El proyecto independentista catalán se agrieta

El proyecto independentista de Cataluña se remató in extremis con el pacto entre los anticapitalistas de la CUP y la coalición Junts Pel Sí (JxSí), pero sólo medio año después comienzan a saltar las costuras de la unión entre proyectos contrarios unidos sólo por el horizonte de la secesión.
La diputada de la CUP, Eulalia Reguant (d), pide la palabra, durante la una sesión ordinaria del pleno del Parlament de Cataluña. EFE/Archivo/QuiqueLa diputada de la CUP, Eulalia Reguant (d), pide la palabra, durante la una sesión ordinaria del pleno del Parlament de Cataluña. EFE/Archivo/Quique García

María López

Si el matrimonio forzoso entre dos adversarios naturales, los conservadores de Convergencia y la izquierda de Esquerra Republicana (ERC) fue sorprendente por inédito, el enlace de conveniencia con la izquierda radical y anticapitalista de la CUP era el más difícil todavía.

En ambos casos el pegamento era una independencia que pierde apoyo social -entre noviembre y marzo cayó tres puntos, del 48,2% al 45,3%- y cuyo desarrollo legislativo en el parlamento catalán está frenado para sortear las actuaciones del Tribunal Constitucional.

Además, las llamadas a la desobediencia del expresident Artur Mas han dejado paso a las conversaciones en torno a una consulta.

Por ello los precarios equilibrios que unen a independentistas ideológicamente opuestos comienzan a tambalearse. El pasado fin de semana la asamblea de la CUP aprobó una enmienda que llamaba a “liberarse” del pacto de estabilidad al que consideraban una “prisión” que les roba la “iniciativa política”. EFE

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