El reloj de Sol, listo para dar la bienvenida a 2018

Después de dar su tictac incansable durante siglo y medio, el reloj de la Puerta del Sol de Madrid está "como nuevo", con su maquinaria engrasada y reluciente como el primer día y dispuesto para dar las campanadas en la medianoche del próximo domingo, 31 de diciembre.
Vista general de la Puerta del Sol en Madrid, con la sede del gobierno regional al fondo y el famoso reloj en lo alto del edificio. EFE/Emilio NaranjoVista general de la Puerta del Sol en Madrid, con la sede del gobierno regional al fondo y el famoso reloj en lo alto del edificio. EFE/Emilio Naranjo

El reloj está a punto, pero, como es habitual, 24 horas antes, en la medianoche del sábado 30, habrá un ensayo para comprobar por última vez el mecanismo de la bola y la megafonía.

Será el ensayo con gran público, también llamado las “preuvas”, a las que acuden cientos de personas que no podrán estar despidiendo el año al día siguiente en la Puerta del Sol de Madrid.

Losada, la casa relojera que se encarga del reloj desde hace veinte años, insiste en que los cuidados que toman en su trabajo hacen “que esté todo garantizado para que las campanadas suenen a la hora que toca”.

El reloj de la Puerta del Sol de Madrid, el más popular de España, se halla instalado en la fachada de la antigua Casa de Correos, actual sede del Gobierno regional madrileño. Junto a él, cada Nochevieja miles de españoles se concentran para tomar las uvas de la suerte y dar la bienvenida al nuevo año.

Por sus características técnicas es único. Su construcción en horizontal sobre dos vigas de madera paralelas, la solidez de sus piezas de acero y de latón, su precisión y fiabilidad, lo convirtieron ya en su época en un cronómetro puntero a nivel mundial. Y ahí continúa.

Este reloj de Sol fue construido y donado a la ciudad por José Rodríguez Losada, un leonés que en el siglo XIX emigró a Londres y allí montó un negocio próspero de relojería de bolsillo y de torres.

A su vuelta a Madrid, Rodríguez Losada donó el reloj a la ciudad, donde fue inaugurado el 19 de noviembre de 1866 por la reina Isabel II, con motivo de su cumpleaños.

El reloj está sincronizado con la hora que marca el Estado español, la del Observatorio Astronómico Nacional, y a lo largo del año se va ajustando para que se mantenga exacto.
La única modificación externa que afecta al reloj es la amplificación del sonido de sus campanas para que pueda ser escuchado por las miles de personas que se congregan físicamente en la plaza de la Puerta del Sol y en las calles cercanas, como las de Alcalá o la de Arenal, a fin de tomar las tradicionales 12 uvas de la suerte.
Otras muchas personas, la mayoría, se concentran alrededor de las televisiones que habitualmente retransmiten sus 12 golpes del reloj que dan paso al nuevo año. EFE

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