Reducir el paro no es la única receta para luchar contra la pobreza

la solución para luchar contra la pobreza, que afecta ya a entre 1,5 y 3 millones de españoles, pasa por la creación de empleo, pero ante las previsiones de que el crecimiento será insuficiente para una disminución significativa del paro, es necesario buscar alternativas.
Una voluntaria sirve comida en un comedor social de Cáritas en Ourense. EFE/Archivo/Brais LorenzoUna voluntaria sirve comida en un comedor social de Cáritas en Ourense. EFE/Archivo/Brais Lorenzo

Antonio Nogueira

La cifra de pobres ronda en España entre los 1,5 y los 3 millones, según se consideren los criterios de la ONU o Eurostat, respectivamente. El Índice ONU de Desarrollo Humano sitúa a nuestro país en el puesto 23 de la tabla, dentro de la lista de las sociedades más prosperas del globo, sin que se observen divergencias profundas acerca de la desigualdad de ingresos y la igualdad hombre-mujer.

Si el censo estimado para 2013 fue de 46,7 millones de habitantes, la tasa de pobreza real se situaría entre el 3% y el 6% de la población española.Es decir, entre 1,5 y 3 millones de personas vivirían una situación de elevada escasez, sin apenas rentas. El umbral de pobreza – según la Encuesta de Condiciones de Vida – se sitúa hoy en 5.500 euros al año.

Para combatir esta situación, la mejor política social ha de ser principalmente la creación de empleo. En ese sentido, Kristian Niemietz, del “Institute of Economics Affairs”, considera que el desempleo afecta a más del 50% de las personas ajenas a un mínimo bienestar.

Cuando uno o ambos cónyuges trabajan, la tasa de pobreza no llega al 2%. Entonces, si la mayoría de los expertos considera que es imprescindible un 2-3% de crecimiento del PIB anual para reducir el marasmo del paro español, ¿cuánto habrá que esperar -vistas las estimaciones internacionales- para que el trabajo reduzca al menos la pobreza severa?

Como respuesta, se plantea cómo la economía puede seguir proporcionando ocupación sin la dinámica de un crecimiento acumulativo permanente. Las personas no pueden permanecer desempleadas hasta que se crezca lo suficiente, en suma.

Lo que ocurre es que hay mucha desconfianza hacia las recetas fáciles, sobre todo las procedentes del gasto público.

Sin embargo, hay propuestas dignas de interés: los voluntarios en ONG de desarrollo, los comedores sociales, los bancos de alimentos y las parroquias, de una parte; los becarios que trabajan para aprender, los “mini jobs” para jóvenes sin empleo ni formación, los emprendedores que no son “start ups” sino formas de autoempleo motivante, de otro lado. Actividades que generan en “prosperidad”, sobre todo personal, que no se traducen en crecimiento del PIB, pero sí en bienestar y paz social.

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