700 millones de euros) en títulos de deuda argentina, una compensación considerada arriesgada por muchos analistas que los servicios jurídicos y financieros de ambas partes se encargaron de detallar hasta el extremo en los siguientes meses.
El resultado fue el extenso “Convenio de solución amigable y avenimiento de expropiación” por el que Repsol se aseguraba el cobro de la compensación, independientemente de las circunstancias que rodearan a la economía argentina o de posibles devaluaciones de su deuda.
Entre otras cuestiones, el convenio regula que la deuda reconocida, de 5.000 millones de dólares, solo empezaría a minorarse a medida que la petrolera cobrara de forma efectiva el dinero, es decir, cuando vendiera los bonos o recuperara su valor al vencimiento. Y, por supuesto, la aceptación del acuerdo implicaba la retirada de todos los litigios judiciales pendientes.
Una vez aprobado por todas las partes -desde el Parlamento argentino a la Junta de Accionistas de la petrolera-, el pasado jueves 8 de mayo Argentina entregó a Repsol un total de 5.317 millones de dólares en bonos, ya que el paquete inicial de 5.000 millones previsto no alcanzaba el valor mínimo de mercado acordado.
Desde entonces, las operaciones se han precipitado. Aunque inicialmente Repsol se dio un plazo de unos dos años para desprenderse de los bonos y monetizar la compensación, apenas han aguantado unos días en sus manos.
El viernes 9 de mayo, solo un día después de recibir los títulos, la compañía vendió a JP Morgan bonos argentinos por 2.813,6 millones de dólares (2.046 millones de euros). En la noche de ayer anunció un acuerdo para traspasarle títulos por otros 2.010 millones de dólares (1.465 millones de euros), una operación que previsiblemente se cerrará este viernes.
Con estas ventas, Repsol cobrará en efectivo un total de 4.815 millones de dólares en concepto de compensación -el máximo está fijado en 5.000 millones- y dejará en su cartera un paquete residual de títulos argentinos por valor de 117,36 millones de dólares.
La petrolera española se deshizo el pasado 7 de mayo de prácticamente toda la participación que le quedaba en YPF tras la expropiación. En total, vendió, nuevamente a JP Morgan, un 11,8 % de la compañía argentina por 1.255 millones de dólares (unos 903 millones de euros), con lo que redujo su participación a un escueto 0,5 %.
Repsol inicia así la “nueva etapa” anunciada esta semana por su presidente, Antonio Brufau, con las arcas llenas: en una semana ha cerrado operaciones para ingresar 6.079 millones de dólares (unos 4.414 millones de euros), que previsiblemente utilizará para adquirir alguna compañía en el área de la OCDE. EFE

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