Rajoy ante el ruido interno, la corrupción y las dudas sobre su estrategia

Mariano Rajoy, que ha cedido la iniciativa política al socialista Pedro Sánchez, vive un momento complejo al frente del Partido Popular por las dudas en torno a su estrategia en las negociaciones y los casos de corrupción. En una conversación con el primer ministro británico, David Cameron, Rajoy ha desvelado qué escenario espera, el de nuevas elecciones.
La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre (i),conversa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d) en la conferencia poLa portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre (i),conversa con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d) en la conferencia política del Partido Popular en julio de 2015. EFE/Archivo/PACO CAMPOS

María López 

Al escándalo de Valencia le ha seguido Madrid, donde en el marco del caso Púnica el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco investiga una presunta financiación ilegal del Partido Popular.

Las nuevas diligencias -incluidos registros en la planta del PP madrileño en Génova 13- han provocado la dimisión de Esperanza Aguirre al frente la formación. La dirigente popular justificó en su responsabilidad política por elegir (“in eligendo”) y por no controlar (“in vigilando”)a su ex número dos, Francisco Granados.

A nadie se le escapa que con su actuación, Esperanza Aguirre -que cree que para el PP nacional es “la mala de la película”- lanza un mensaje -una bala, un dardo envenenado, dicen los editoriales- al presidente en funciones, Mariano Rajoy.

Y es que a Esperanza Aguirre le han rodeado los casos Púnica y Gürtel, como el de los papeles de Bárcenas presiona a Mariano Rajoy, que también eligió al extesorero y también tenía la responsabilidad política de vigilarle.

La misiva, que también tiene como destinataria a la senadora y exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, llega en un momento difícil porque los partidos de la oposición -y potenciales socios- cuestionan a Mariano Rajoy precisamente por los casos de corrupción que han afectado a su partido.

Esperanza Aguirre se va y haciéndolo eleva el listón para el resto de servidores públicos de su partido. La madrileña, que no dimitió a raíz de otros escándalos similares, no consiguió arrebatar el liderazgo a Mariano Rajoy en 2008 y ahora podría dañar su capital político, “muere matando”, dice la prensa.

Por si su gesto político no era suficientemente claro, Esperanza Aguirre sostuvo en su comparecencia que no es tiempo de personalismos y que las personas deben subordinarse al interés general. También comunicó la dimisión del secretario general del PP madrileño, Ignacio González, que sólo ella conoció semanas antes.

No faltan las voces que especulan sobre el alcance que tendrá la investigación del juez y que pronostican una mayor gravedad en el caso que justificaría el paso atrás de Aguirre, que sin embargo se mantiene como portavoz del PP en el Ayuntamiento madrileño.

Su renuncia allana el camino a Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, que queda al frente de la gestora que controlará el PP madrileño hasta la celebración del próximo congreso.

Cifuentes es una de las pocas figuras populares que han hablado en público de una posible renovación del candidato a La Moncloa, expresando que nadie es imprescindible. Sus posibles aspiraciones a suceder a Mariano Rajoy son una comidilla habitual.

Sin embargo, la mayoría de analistas coincide en señalar que el futuro de Mariano Rajoy depende sólo del propio Mariano Rajoy. Y es que se descarta que exista una oposición organizada en su contra.

Quienes apuestan por una renovación en los rostros del partido miran a la cantera de “marianistas” donde figuran la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría o Alberto Núñez Feijoó y también a jóvenes promesas populares como la catalana Andrea Levy o, sobre todo, el portavoz Pablo Casado, que cuenta con el favor tanto de Rajoy como del expresidente Jose María Aznar.

Mariano Rajoy tiene en su mano su destino y también el del Partido Popular. El presidente trata de evitar el desánimo en sus filas, pero la atención mediática está centrada en las actuaciones de un Pedro Sánchez que lleva la iniciativa y cuenta con apoyo creciente dentro del PSOE.

La mayor cohesión de los socialistas y la tensión vivida entre Rajoy y Sánchez en la reunión que mantuvieron la pasada semana alejan la posibilidad de una “gran coalición” entre ambas fuerzas y los tres escenarios probables son la repetición electoral, una coalición de PSOE-Ciudadanos que necesitaría de más apoyos o un complejo pacto de izquierdas.

Aunque hay barones territoriales que piden la celebración de congresos con primarias abiertas a los militantes, el PP ha pospuesto las discusiones internas al momento en el que se resuelva la incógnita de la gobernabilidad. Podrían adelantarse Galicia, Euskadi o Madrid y Valencia, ambas controladas por gestoras. EFE