REPORTAJE: Drones acuáticos

Primero fueron las aeronaves teledirigidas y ahora llegan los drones acuáticos, que harán accesible la exploración e investigación en ríos y océanos.
Imagen de un dispositivo 'Dedave', uno de los pocos drones acuáticos que existen en la actualidad para investigar en el mar. Foto: Fraunhofer IOSB-ASImagen de un dispositivo "Dedave", uno de los pocos drones acuáticos que existen en la actualidad para investigar en el mar. Foto: Fraunhofer IOSB-AST, Alemania

 

– El ‘Trident’ es un dron subacuático que cabe dentro de una mochila, lo suficientemente simple como para conectarlo y operar al instante, por ejemplo para inspeccionar el casco de una embarcación, y lo bastante avanzado como para utilizarlo en investigaciones científicas, fabricado por OpenROV en Califronia (EE.UU.).

– Los vehículos submarinos autónomos (AUV) son ya esenciales para la exploración de los fondos marinos en busca de petróleo o minerales, y a muchos científicos les gustaría poder utilizarlos en mayor medida para estudiar grandes áreas del océano, según los investigadores del instituto Fraunhofer-IOSB en Alemania.

– Para satisfacer esta demanda, los investigadores del IOSB han diseñado el “Dedave”, un AUV para la exploración profunda, equipado con sonares y sensores con una longitud de 3,5 metros y un peso menor de 700 kilogramos, que puede alcanzar los 6000 metros de profundidad.

 

Hasta ahora las máquinas, técnicamente denominadas ROV (siglas de ‘vehículo operado remotamente’) o AUV (vehículo submarino autónomo), eran el patrimonio casi exclusivo de los centros de investigación y se fabricaban individualmente y bajo especificaciones “a la carta”.
Dentro de poco los interesados en explorar ríos, lagos y mares desde dentro y trabajar e investigar en estos entornos sumergidos, dispondrán de la primera generación de drones acuáticos producidos en serie y para una amplia gama de usuarios.
La empresa OpenROV (www.openrov.com) de Berkeley, California (EE.UU.) ha lanzado el ‘Trident’, un dron subacuático de bajo costo y para todo tipo de usuarios.
Según sus diseñadores, esta máquina aspira a democratizar la exploración del océano. Es lo suficientemente simple como para conectarla y operar al instante y, al mismo tiempo, lo bastante avanzada como para utilizarse en investigaciones científicas.

 

“VOLANDO” BAJO EL AGUA.

Su desarrollo comenzó en 2012, cuando los cofundadores Eric Stackpole y David Lang intentaron poner en marcha una expedición para encontrar el oro perdido en una cueva submarina, y se dieron cuenta de que no había en el mercado ningún ROV submarino asequible, ni para los ciudadanos , ni para los científicos o especialistas.
El ‘Trident’ pesa menos de tres kilogramos, cabe dentro de una mochila o debajo de un asiento de avión, puede sumergirse hasta 100 metros de profundidad, y alcanza una velocidad de 2 metros por segundo, informa a Efe OpenROV.
Este vehículo tiene una forma hidrodinámica que le permite moverse de forma rápida y precisa bajo el agua, mientras envía las imágenes de vídeo que capta en directo a la superficie, a través de un delgado cable de decenas de metros de largo, que tiene una flotabilidad neutra (no se hunde ni sale a la superficie), señalan desde la compañía californiana.
Este aparato, similar a una caja rectangular aplanada, puede ser controlado a distancia por el usuario desde la superficie por medio de un ordenador portátil, un teléfono inteligente o una tableta electrónica.
El manejo y la visualización también pueden efectuarse por medio de un mando de videojuego y de unas gafas-casco tipo ‘Oculus rift’, según OpenROV.
“Las aplicaciones potenciales de “Trident” son numerosas e incluyen, desde proyectos de biología marina y la localización y valoración de sitios de buceo, hasta las inspecciones de botes y barcos y la exploración submarina”, indican a Efe, Stackpole y Lang.
“Está máquina ‘vuela’ bajo el agua siguiendo unas líneas rectas muy prolongadas que permiten explorar grandes áreas y que se denominan ‘transectos’, así como realizar maniobras delicadas en espacios reducidos”, según Stackpole y Lang, para quienes “volar” es el término que mejor describe el desplazamiento del ‘Trident’, “porque eso es lo que se siente al pilotarlo”, aseguran.
Para sus desarrolladores este vehículo es ideal para proyectos tales como la cartografía subacuática en tres dimensiones (3D) que requieren moverse a lo largo de dichos ‘transectos’.
Por otra parte, el vídeo de alta definición del Trident permite al piloto ver el mundo bajo el agua de una manera que nunca antes había sido posible para un ciudadano común y corriente, y su facilidad de manejo hace que este robot sea muy divertido pilotarlo para cualquier persona, independientemente de su habilidad técnica, señalan sus creadores.
“Este dron es un gran paso en dirección a un mundo en el que cientos de miles de personas tengan acceso a este tipo de herramientas de exploración acuática y el que la capacidad de explorar esté en las manos de todos”, opina Eric Stackpole.
Los vehículos submarinos autónomos son esenciales para tareas tales como la exploración de los fondos marinos en busca de petróleo o minerales, según los investigadores del Instituto Fraunhofer de Optrónica, Tecnologías de Sistemas y Explotación de la Imagen (IOSB) en Ilmenau y en Karlsruhe, Alemania.

 

A 6 KILÓMETROS BAJO LA SUPERFICIE DEL MAR.

Por ejemplo, a miles de metros bajo la superficie, las compañías petroleras realizan prospecciones de nuevos yacimientos y las compañías mineras de aguas profundas buscan recursos minerales valiosos, con lo cual hay miles de kilómetros de tuberías y de cables submarinos que necesitan un mantenimiento regular, según el IOSB (www.iosb.fraunhofer.de) .
Para satisfacer esta demanda, los investigadores del IOSB han diseñado un vehículo submarino autónomo (AUV) llamado ‘Dedave’ (www.dedave.de) , y que puede ser fabricado en grandes cantidades.
Las empresas utilizan desde hace años en sus exploraciones en aguas profundas una serie de AUVs sin ataduras físicas con la superficie, que se deslizan de forma independiente a través del agua, recogiendo datos de observación y haciendo su propio camino de vuelta al barco nodriza de investigación.
Estos vehículos se fabrican bajo las especificaciones de cada cliente, son muy caros y pesados, tienen estructuras complicadas, son difíciles de manejar por las tripulaciones, y el reemplazo de sus baterías y la descarga de los datos que recogen y almacenan requiere mucho tiempo y personal especializado, según el IOSB.
“El equipo dirigido por el profesor Thomas Rauschenbach, instaló en el ‘Dedave’ un sistema similar al de algunos coches modernos por el cual se le puede extraer toda la información un software”, según informa a Efe Inka Philipp, del IOSB.
Así, los diferentes módulos, sensores o dispositivos de prueba, pueden conectarse de forma rápida y fácil a este sistema estandarizado en las operaciones a bordo del barco nodriza.
Después, el sumergible navega bajo el agua de forma autónoma, sin cables o correas de conexión física con la embarcación.
“Las baterías y dispositivos de almacenamiento de datos se mantienen en su lugar por medio de un mecanismo de enganche que permite removerlos con un mínimo esfuerzo”, según Philipp.
Un punto fuerte de este vehículo submarino de 3,5 metros de largo, menos de 700 kilogramos de peso y capaz de alcanzar 6.000 metros de profundidad y los 4 nudos de velocidad, es que ocupa poco espacio y un contenedor de transporte estándar puede alojar cuatro de estos sumergibles, de acuerdo al IOSB.
“La ventaja de tener cuatro vehículos disponibles es que permiten explorar e inventariar zonas de mar mucho más grande que las habituales en mucho menos tiempo”, según Rauschenbach.
“Además, en su bodega de carga de un metro de largo, este AUV ofrece espacio suficiente para instalar numerosos sensores y tipos de sonares destinados al estudio oceánico”, según Philipp.
Con estructura de titanio, es alimentado por ocho baterías de 15 kilogramos cada una, cuya carga completa proporciona energía suficiente para un viaje hasta 20 horas, de acuerdo al IOSB.
Según su ficha técnica, este UAV alemán está equipado con una antena en cúpula que permite las comunicaciones y operaciones con los sistemas GPS, WiFi, Iridium y por medio de modem acústico, una tecnología que permite transmitir información a largas distancias bajo el agua de forma rápida. EFE/REPORTAJES

 
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