REPORTAJE: La Constitución mexicana se convierte en centenaria

Un siglo después de su promulgación el 5 de febrero, la Constitución de 1917 continúa siendo la ley fundamental de México, y ha pasado a la historia por una de sus aportaciones fundamentales: ser la primera Constitución que reconoce los derechos sociales.
ACOMPAÑA CRÓNICA:MÉXICO CULTURA MEX01. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 24/01/2017.- Vista general de muñecos alusivos a revolucionarios mexicanos al ACOMPAÑA CRÓNICA:MÉXICO CULTURA MEX01. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 24/01/2017.- Vista general de muñecos alusivos a revolucionarios mexicanos al interior del Monumento a la Revolución en Ciudad de México este miércoles 18 de enero de 2017. La estructura del Monumento a la Revolución de la Ciudad de México está lejos de lo que pretendía ser, la parte central de un ambicioso Palacio Legislativo, pero ahora, tras un abandono de décadas, ha conseguido la funcionalidad que nunca llegó a alcanzar como albergue de exposiciones culturales. EFE/Alex Cruz

 

Isabel Reviejo

 

– Un siglo después de su promulgación el 5 de febrero, la Constitución de 1917 continúa siendo la ley fundamental de México, y ha pasado a la historia por una de sus aportaciones fundamentales: ser la primera constitución que reconoce los derechos sociales.

– Los constituyentes se formaron en distintas disciplinas, incluidas la medicina y la ingeniería, y esta educación universal les ayudó a comprender la realidad del país.

– Curiosamente, según una reciente encuesta elaborada por ese Instituto de la UNAM, el 69,6% de los mexicanos desconoce cuándo se aprobó la actual carta magna y el 60% considera que ya no responde a las necesidades del país.

 

Seis años después de que comenzara la Revolución en 1910, México se encontraba en la necesidad de hacer un nuevo texto constitucional que protegiera a las clases más desprotegidas del país.

En un contexto en el que continuaba la lucha armada en varios puntos de la República y Alemania presionaba a México para que entrara en la Primera Guerra Mundial combatiendo contra Estados Unidos, la Constitución de 1857 era insuficiente para poner sobre papel el alcance de las ideas revolucionarias.

El primer objetivo fue simplemente incorporar reformas a dicho texto, pero la magnitud de los cambios era tal que se acabó configurando una nueva carta magna.

 

QUERÉTARO, LA CUNA

Desde diciembre de 2016 y durante dos meses, el Teatro Iturbide del estado central de Querétaro fue el escenario de los debates del Congreso Constituyente, en los que un total de 219 diputados provenientes de todas las regiones del país debatieron los 136 artículos del texto.
Aunque todos los participantes eran partidarios de la revolución constitucionalista, se perfilaron dos bandos.

Por una parte estaban los más radicales, los llamados “jacobinos”, encabezados por el militar Francisco J. Múgica, y por otra, el grupo de los “renovadores”, más moderados y cercanos al círculo de Venustiano Carranza, entonces primer jefe del Ejército Constitucionalista.

Todos coincidían en la importancia de los derechos sociales y de que estos estuvieran por encima de otros intereses particulares, pero diferían en la forma de incorporarlos a la legislación.

“Mientras los “renovadores” querían que estos quedaran en leyes reglamentarias, los “jacobinos” pedían que se incluyeran en la Constitución de manera explícita para darles más solidez”, explica a Efe Patricia Galeana, directora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

El artículo 3, sobre la enseñanza, desencadenó una especial polémica por los desencuentros sobre si la educación religiosa debería prohibirse en todas las escuelas o solamente en las públicas. Finalmente, el texto recogió que la educación en el país será laica, incluso en los centros particulares, y que ninguna corporación religiosa podrá dirigir escuelas de primaria.

La Constitución de 1917 plasmó además aspectos como que la jornada de trabajo puede tener un máximo de ocho horas o que las mujeres embarazadas, en los últimos tres meses antes del parto, no pueden desempeñar trabajos físicos que exijan un esfuerzo “considerable”. “Eso no se había establecido en ninguna constitución del mundo”, señala Galeana.

 

OBRA DE GRANDES PENSADORES

En Querétaro se juntaron grandes pensadores de la época, y no únicamente del terreno de las ciencias sociales. Los constituyentes se formaron en distintas disciplinas -incluyendo la medicina o la ingeniería- en los institutos científicos y literarios del país, y esta educación universal les ayudó a comprender la realidad del país.

“Estos personajes son de la gente que tenía el bienestar en la época porfirista, son los que tienen la capacidad de estudiar y, paradojas de la historia, son los que se encargarán de cuestionar el Estado porfirista (1876-1911)”, dice a Efe el historiador Edgar Damián Rojano.

Muchos de ellos tuvieron como influencia a autores como Piotr Kropotkin, Karl Marx o Herbert Spencer; así como referencias mexicanas tales como Andrés Molina Enríquez, que con su libro “Los grandes problemas nacionales” reflejó el conflicto clave del país: la desigual distribución de la riqueza y la tierra.

También tenían en alta estima a la Revolución Francesa y la democracia de Estados Unidos fue otro de los modelos a seguir.

Más allá de su trabajo de cara a la Constitución de 1917, Rojano destaca el talento de algunos de los diputados fuera del ámbito legislativo. Por ejemplo, Alfonso Cravioto publicó diversos libros de poemas y Paulino Machorro escribió “La enseñanza de México”, sobre el controvertido tema educativo.

Algunos acabaron desempeñando un cargo dentro del Gobierno, como embajadores o en el Ejército. “Se ocuparon en buena medida de construir México después de la Constitución, porque una cosa es discutir las ideas y plasmarlas en un documento y otra es ponerlas en práctica”, razona el historiador.

Sin embargo, no todos corrieron la misma suerte, ya que, en su investigación, Rojano ha encontrado documentos de solicitud de empleo de algunos de los constituyentes durante el mandato de Lázaro Cárdenas (1934-1940). “Es incomprensible que para aquella época estos personajes importantes no tuvieran empleo”, comenta el también autor del libro “Las cenizas del zapatismo”.

 

 

UN TEXTO EN CONSTANTE MODIFICACIÓN

Desde su promulgación, la Constitución mexicana ha sufrido constantes modificaciones: tantas, que el texto original contaba con 22.000 palabras y el actual suma 70.000. “Tenemos hoy un texto que aspira a reflejar los problemas modernos de México”, refiere a Efe el experto constitucionalista Miguel Carbonell.

Entre los temas que se han incorporado, el investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) menciona la igualdad de género, el derecho al agua, a la cultura y a la alimentación, así como la incorporación de diferentes órganos autónomos y políticas públicas.

Curiosamente, según una reciente encuesta elaborada por ese Instituto de la UNAM, el 69,6% de los mexicanos desconoce cuándo se aprobó la actual carta magna y el 60% considera que ya no responde a las necesidades del país.

En este mismo sondeo, el 60,6% de los encuestados valoraron que la ley fundamental se cumple “poco” en el país, y un 23,4% que no se cumple en absoluto.

El especialista también considera que “la constitución mexicana debería establecer un compromiso mucho más fuerte con los migrantes que están en México y que vienen de otros países”, porque a día de hoy es “fuertemente nacionalista” y “excluye a quienes son extranjeros de cualquier participación política”.

“México tendría que ser ejemplar en la apertura y reconocimiento hacia los derechos de los migrantes que hoy, desde luego, no hay”, sentencia Carbonell.

El hecho de que la celebración del centenario de la carta magna coincida con la llegada al poder en Estados Unidos de Donald Trump, quien ha ordenado la construcción de un muro a lo largo de toda la frontera común, entre otras medidas contra México, ha convertido el texto en una herramienta para reivindicar la unidad nacional.

En un acto conmemorativo previo al aniversario del próximo 5 de febrero, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, recordó que los constituyentes, en su momento, “supieron estar a la altura de lo que el país demandaba, y pusieron de lado sus propios intereses e ideología”.

“Ahora, como hace cien años, el interés superior de la nación nos convoca a hacer a un lado nuestras diferencias y a actuar (…) con altura de miras, con patriotismo y con ejercicio de nuestra soberanía”, defendió el secretario. EFE/REPORTAJES

 

 

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