REPORTAJE: Mostrando lo que no vemos

El biólogo y fotógrafo científico Luis Monje desvela sus técnicas y experiencias al obtener imágenes de aquello que el ojo humano no percibe porque es demasiado pequeño, rápido, lento, lejano o se halla en ciertas franjas del espectro electromagnético.
  • Imagen supermacro del hongo Trichia. Foto: Luis MonjeImagen supermacro del hongo Trichia. Foto: Luis Monje
  • Fotografía realizada con la técnica de la fluorescencia de un cangrejo Limulus polyphemus de tan solo unos centímetros de longitud. Foto: Luis MonjeFotografía realizada con la técnica de la fluorescencia de un cangrejo Limulus polyphemus de tan solo unos centímetros de longitud. Foto: Luis Monje
  • Imagen supermacro del hongo Trichia. Foto: Luis Monje
  • Fotografía realizada con la técnica de la fluorescencia de un cangrejo Limulus polyphemus de tan solo unos centímetros de longitud. Foto: Luis Monje

 

Omar Goncebat

 

– “Con los microscopios electrónicos se consigue una enorme resolución gracias a que usan, en vez de luz, electrones y, en vez de lentes, electroimanes anulares. De hecho ya se pueden fotografiar hasta los átomos”, señala Luis Monje profesor de Fotografía Científica, en la Universidad de Alcalá de Henares.

– “Este tipo de fotografía, por un lado ilustra, prueba y registra cualquier suceso que podamos ver y, por otro, ha de ser capaz de revelar todos los fenómenos invisibles, que son bastante más de los que en principio se podría pensar”, explica Monje a Efe.

– “Mediante la técnica del infrarrojo se puede captar la luz que reflejan los objetos en la región invisible que hay más allá del rojo profundo, para destacar la vegetación sana, ver los bocetos subyacentes en las pinturas antiguas y, a nivel forense, distinguir sangre, pólvora y ciertas tintas y tejidos”, señala Monje.

 
Una bala atravesando un globo lleno de agua, el ojo de una hormiga o una abeja, la cabeza de un parásito, una flor iluminada con luz ultravioleta o la imagen infrarroja de un edificio, son algunas de las realidades del mundo que nuestro ojos no pueden captar pero que la fotografía científica consigue retratar.
Nuestros ojos son muy limitados y no pueden ver la mayor parte del espectro electromagnético, ni infrarrojo, ni ultravioleta, ni rayos X. Tampoco pueden ver los objetos muy pequeños, los que están muy lejos, los que tienen luz muy débil o los sucesos que ocurren demasiado rápido o demasiado lento, según Luis Monje biólogo y profesor de fotografía científica, en la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) de Madrid (www.uah.es).

 

SUPERANDO AL OJO HUMANO

Sin embargo con la tecnología adecuada, que incluye una amplia gama de cámaras y software fotográfico, difusores de luz, soportes de sujeción de muestras, objetivos, filtros, luces y microscopios ópticos y electrónicos, entre muchos otros instrumentos, se pueden superar muchas de las limitaciones del ojo humano, de acuerdo a Monje (Guadalajara, España, 1959).
Este fotógrafo (www.luismonje.com) lleva casi tres décadas aprendiendo y aplicando todas las técnicas de fotografía científica existentes para visualizar y obtener imágenes de aquello que nuestros ojos no son capaces de observar, y ahora enseña a las nuevas generaciones de estudiantes y profesionales, a conseguir estas pequeñas grandes hazañas visuales.
Monje explica al portal científico SINC, que intenta lograr fotografías para ilustrar la ciencia y captar las imágenes que difícilmente se pueden tomar con métodos tradicionales, “entre otras cosas porque el impacto divulgativo de un descubrimiento científico es casi nulo si no va acompañado de imágenes”.
“La fotografía científica es un grupo de unas 30 especialidades fotográficas, que se encargan de obtener información valiosa en forma de imágenes para el desarrollo de la ciencia, la industria o la educación”, explica Monje a Efe.
“Este tipo de fotografía, por un lado ilustra, prueba y registra cualquier suceso que podamos ver y, por otro, ha de ser capaz de revelar todos los fenómenos invisibles, que son bastante más de los que en principio se podría pensar”, añade.
Según Monje, la vista humana no puede ver, por ejemplo, cualquier “color” fuera del espectro visible, que es enorme, y tampoco puede ver los objetos muy pequeños, los que tienen luz muy débil o demasiado intensa o los sucesos que ocurren demasiado deprisa o demasiado lentos.
Para la Ciencia esta especialidad es “una herramienta de primer orden, puesto que toda la investigación científica se basa, en esencia, en la realización de observaciones visuales”, apunta.
El profesor Luis Monje describe brevemente para Efe algunas de las principales técnicas fotográficas que utiliza habitualmente y que es lo que permite ver cada una de ellas:.

 

INFRARROJO CERCANO

“Se trata de captar la luz que reflejan los objetos en la región invisible que hay más allá del rojo profundo, entre los 700 y 1000 nanómetros (nm), teniendo en cuenta que nosotros vemos solo entre los 400 y 680 nm”, explica este fotógrafo científico.
El nanómetro (nm) es una unidad de longitud que equivale a una milmillonésima parte de un metro y se utiliza comúnmente para medir la longitud de onda de la radiación ultravioleta, la radiación infrarroja y la luz visible del espectro electromagnético, según explica el experto.
Este método “es ideal, entre otras cosas, para destacar la vegetación sana, atravesar la calima y las pinturas antiguas para ver los bocetos subyacentes y, a nivel forense, para distinguir sangre, pólvora y ciertas tintas y tejidos”, añade Monje.

 

SUPERMACRO

La fotomacrografía de apilamiento o “Stacking”, son series de fotografías a gran aumento, sin microscopio, tomadas con técnicas de apilamiento para romper los límites de la escasa profundidad de campo a esos aumentos”, según Monje.
Explica que “consiste en lograr profundidad de campo ilimitada a base de combinar muchas fotos a gran aumento, en las que se ha movido el punto de enfoque ligeramente entre ellas, para luego combinar todas las imágenes en una sola que incluya solo las zonas enfocadas”.
“A grandes aumentos la profundidad de campo es tan limitada, que con este técnica se obtienen unos resultados impresionantes, como las imágenes de la cabeza de una hormiga”, indica.

 

ULTRAVIOLETA PRÓXIMO

“Consiste en registrar, aislándola mediante filtros de corte, la reflexión de la luz en la región que hay más abajo del violeta, entre los 320 y los 400 nm, permitiendo ver los dibujos y colores ocultos de las flores, el patrón diana, las manchas de la piel humana, ciertas enfermedades, falsificaciones de cheques o las marcas de ciertas mariposas”, señala Monje a Efe.

 

FLUORESCENCIAS

“Consiste en captar la nueva luz de emisión de algunos objetos, eliminando la luz que los ilumina, que es de distinto color, y sirve para distinguir ciertos compuestos y minerales, para detectar animales como los escorpiones y registrar manchas de semen, orina o huellas”, explica.

 

ALTA VELOCIDAD

“Se trata de detener el movimiento de ciertos sucesos imposibles de ver de otra formas, se usa en biología, en balística, en el estudio de aerosoles farmacéuticos y, si se capta en vídeo, la información que se obtiene es mayor, especialmente en ingeniería, por ejemplo en pruebas de colisión de coches”, señala Monje.

 

MICROSCOPÍA ELECTRÓNICA

“Se emplean microscopios que consigue una enorme resolución gracias a que usan, en vez de luz, electrones y, en vez de lentes, electroimanes anulares, para observar objetos desde 1 centímetro hasta 0,05 nm, De hecho ya se pueden fotografiar hasta los átomos”, señala.
Según Monje, los microscopios electrónicos que logran imágenes más espectaculares son los de barrido (SEM) y, aunque dan fotos en blanco y negro, puede añadírseles falsos colores para destacar estructuras”.

 

MOMENTOS ESPECIALES Y EMOCIONANTES

Este fotógrafo científico hace un repaso de algunos momentos inolvidables que ha vivido en su trabajo.
“Recuerdo especialmente las primeras imágenes ultravioleta digitales que se tomaron en España, para el Ayuntamiento de Barcelona y el Jardín Botánico de Montjuic, en las que ensayé muchos filtros, luces y accesorios varios meses antes, usando como test un planta de ‘diente de león'”, señala a Efe.
“Cuando lo logré, la satisfacción fue enorme ya que era el primer español que lograba captar algo que solo ven los insectos”, enfatiza.
“También recuerdo especialmente un trabajo en el Jardín Botánico de Barcelona, en el que durante varios meses fotografié cientos de flores. Cuando en alguna foto salía un dibujo patrón invisible espectacular, corría al despacho del anciano doctor Monserrat que entonces dirigía aquello, para arrastrarle al laboratorio para que lo viese él también. Al final nos hicimos buenos amigos”, señala Monje.
Señala que hace unos meses logró también la fotografía más rápida de España y consiguió, al tercer intento, detener un balín a una dosmillonésima de segundo, justo en el momento en que atraviesa una cartulina, y una foto estroboscópica de otro balín con 3 pulsos de 1 millonésima de segundo.
“Algunas fotos, como las de una bala atravesando un globo lleno de agua, pueden ser visualmente muy atractivas, pero pueden hacerse cortocircuitando un viejo flash a una velocidad de 1/47.000 (un segundo dividido entre 47.000), pero las de los balines efectuadas a 1/1.000.000 (una millonésima de segundo), son técnicamente muy complicadas”, explica el profesor Monje.
“Hay veces en que me cuesta creer lo que veo y estos resultados me siguen ilusionando tanto como el primer día”, concluye. EFE/Reportajes

 

 

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