Rajoy y Puigdemont inician la distensión pero sin apenas avances

Veinte meses después del último encuentro al máximo nivel entre el Gobierno central y la Generalitat (julio de 2014), la reunión de ayer entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont supone el desbloqueo de las relaciones institucionales y la reapertura de una vía de diálogo, lo que en sí mismo ya es un avance, aunque sea mínimo.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i) saluda al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la reunión que ambos mantuviEl presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i) saluda al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la reunión que ambos mantuvieron ayer, 20 de abril en La Moncloa. EFE/Paco Campos

Carlos Moral

Sin embargo, más allá del ambiente amable que presidió la entrevista, el presidente catalán subrayó su voluntad de seguir adelante con la hoja de ruta independentista, que prevé culminar el proceso de secesión en dieciocho meses, y el presidente del Gobierno en funciones respondió que “sin ley no hay democracia”, descartando cualquier cesión en este capítulo.

En el encuentro el presidente catalán planteó 46 demandas y Rajoy accedió a que su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, se reúna la próxima semana con el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, para negociar financiación y traspaso de competencias, lo que puede interpretarse como la primera válvula de escape en meses para un conflicto enquistado.

Desde su llegada hace cien días al Palacio de la Generalitat, Puigdemont ha subrayado su determinación de seguir adelante con el proceso independentista pero a la vez ha lanzado señales de estar dispuesto a reconstruir algunos de los puentes que se rompieron durante el mandato de su predecesor, Artur Mas.

El pasado lunes presentó su Plan de Gobierno y situó como principales objetivos “revertir los recortes” en políticas sociales y situar a Cataluña “a las puertas del Estado propio”. Prevé impulsar 45 leyes en 15 meses (en los últimos nueves meses el Parlamento catalán no ha aprobado ninguna).

Pero para hacer realidad esos objetivos son necesarios “unos presupuestos que permitan implementarlos en su totalidad”, por lo que es capital para la Generalitat llegar a acuerdos con el Gobierno central, situándose ante un escenario paradójico: necesita de forma urgente los recursos del Estado con el que quiere romper.

Cataluña terminó 2015 con un déficit del 2,7 % de su PIB (el objetivo era el 0,7 %), el más elevado de todas las comunidades españolas, y para 2016 reclama una meta del 1,07 %, frente al 0,7 % fijado por el Gobierno, que exige un ajuste que imposibilitaría las políticas sociales comprometidas por la Generalitat.

En el frente interno el horizonte tampoco está despejado para Puigdemont, sometido a las exigencias de la CUP, cuyo respaldo es imprescindible para aprobar los presupuestos, y con ERC, su socio en la coalición de gobierno Junts Pel Sí, decidido a concurrir por separado si hay elecciones generales con el objetivo de superar a Convergencia (el partido de Puigdemont).

Con el riesgo cierto de que la apuesta unilateral por la secesión se convierta en un callejón sin salida para su Gobierno y el ahogo económico en el que desarrolla su gestión, el presidente de la Generalitat está obligado a explorar nuevas vías de acuerdo.

Sin embargo, la situación interina de Mariano Rajoy, con un Gobierno en funciones y la convocatoria de nuevas elecciones ya prácticamente asegurada, no es la más adecuada para emprender una negociación, así que es posible que los plazos se dilaten.

En cualquier caso, lo que sí permitió la reunión a sus dos protagonistas fue hacer visible un nuevo talante, pero será necesario mucho más que eso para encarar las enormes diferencias que separan a los dos Gobiernos.

Con la entrevista, Rajoy se desmarca de la imagen de inacción y cerrazón al diálogo que muchos le han adjudicado en el contencioso catalán, a la vez que reafirma la firmeza de su posición para combatir el desafío nacionalista, con lo que se posiciona ya ante la próxima campaña electoral.EFE