Rechazo italiano y maltés a acoger barco de inmigrantes no es caso aislado

La negativa de las autoridades italianas y maltesas a dejar entrar en sus puertos al barco de la ONG Sos Méditerranée "Aquarius", con 629 inmigrantes a bordo, no es un caso aislado, pues en otras ocasiones se han producido situaciones similares.
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Uno de los casos que mayor repercusión tuvieron fue el del “Marine I”, que tras mas dos meses de travesía y una semana varado, en febrero de 2007, ante las costas de Mauritania, recibió el visto bueno de las autoridades de este país para atracar.
El barco, que se dirigía a las Islas Canarias, había sido descubierto por un avión de reconocimiento español, lo que dio lugar a un complicado proceso de negociación sobre qué país debía hacerse cargo del pasaje.
En julio de 2006, se había producido otro caso similar: el pesquero español “Francisco y Catalina” rescató a 51 subsaharianos que iban a la deriva en aguas internacionales cercanas a Malta, país que durante una semana se negó a aceptar su entrada.
Finalmente, y tras arduas negociaciones, Malta aceptó la repatriación de 5 inmigrantes e Italia de 12. El resto llegó a España.
En junio de 2004, el barco “Cap Anamur”, con bandera alemana, permaneció bloqueado durante 22 días cerca de las costas italianas con 37 sudaneses a bordo, bajo la acusación de favorecer la inmigración clandestina.
Sólo después de dos semanas de presiones, el Ministerio del Interior italiano concedió el permiso de desembarco.
El rechazo al acogimiento de barcos con inmigrantes no se circunscribe, sin embargo, a países mediterráneos, pues el sudeste asiático y Australia son prueba de ello.
En 2001, el buque noruego “Tampa” recogió en el mar a 432 inmigrantes, en su mayoría afganos, que viajaban en un barco indonesio que naufragó y, cuando intentó trasladarlos a la isla australiana de Christmas, la Marina de este país lo impidió durante una semana.
La operación dio lugar a un complicado proceso de repatriación, que Camberra denominó “Solución Pacífico” y que se prolongó durante unos días más, tras los cuales, Australia admitió a 27 náufragos.
La negativa de Australia al acogimiento se recrudeció en 2013, cuando ante la llegada en barco a sus costas de más de 20.000 inmigrantes irregulares, el Gobierno implementó una controvertida política militarizada contra ese tráfico que acabó con esos intentos. Solo un barco con 160 solicitantes de asilo de Sri Lanka arribó al litoral australiano (2014), mientras que unas 30 embarcaciones fueron forzadas a volver a sus puertos de embarque.
En mayo de 2015, se destapó igualmente que Tailandia era utilizada como país de tránsito de los traficantes de personas.
Las operaciones policiales interrumpieron el tráfico de barcos con inmigrantes en el golfo de Bengala, lo que creó una crisis migratoria en la región.
Unos 6.000 personas, según la ONU, en su mayoría de la etnia rohinyá, quedaron atrapadas en navíos antes de que pudieran desembarcar en Indonesia y Malasia. EFE

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