Rajoy llega a Túnez, una transición exitosa pero frágil llena de claroscuros

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, realiza este lunes su primera visita oficial a Túnez, país sumido en una transición tan ejemplar como frágil, con mas puntos oscuros que claros.
El presidente de Túnez, Bey Caid Essebsi, jura el cargo como nuevo jefe de Estado, en diciembre de 2014. EFE/Archivo/Mohamed MessaraEl presidente de Túnez, Bey Caid Essebsi, jura el cargo como nuevo jefe de Estado, en diciembre de 2014. EFE/Archivo/Mohamed Messara

Javier Martín

Rajoy, primer mandatario español que viaja al país norteafricano desde el estallido de las “primaveras árabes”, llega acompañado por amplia delegación comercial y política -integrada por seis ministros- para afianzar los lazos en una nación sumida en una grave crisis económica que amenaza su progreso democrático.

En enero de 2011, decenas de miles de tunecinos -en su mayoría jóvenes- salieron a las calles, y al grito unánime de “libertad, derechos y justicia social” derrocaron la larga tiranía de Zinedin el Abedin Ben Ali, uno de aquellos dictadores con los que durante años colaboró Occidente.

Siete años después, su transición democrática es un hecho: Túnez se ha dotado de una nueva Constitución, considerada la más avanzada de la zona, y ha elegido a sus dirigentes en una serie de elecciones limpias.

Un largo y tortuoso proceso no exento de graves obstáculos que culminará el próximo 6 de mayo con la celebración de los comicios municipales, los primeros desde el triunfo de la revolución que dio inicio a las ahora asfixiadas “primaveras árabes”.

Los sondeos apuntan a que el triunfo sonreirá al partido islamista “Ennahda”, primera fuerza en el Parlamento y principal pilar del gobierno, un indicio más de la normalidad democrática que ha logrado el país.

Sin embargo, en el resto de demandas, se cuentan más fracasos y peligros que victorias sólidas.
Túnez ha avanzado en el respeto a las libertades y los derechos humanos, pero aún se encuentra a mucha distancia de los estados de pleno derecho.

Según el informe de la organización mundial contra la tortura, ésta es todavía común en las cárceles y derechos como el de opinión o de reunión se han visto recortados de nuevo en los dos últimos años con la excusa de la seguridad y la lucha contra el terrorismo.

El país vive, además, bajo la ley de emergencia -que permite arrestos indiscriminados y encarcelamientos preventivos- desde que marzo de 2015 una serie de tres atentados yihadistas segaran la vida de 72 personas, entre ellas 60 turistas extranjeros.

La justicia social es, por su parte, un anhelo tan vivo y tan lejano como lo era en tiempos de la dictadura. Siete años después de la denominada “revolución del Jazmín”, el país atraviesa una profunda crisis fruto de la debilidad intrínseca y funcional del sistema económico tunecino pero también de los errores de gestión y gobernanza.

Sus dos principales problemas a día de hoy son los mismos que los que acosaban al país en tiempos de la dictadura y que desataron la revuelta: la corrupción, sistémica, y el alto índice de paro, que hace que los tunecinos miren a la emigración y a Europa como salida de futuro.

A ello se suma una burocracia excesiva, un sistema financiero y comercial rígido, proteccionista y obsoleto, una política impositiva débil y la lentitud a la hora de aprobar leyes estructurales que permitan reformar y modernizar la economía.

Dos de sus principales activos económicos generan también dudas: la extracción de fosfatos, una de las riquezas tradicionales del país, está sujeta a la alta conflictividad laboral, y que ha reducido sus opciones de competir con otros potentes productores de la región como Marruecos.

Y el turismo, hundido tras los atentados de 2015 y que este año vuelve a repuntar.
Túnez, sin embargo, apuesta aún por el turismo de sol y playa, de grandes hoteles y tour operadores, el más veleidoso frente a cualquier nuevo pico de la inestabilidad que reina en la región, en particular en la vecina Libia.

En este contexto, Rajoy se convertirá este lunes en el primer jefe de Gobierno español en viajar a Túnez desde el fin de la dictadura para tratar de recuperar la presencia de Madrid en la nueva era democrática.

Un proceso del que “España no ha sido visible”, según criticaron a Efe políticos, economistas, sindicales, representantes de la cultura y activistas de la sociedad civil.
En este sentido, esperan que esta Reunión de Alto Nivel (RAN), la primera en una década, sirva, entre otras cosas, para ampliar la relación política, económica y militar pero también para retomar otros aspectos, como la prometida recuperación de la Oficina Técnica de Cooperación del AECI, cerrada en 2012.

La reapertura fue anunciada en noviembre de 2016 por el secretario de Estado de Cooperación Internacional, Jesús Manuel García Aldaz, durante una visita a Túnez, pero desde entonces no se ha producido. EFE

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Publicado en: Análisis