REPORTAJE: La Ciudad de Panamá, una metrópoli “enferma”

Hermosa, atractiva y moderna. Así luce y deslumbra a todos Ciudad de Panamá, a la que cabría llamar "Panhattan" por sus cada vez más profusas, millonarias y gulliverianas torres que están entre las más altas de América Latina. Pero la urbe también tiene un gran problema: menos del 30% de sus espacios públicos son transitables.
Vista general de la ciudad de Panamá y de una las calles próximas al centro. EFE/Archivo/Alejandro BolívarVista general de la ciudad de Panamá y de una las calles próximas al centro. EFE/Archivo/Alejandro Bolívar

 

Fabio Agrana

 

– Ya es común oír hablar a los expertos y a algunos ciudadanos de una “ciudad hostil”, intransitable, “poco amigable” y con una movilidad urbana que no toma en cuenta a las personas que no tienen carro.

– La situación se proyecta como caótica y ha sido denunciada por diversos sectores y algún medio de comunicación y, particularmente, por personas discapacitadas a través de foros que sostienen que “la movilidad urbana es un derecho”.

– Por su parte el alcalde, José Blandón, explicó que contemplan un plan de movilidad urbana, disposición de residuos y seguridad “bastante ambicioso” y con una visión a 2050 de cómo será la ciudad a esa fecha que, indicó, deberá ser “sostenible y más compacta”.

 

 

La verdadera traza urbana de Ciudad de Panamá retrata una realidad diferente, a pesar de ser una urbe muy bella: una metrópoli diseñada y pensada hace más de 40 años en función de y para carros y propiciadora de una expansión urbana sin planificación.

Una ciudad que no llega a los dos millones de habitantes con calles mal construidas, deterioradas, llenas de huecos y, en algunos casos, sin aceras, que hacen intransitable el centro para los peatones.

Las autoridades han reconocido la hostilidad de esta ciudad con los viandantes por estar construida para los vehículos, señalando que menos del 30% de sus espacios públicos son transitables.

Además este problema se agrava por la invasión de la economía informal (buhoneros) y de vehículos, mala disposición de residuos y desechos que obstruyen los desagües y ocasionan que importantes avenidas se aneguen al más mínimo aguacero.

El político estadounidense Donald Trump y sus guardaespaldas sufrieron este problema cuando quedaron atrapados en una de esas inundaciones que se produjo en la calle que llevaba a su hotel.

Ya es común oír hablar a los expertos y a algunos ciudadanos de una “ciudad hostil”, intransitable, “poco amigable” y con una movilidad urbana que no toma en cuenta a las personas que no tienen carro.

Incluso, el hasta ahora imparable incremento del parque automovilístico (se calcula que este año cierre con algo más de 57.000 nuevos autos circulando en el país, más del 80% en la capital) ha traído consigo igualmente el “rompecabezas” de la falta de estacionamientos disponibles. No los hay y es común ver coches ocupando aceras e islas, dañando el ornato y el paisajismo de estos espacios públicos.

 

 

LOS AFECTADOS.

La situación se proyecta como caótica y ha sido denunciada por diversos sectores y algún medio de comunicación y, particularmente, por personas discapacitadas a través de foros que sostienen que “la movilidad urbana es un derecho”.

Una de estas personas es Fanny Wong Chen, conductora del programa de televisión “Contigo” en el Canal 5 de la Iglesia Católica. Afectada por el síndrome de postpolio, Wong circula diariamente en una silla de ruedas acoplada a un tanque de oxígeno.

Wong Chen, graduada en contabilidad por la Universidad Católica Santa María La Antigua, de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad y miembro de la Mesa de Análisis de Leyes y Políticas Públicas de Discapacidad (MELEDIS), no tuvo reparos en afirmar a Efe que Panamá “es una ciudad enferma que está enfermando más a la gente”.

“Una ciudad enferma y además productora de personas con discapacidad, porque en Panamá no hay aceras, no se toma en cuenta la seguridad de los que andan en la calle”, remarcó.

La presentadora de televisión aclaró que, no solo habla de las personas con discapacidad, “también de las madres con niños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores, los ciclistas, los que llevan carga y que sufren secuelas de los accidentes por el incremento de la inseguridad en las vías y los atropellos”.

Empero, Wong Chen insistió en que movilidad urbana implica mucho más, “porque tiene que ver con el acceso a las vías de transporte público masivo, colectivo y selectivo, la falta de espacios donde la gente pueda llevar una vida saludable, así como con la planificación urbana y la educación e incidencia de los ciudadanos”.

Agregando que “es vital la incidencia de los ciudadanos para exigir que se cumplan las normas, que se haga una ciudad con movilidad urbana que sea sostenible”.

 

 

REDES SOCIALES Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

La incidencia que reclama Fanny Wong para hacer ola sobre este asunto ha llegado a las redes sociales a través del locutor Juanpi Dolande quien, conectado a una silla de ruedas por problemas de discapacidad, ha lanzado la campaña “Las aventuras de mi silla y yo”, para dar testimonio de las dificultades de las personas con movilidad reducida por la falta de rampas y de estacionamientos para discapacitados.

“Tantos millones invertidos y no han sido capaces de pensar en una ciudad accesible. Si no es accesible, no es segura. Necesitamos una urbe donde todos estemos incluidos”, dijo Dolande al Canal 2 de la televisión local.

A mitad de este año, y con solo dos meses de haber iniciado su campaña recorriendo centros comerciales y abordando autobuses y taxis, Dolande había recibido más de 100.000 visitas en su página de Facebook y otras tantas en otras redes sociales.

A su vez, el canal de televisión Telemetro y su noticiero estelar creó un pequeño dispositivo electrónico llamado “El hueco twitero” que, cada cuatro días, colocan de manera estratégica en las innumerables grietas y aberturas que existen en las calles de la capital.

Cada vez que las llantas de un automóvil le pasan por encima al dispositivo, este envía una señal directa con el reclamo a las autoridades del Ministerio de Obras Públicas (MOP) encargado de la construcción y reparación de las calles.

“El hueco twitero” tiene cerca de 7.000 seguidores en su cuenta de esta red social que describen los baches como “verdaderos cráteres”.

Telemetro destaca que, en menos de 24 horas de que se implementara “El hueco twitero”, que había logrado resonancia internacional y la inscripción para un premio en el Festival de Cannes (Francia).

El ministro panameño de Obras Públicas, Ramón Arosemena, reconoció a Telemetro que la alerta del “hueco twitero” es buena, pero que el problema no se arregla tapando huecos, sino construyendo “buenas carreteras”, y que en eso trabaja el MOP.

Arosemena destacó que hasta mediados de este año el MOP había utilizado 7.700 toneladas de asfalto para arreglar carreteras en la capital y el Distrito de San Miguelito, pero que este recurso es insuficiente para atacar el problema si no existen los drenajes correspondientes.

Al “hueco twitero” y la campaña de Dolande, se añade la de un grupo de personas que, desde mayo pasado, recorren a pie distintos puntos de la capital, replicando la denominada caminata “Janes’s Walk”, que organiza el movimiento urbanista del mismo nombre en cerca de 200 ciudades en el mundo.

Los líderes de estas caminatas, entre los que está el urbanista y arquitecto Pablo Ruesga y la ambientalista Mara Wolf, han señalado que el objetivo es conocer la capital panameña y hablar entre los participantes acerca de cómo construir una mejor ciudad.

 

 

AUTORIDADES, PLANES Y EXPERTOS.

La Alcaldía de Ciudad de Panamá publicó recientemente en su revista municipal las iniciativas en las que trabaja para recuperar el espacio público destinado a los transeúntes y lograr una mejor movilidad urbana.

El municipio capitalino ha comenzado por impulsar una iniciativa para modernizar y hacer más amigables dos de las más conocidas avenidas en la capital, la Vía Argentina y Calle Uruguay, muy concurridas por panameños y turistas.

Este proyecto servirá de plan piloto para otros puntos de la capital con problemas de atascos de tráfico y falta de aceras.

Además, el año pasado la Alcaldía firmó un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el ingreso de Panamá a la iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES).

El Alcalde de Panamá, José Blandón, dijo en su momento que este acuerdo permitirá que, en un tiempo no mayor de un año, haya un diagnóstico y una determinación de cuáles son los “puntos críticos” para el crecimiento futuro de esta ciudad.

En el editorial de la revista municipal, Blandón adelantó que pronto la Ciudad de Panamá presentará su “Plan de Acción para la Sostenibilidad”, en el que se ha trabajado por más de un año y que incluye un diagnóstico del área metropolitana y estudios sobre cambio climático y huella urbana.

Más recientemente, Blandón explicó en la televisión local que este plan, que contempla la movilidad urbana, disposición de residuos y la seguridad, es “bastante ambicioso” y con una visión a 2050 de cómo será la ciudad a esa fecha que, indicó, deberá ser “sostenible y más compacta”.

Sin embargo, en su editorial Blandón reconoció que, “aunque todavía queda mucho por hacer, una realidad de más de 50 años no puede variar en 16 meses”. Para el arquitecto y urbanista Álvaro Uribe, los resultados de una planificación urbana de hace 40 años que se hizo en función del automóvil “se ve ahora con la congestión permanente de una ciudad que no puede funcionar por el incremento de carros”.

Uribe destacó que la Línea 1 del Metro que empezó a operar en abril de 2014, será la “palanca de cambio” para la transformación de Panamá en “la ciudad del siglo XXI” donde el transporte colectivo “lleve la batuta para el mejor funcionamiento de la urbe, como en Europa, Norteamérica y Asia”. EFE/Reportajes

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