Rajoy cede el turno a Sánchez en espera de su oportunidad

Tras el inesperado giro que supuso su renuncia a presentarse a la investidura después de la primera ronda real de consultas, el líder del PP y presidente del Ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy, esperará que un eventual fracaso en las gestiones del socialista Pedro Sánchez le brinde la oportunidad de formar gobierno.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), saluda al líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la constitución de las nuevas CortesEl presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), saluda al líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la constitución de las nuevas Cortes el 13 de enero de 2016. EFE/Archivo/J. J. Guillén

Carlos Moral

Sin embargo, el escándalo de corrupción que afecta al PP valenciano ha debilitado su posición ante cualquier negociación, hasta el punto de que Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, su apoyo más probable, ha afirmado que “es muy difícil que Rajoy abandere una nueva etapa de lucha contra la corrupción”.

La renuncia de Rajoy a presentarse a la investidura, con la que pretendía ceder la iniciativa a su rival, obedece, como explicó, a la falta de apoyos para formar gobierno, pero también hay en ella un cálculo estratégico: si Sánchez fracasa tendrá que decidir entre unas nuevas elecciones o dejar gobernar al PP con su abstención.

Pese a que el socialista se ha negado hasta ahora a favorecer cualquier fórmula que mantenga en La Moncloa al PP, la opinión expresada por Felipe González en el diario El País de que si populares y socialistas no pueden formar gobierno no impidan al otro hacerlo, compartida por miembros históricos del partido, abre la puerta a un cambio de postura en aras de la gobernabilidad.

Que varios miembros del Comité Federal del PSOE del pasado sábado se declararan abiertamente en contra de un pacto con Podemos, caso de Susana Díaz, presidenta andaluza y líder de la federación socialista más poderosa, abona las esperanzas de Rajoy de que las desavenencias en el seno de su rival terminen por darle las llaves del Ejecutivo.

La otra posibilidad, un nuevo paso por las urnas, no parecía hasta ahora el peor escenario para el PP, que además mantendría el Gobierno en funciones hasta entonces, pero el último escándalo de corrupción podría pasar factura a las expectativas electorales del partido y también al propio Rajoy.

Por ahora el partido ha respaldado los movimientos de su líder, que se reducen a reiterar su oferta inicial de negociar un acuerdo de Gobierno de amplia base con PSOE y Ciudadanos que garantizara la unidad de España, la estabilidad y las líneas básicas de la política económica.

Una vez que esta propuesta fue rechazada de plano por Sánchez, la postura de Rajoy se ha orientado a descalificar los posibles “pactos de perdedores” del líder socialista y a subrayar su riesgo para la recuperación y la unidad de España. “Esa alianza heterogénea, contradictoria y experimental no puede clasificarse de alianza de progreso”, señaló después de que el Rey propusiera al socialista para la investidura.

¿Continuaría el PP apostando por Rajoy si hubiera nuevas elecciones o intentaría mejorar sus expectativas con un nuevo candidato? Por el momento, no parece existir una oposición articulada en contra del presidente del Gobierno en funciones y la convocatoria del Congreso ordinario quedó postergada al fin del proceso electoral.

Por otra parte, al día siguiente de las elecciones, Rajoy aseguró que se presentaría a la reelección, por lo que no parece que, al menos por el momento, contemple la posibilidad de echarse a un lado.

Si Sánchez logra formar gobierno y Rajoy se queda como líder de la oposición, sería más probable que en un futuro congreso del partido se presentaran nuevas alternativas a su liderazgo y que, el propio Rajoy, evaluara la conveniencia de su continuidad.

De momento, haciendo honor a su fama de ser un firme practicante del principio “el que resiste, gana”, el presidente del Gobierno en funciones esperará a que la evolución de los acontecimientos conspire a su favor. EFE