Rajoy busca apuntalar la estabilidad de su Gobierno con el apoyo del PNV

Si los nacionalistas catalanes, transformados ahora en independentistas, han generado el conflicto más difícil que ha tenido que encarar el Gobierno, los nacionalistas vascos pueden convertirse en el factor que garantice la estabilidad y el futuro del Gabinete de Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), junto al presidente del PNV, Íñigo Urkullu, durante un encuentro en La Moncloa. EFE/Archivo//J.J. GuiEl presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), junto al presidente del PNV, Íñigo Urkullu, durante un encuentro en La Moncloa. EFE/Archivo//J.J. Guillén

 

Carlos Moral

 

Durante la anterior legislatura la relación entre el Ejecutivo de Mariano Rajoy y los nacionalistas del PNV, que controlan el Gobierno vasco, estuvo dominada por la tensión y los desacuerdos, pero tras los comicios de junio de 2016 la aritmética parlamentaria ha abonado el espacio para el ecnuentro: los votos del PNV son claves para el Gobierno central y ello permite a los nacionalistas exigir contrapartidas y apuntalar su propio Gobierno en el País Vasco.

En las últimas fechas, el Congreso ha aprobado de forma exprés el pacto alcanzado entre el Gobierno y los nacionalistas vascos para el nuevo Concierto económico vasco, y a su vez, el PNV ha logrado un acuerdo con el PP y los socialistas para los presupuestos regionales del próximo año.

En virtud del Concierto, recogido en la Constitución de 1978 pero cuya instauración se remonta a finales del siglo XIX, el País Vasco dispone de su propia hacienda y recauda sus impuestos. El Cupo es la aportación que el País Vasco hace cado año a las arcas comunes del Estado por las competencias no transferidas, como infraestructuras (aeropuertos, puertos, ferrocarriles), defensa y representación exterior.

Congelado durante la anterior legislatura por la falta de acuerdo, ahora el cálculo del Cupo ha quedado fijado hasta 2021 en 1.300 millones de euros anuales, lo que supone que el Gobierno vasco pagará al Estado 225 millones menos que hasta ahora. El acuerdo fue apoyado en el Congreso por todas las fuerzas excepto Ciudadanos y Compromís -regionalistas valencianos-.

Sin embargo, el Concierto y el Cupo generan amplia controversia en muchas direcciones regionales de las propias filas populares y socialistas, que consideran un privilegio y, por consiguiente, un agravio para el resto de las comunidades autonomas, el régimen fiscal vasco.

La aprobación del Cupo añade un factor perturbador al ya de por sí espinoso asunto de la reforma del sistema de financiación autonómica, que el Gobierno quiere sacar adelante en los próximos meses y en el que es neceario conciliar múltiples intereses y variables.

El nuevo cálculo del Cupo coincide también con la campaña para las elecciones catalanas, donde sirve como munición a Ciudadanos, un partido que ha hecho bandera de su oposición a lo que considera un sistema injusto que favorece a una comunidad en detrimento del resto, y que compite por el espacio electoral del PP y, en menor medida, de los socialistas catalanes.

En opinión de Ciudadanos, el Cupo “complica mucho” pactar el nuevo modelo de financiación porque limita los recursos que debe aportar el Estado a las comunidades menos financiadas. Para Rajoy, sin embargo, el Concierto y el Cupo suponen cumplir la Constitución.

Más allá va el lehendakari, Íñigo Urkullu, que lo considera un sistema que puede ser “una referencia para el sistema de financiación de las comunidades” que resulte “más eficiente, justo y solidario”.

Otra propuesta, en este caso procedente del líder de los socialistas catalanes, ha agitado el debate sobre la financiación, incluso dentro de su partido. Miguel Iceta aboga por condonar parte de la deuda de Cataluña y crear un “consorcio tributario” entre la Administración Central y la catalana para la “gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los impuestos”.

El tiempo dirá si la aprobación del Concierto y el Cupo pasa o no factura electoral al Gobierno, pero con ese acuerdo, que ya supuso el apoyo del PNV a los presupuestos de 2017, Mariano Rajoy da un paso fundamental para garantizarse un horizonte de estabilidad en la legislatura.

Si la intervención en Cataluña del Gobierno mediante el artículo 155 habían distanciado al Ejecutivo central y a los nacionalistas vascos, la relación parece camino de encauzarse tras la cerrada defensa del Gobierno de la financiación vasca, el apoyo del PP vasco a los presupuestos regionales elaborados por el PNV y con Cataluña pendientes de unas elecciones que pueden aliviar el conflicto.

En cualquier caso, los populares volverán a necesitar los votos de Ciudadanos para sacar adelante las cuentas y garantizarse la estabilidad. Quizá después de los comicios catalanes la negociación sea más fácil. EFE 

Etiquetado con: ,
Publicado en: Análisis