PSC: los socialistas catalanes caminan sin rumbo y sin identidad

La renuncia de Pere Navarro al frente de los socialistas de Cataluña, unas semanas después de que lo hiciera el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, es un síntoma claro de que uno de los apéndices del centenario partido que fundó Pablo Iglesias en 1879 y que dejó de ser marxista cien años después, camina sin rumbo y está perdiendo su identidad.
El diputado del PSC Miquel Iceta, uno de los aspirantes a dirigir el PSC tras la renuncia de Pere Navarro. EFE/Archivo/Chema MoyaEl diputado del PSC Miquel Iceta, uno de los aspirantes a dirigir el PSC tras la renuncia de Pere Navarro. EFE/Archivo/Chema Moya

Miguel Garrido 

No es probable que Miquel Iceta, un hombre del aparato desde 1984 y que ha convivido con casi todos los líderes, sea la persona capaz de aunar todas las tendencias. Él se postula para dirigir el partido, aunque afirma que sería un líder de transición y asegura que está dispuesto a gestionar con inteligencia el proceso soberanista que propugna Artur Más y a tender puentes con los críticos.

Éstos ven en él el pasado, por lo que será difícil que lleguen a acuerdos. No obstante, han decidido darle un margen de confianza y aplazar la prevista escisión.

Al igual que le ocurre al PSOE, el socialismo catalán está perdiendo apoyos por su flanco izquierdo. Tanto Iniciativa como Esquerra Republicana, dos partidos que apuestan claramente por la independencia, están arañando día a día electores al PSC.

Los socialistas rechazan ese independentismo y abogan por un modelo de Estado plurinacional que reconozca el derecho a decidir de las naciones que la componen. Defienden la celebración de una consulta para que los catalanes se manifiesten sobre su futuro político, pero se oponen a cualquier vía que no sea legal, aunque no sea la legalidad ahora establecida.

No parece, no obstante, que este modelo que propugna el PSC, un partido con 36 años de existencia, esté llegando al electorado. Una encuesta reciente señala que el 57,6% de los catalanes apuesta por un Estado independiente como solución a la crisis económica.

Ante la falta de aspirantes, Iceta retó a los críticos a presentar candidaturas alternativas. Por el momento, le ha tomado la palabra Albert Aixalà, ex secretario de organización del PSC de Barcelona.

Por su parte, el diputado crítico Joan Ignasi Elena, que votó en el Parlamento a favor de la consulta del 9 de noviembre rompiendo la disciplina de voto, ha anunciado que abandona el partido, en respuesta, según explicó, al “desafío” que le planteó Iceta retándole a presentarse como candidato a dirigir el partido.

De momento, el PSC queda en manos de una gestora hasta el próximo congreso, previsto para el 19 de julio. Una semana antes, los militantes escogerán al primer secretario y líder de la formación, que será refrendado en dicho congreso. Los aspirantes al cargo deberán aportar 2.000 avales, el 10 % de los afiliados.

Sería interesante que alguno de los diputados críticos fuesen capaces de convencer a las bases del PSC de que un nuevo rumbo es posible para recuperar la hegemonía que tuvo el partido en los años noventa. Tal vez el PSC, como el PSOE, necesite una catarsis, proclama algún miembro de la vieja guardia catalana.

– Accede al contenido completo y obtén más información escribiéndonos a efeanalisis@efe.es

Etiquetado con: , , ,
Publicado en: Análisis