Rajoy intenta ganar tiempo para sumar apoyos

El infinito juego de estrategias que domina la política española desde hace tiempo sigue adelante después de que la cuarta ronda de consultas del Rey en seis meses concluyera con el anuncio de que Mariano Rajoy acepta el encargo de formar gobierno pero no se compromete a ir a la investidura si no logra los apoyos suficientes.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. EFE/Archivo/Chema MoyaEl presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. EFE/Archivo/Chema Moya

Carlos Moral

El “sí, pero depende…” del líder del PP no fue el único requiebro táctico de la jornada: el socialista Pedro Sánchez aseguró que el bloqueo se solucionará “en próximas semanas” al tiempo que anunciaba que su partido votará no a Rajoy; y Pablo Iglesias, líder de Podemos, abogó por una coalición de izquierdas que, sin embargo, consideró prácticamente irrealizable.

Albert Rivera (Ciudadanos), el más resuelto, aparentemente, a intentar solucionar el atasco, ofreció dos alternativas: la primera sería un ejecutivo sin Rajoy y formado por PP, PSOE y Ciudadanos; y la segunda un gobierno en minoría del presidente en funciones que nazca gracias a la unión de las abstenciones de todos los partidos de la oposición.

También Rajoy, cuando anunció que aceptaba el encargo de Felipe VI, planteó dos posibles opciones para alcanzar el Palacio de La Moncloa: un ejecutivo fuerte con amplio respaldo que salga del acuerdo entre los partidos o un gabinete en minoría con el único apoyo del PP y pactos puntuales.

Rajoy anunció que abrirá negociaciones, pero no precisó qué hará si no logra los apoyos necesarios para la investidura, dejando la puerta abierta a no presentarse, lo que plantea nuevos interrogantes: ¿puede un candidato no acudir a la investidura una vez que ha aceptado el encargo del Rey para formar gobierno?

La mayor parte de los expertos coinciden en que no, aunque lo inédito de la situación deja en el aire el desenlace. Y la pregunta es pertinente porque a día de hoy no está claro que Rajoy pueda reunir los votos que le hacen falta.

Si hacemos caso a lo que han dicho los líderes políticos, la opción de un gobierno con amplio soporte encabezado por Rajoy está descartada. Por tanto, la única salida sería un ejecutivo en minoría del PP pero, para ello, es imprescindible que el PSOE se abstenga.

De esta forma, los socialistas vuelven a tener la llave del gobierno, como ocurrió tras las elecciones de diciembre, pero en esta ocasión sus posibilidades de formar una mayoría alternativa son mínimas, aunque Unidos Podemos y los nacionalistas vascos y catalanes se muestran abiertos a intentar articularla.

Sin embargo, esa es una opción que el PSOE parece descartar y numerosos dirigentes y personalidades del partido se han mostrado abiertamente contrarios a ella. En cambio, Pedro Sánchez no se ha pronunciado con claridad, más allá de insistir en que su intención es encabezar una oposición “fiel y constructiva”.

Pero los socialistas no podrán encabezar la oposición si no hay gobierno y para ello es imprescindible su propia abstención, puesto que la opción que Sánchez apunta, que el PP busque sus apoyos entre los nacionalistas próximos ideológicamente, parece inviable. La alternativa serían unos nuevos comicios, que el PSOE tampoco desea.

Ese galimatías en el que se mueven los socialistas puede jugar a favor de Rajoy, o al menos eso es lo que él pretende con su decisión de dilatar los plazos antes de presentarse a recabar la confianza del Congreso, con la esperanza de que la presión sobre el PSOE y Ciudadanos aumente conforme vaya avanzando el calendario.

La necesidad de acordar el techo de gasto, responder a la exigencias de la UE y aprobar los presupuestos para 2017 son otros de los argumentos que los populares esgrimen para acabar cuanto antes con el bloqueo.

Sin embargo, si el presidente del Gobierno en funciones no logra la abstención del PSOE ni el apoyo de Ciudadanos y declina presentarse a la investidura, ni siquiera empezaría a correr el plazo de dos meses que hay antes de convocar nuevas elecciones, lo que dejaría la política española ante un escenario imprevisible.

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Publicado en: Análisis